La presentación de una nueva pirámide alimentaria en Estados Unidos no ha pasado desapercibida. El diseño, que pretende actualizar las recomendaciones nutricionales con un enfoque más visual y moderno, ha generado debate entre expertos en salud. Una de las voces más claras ha sido la de Boticaria García, que no ha dudado en bautizarla como “la pirámide del chuletón” en un programa de 'Y ahora Sonsoles' emitido el pasado mes de enero.
Según explica la experta en nutrición, el problema no está tanto en la intención como en algunos mensajes que se desprenden del gráfico. “Entre la otra, que era un despropósito, y esta nos quedamos con esta”, reconoce, dejando claro que el nuevo modelo mejora respecto a versiones anteriores, aunque no está exento de contradicciones.
LA NUEVA PIRÁMIDE NUTRICIONAL
— Mariana Dahbar (@marianadahbar) January 8, 2026
El 7 de enero, en Estados Unidos, se presentó una nueva guía alimentaria que redefine la pirámide nutricional.
Después de años de críticas al modelo clásico, el enfoque cambia: menos industria, más comida real y hábitos.
CLAVES
• Menos… pic.twitter.com/TMHdmclsOd
Lo que sí hace bien la nueva pirámide, según Boticaria García
Boticaria García destaca varios puntos positivos del planteamiento estadounidense. “Quita ultraprocesados, limita los azúcares y lo dice claramente”, señala.También valora que se incorpore el consumo de alimentos fermentados y se hable de probióticos como el yogur o el kéfir.
Otro aspecto relevante es la inclusión de las verduras congeladas, un mensaje que considera realista desde el punto de vista económico. “Es muy bueno decir que los frescos cuestan dinero, pero que las verduras congeladas tienen las mismas propiedades”, apunta.
Además, la pirámide deja atrás el miedo a los lácteos enteros y reconoce la importancia de incluir proteína en las comidas, así como el consumo de cereales integrales, aunque aquí empiezan, según la experta, algunas incoherencias.

El papel de la carne roja y las contradicciones de la pirámide alimentaria
Uno de los puntos más polémicos es el lugar que ocupa la carne roja. En el gráfico aparece en una posición muy visible, lo que puede llevar a interpretaciones erróneas. “Los pone a la carne roja como fuente de proteínas cuando sabemos que hay otras fuentes que son más saludables”, advierte.
La divulgadora insiste en que no existe una necesidad nutricional de consumir carne roja de forma habitual. “La proteína también se saca del pollo, del salmón, de los huevos o de las legumbres”, explica. En este sentido, recuerda que el consumo de carne roja debería ser limitado y que, incluso si no se consume, no supone un problema para la salud.
En todo caso, aclara que la pirámide matiza que como máximo se puede consumir un 10% de grasas saturadas. Traducido a la práctica, eso equivaldría a unos 300 o 500 gramos de carne a la semana como máximo y que si no se consume carne roja "no pasa nada".

El mayor desacuerdo en la nueva pirámide alimenticia: las grasas y el aceite de oliva
El punto que más preocupa a Boticaria García es la equiparación de distintas grasas. La pirámide sitúa al mismo nivel el aceite de oliva, la mantequilla y el sebo de vaca como opciones para cocinar. “Aquí sí que tenemos un problema”, afirma con rotundidad.
¿En qué consiste la pirámide nutricional del chuletón? 🧐
— Y Ahora Sonsoles (@YAhoraSonsoles) January 13, 2026
¡Ya está por aquí @boticariagarcia!#YAS13Ene ▶️ https://t.co/FUaXHdwvsl pic.twitter.com/nmGNSJ1OaI
Para la experta, el mensaje contradice la evidencia científica. “La fuente principal de grasas saludables es el aceite de oliva, y lo ponen al mismo nivel que la grasa de sebo o la mantequilla”, señala. Recuerda que estas últimas se asocian a un mayor riesgo cardiovascular y que no deberían recomendarse en igualdad de condiciones.
También desmonta la idea de que la mantequilla sea mejor para cocinar por resistir mejor el calor. “Es cierto que el sebo resiste bien al freír, pero el aceite de oliva es mucho mejor, incluso para frituras”, explica. La clave está en que el aceite de oliva contiene antioxidantes que ayudan a neutralizar los compuestos tóxicos que se generan con el calor.

Hidratos, huevos y mensajes que ya han quedado atrás
Otro de los efectos del diseño es minimizar visualmente los hidratos de carbono. Para Boticaria García, esto puede llevar a pensar que deben eliminarse, algo que considera un error. “Los hidratos no hay que desterrarlos en ningún caso, pero preferentemente integrales”, aclara. Avena, arroz integral y legumbres deberían tener más presencia, con unas dos a cuatro raciones diarias.
La experta también recuerda cómo cambian las recomendaciones con el avance de la ciencia. Pone como ejemplo el caso de los huevos, demonizados durante décadas por el colesterol. “Ese mensaje es de 1970”, señala, subrayando que hoy se sabe que el consumo de huevos no tiene el impacto negativo que se creía.
En definitiva, la nueva pirámide alimentaria estadounidense introduce avances importantes, pero, según Boticaria García, también lanza mensajes confusos. El riesgo no está en el modelo en sí, sino en cómo se interpreta: “La ciencia avanza”, concluye, y las recomendaciones deben hacerlo con ella, sin quedarse en atajos visuales que puedan inducir a error.