Por todos, por nuestros hijos, por los derechos de todos, lo olvidamos, olvidamos que cada derecho que a los fascistas empresariales les parece desorbitado, lo hemos conseguido siempre con sangre y lucha de otros congéneres, que altruistamente han dado su energía para que los demás hayamos disfrutado de nuestros derechos. Derechos, no canonjías, ni liberalidades a las que están acostumbrados los nobles y los ricos. Si se investigara la fortuna de todos estos gañanes que hoy abusan de nosotros que se ponen títulos y nombres difíciles de pronunciar, estoy seguro de que la vergüenza y el oprobio caería sobre todos ellos, y sin irnos más allá de Franco, cuántos han sido ayudados por el régimen, cuántos han basado sus fortunas en el sudor, la esclavitud y el dolor de otros….

Se sabe que, desgraciadamente, la economía y la situación de muchas familias es límite, pero se debe de entender que si rebajamos nuestros derechos, de forma total, siempre, siempre habrá alguien que nuestro trabajo lo haga por menos dinero y entonces nos quejaremos amargamente. Si el empresario pone las condiciones de trabajo, condiciones dinerarias, no se les ponen limites por parte de sindicatos, o convenios laborales, estamos ante un ultraje sin igual desde los tiempos de los esclavos en Egipto, los ilotas en Esparta o los siervos de la gleba en la Rusia zarista. Si el empresario tiene todas las armas no estaremos ante contratos de trabajo sino ante esclavitud pura y dura.

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