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Iceberg antártico
Un iceberg desgajado del continente antártico. Foto: Kim Hansen

Icebergs, ¿la solución para la sequía en Ciudad del Cabo?

Un proyecto propone remolcar montañas de hielo desde la Antártida para proveer de agua a la ciudad.

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Jue, 10 Mayo 2018

La situación de Ciudad del Cabo es ya bien conocida. La ciudad se acerca al denominado Día Cero. El día en el que no haya ni una gota de agua potable en toda la ciudad. Gran mal que precisa un enorme remedio. Como la propuesta de acabar con la sequía arrastrando icebergs desde el Océano Antártico hasta la localidad sudafricana. 

El salvador del Costa Concordia

La propuesta, de momento solo ha llegado a ese grado de desarrollo, parte de un personaje peculiar, el zambiano Nick Sloane. Sloane es el responsable de una de las operaciones más espectaculares de los últimos años, el reflote del crucero Costa Concordia, varado en las aguas de las islas griegas en enero de 2012.

Este experto en salvamento marítimo propone ahora esa radical medida para acabar con la sequía severa que amenaza Ciudad del Cabo. Según él, es una solución ideal. Se trataría de aprovechar los efectos del cambio climático. Cada año, la placa antártica pierde unos dos millones de toneladas de hielo, que forma de icebergs navegan a la deriva. 

Pastorear un iceberg

La idea de Sloane es enganchar uno de estos icebergs y dirigirlo hasta Ciudad del Cabo y según se vaya derritiendo, bombear el agua a la red de la ciudad. Estima que con un trozo de hielo de 70.000 toneladas se podría proveer cerca de 150 millones de litro de agua al día durante un año

Pero antes habría que acometer una enorme obra de ingeniería. Primero guiar el iceberg hasta la corriente de Benguela que va desde la Antártida y recorre la costa oeste de África de Sur. Y después, la infraestructura necesaria para derretir el hielo y llevarlo a las casas. Eso sin tener en cuenta que durante el viaje, el iceberg perderá un 30% de su masa

Muchos expertos dudan de la viabilidad del proyecto y llaman la atención sobre su peligrosidad. Primero, porque el agua fría alteraría los sistemas de conducción de agua de la ciudad. Y además, podría exponer a la población a bacterias y otros organismos que viven atrapados en el hielo.