Cada año se venden miles de millones de dispositivos electrónicos en el mundo. Muchos funcionan perfectamente… hasta que dejamos de usarlos. Como te contábamos esta misma semana, la tecnología se ha convertido en uno de los grandes motores del consumo acelerado: móviles que se cambian antes de tiempo, portátiles que se sustituyen por pura inercia y aparatos que acaban en un cajón “por si acaso” o directamente en la basura.

Usar la tecnología no es incompatible con hacerlo de forma sostenible

Sin embargo, usar la tecnología no es incompatible con hacerlo de forma sostenible. La clave no está en renunciar, sino en entender mejor cuándo cambiar, cuándo reparar y cuándo no comprar. Porque detrás de cada dispositivo hay minerales escasos, energía, transporte, residuos y una huella ambiental que no siempre vemos.

Para separar mitos de realidades, aquí tienes un cuestionario de 10 preguntas sobre consumo tecnológico responsable. No es un examen moral, sino una herramienta para pensar mejor tus decisiones digitales. No te agobies y vamos allá, que es fácil.

Respuestas correctas

Cambiar de móvil cada año es inevitable si quieres estar actualizado

Respuesta correcta: falso. La mayoría de los teléfonos actuales tienen condiciones suficientes para durar entre 4 y 6 años para un uso normal. Las mejoras anuales suelen ser incrementales (mejor cámara, algo más de batería, pequeños cambios de diseño) y rara vez justifican un reemplazo completo.

Actualizar el sistema operativo, limpiar aplicaciones innecesarias o cambiar la batería pueden alargar la vida útil mucho más de lo que creemos. Cambiar por costumbre no es progreso: es consumo automático.

La opción más sostenible suele ser alargar la vida del dispositivo que ya tienes

Respuesta correcta: verdadero. El mayor impacto ambiental de un dispositivo no está en su uso, sino en su fabricación: extracción de materiales, producción, transporte y embalaje.

Por eso, desde un punto de vista ecológico, lo más sostenible casi siempre es no comprar uno nuevo. Reparar, actualizar o reutilizar reduce emisiones y residuos electrónicos mucho más que cualquier función ‘eco’ del último modelo.

Si un dispositivo funciona, pero va más lento, lo normal es sustituirlo

Respuesta correcta: falso. La lentitud no siempre indica obsolescencia real. Puede deberse a software sobrecargado, falta de mantenimiento, almacenamiento lleno o versiones mal optimizadas.

En muchos casos, una limpieza del sistema, una reinstalación o una mejora concreta (más memoria, un disco SSD, cambio de batería) devuelve al dispositivo varios años de vida útil con un coste ambiental y económico mucho menor.

Reparar un dispositivo suele ser más sostenible que comprar uno nuevo, incluso si no es barato

Respuesta correcta: verdadero. Aunque reparar a veces parece “poco rentable” en términos económicos, ambientalmente casi siempre lo es. Sustituir una pantalla o una batería evita fabricar un dispositivo completo desde cero.

Además, apostar por la reparación ayuda a frenar la lógica de usar y tirar y refuerza el derecho a reparar, una de las claves del consumo tecnológico responsable en los próximos años.

Los dispositivos reacondicionados son una alternativa válida y sostenible

Respuesta correcta: verdadero. Un dispositivo reacondicionado es aquel que ha sido revisado, reparado si era necesario y puesto de nuevo a la venta con garantías.

Elegir reacondicionado reduce residuos electrónicos, ahorra recursos y suele ser más barato. Para muchos usos (móvil secundario, portátil de trabajo básico, tablet educativa) es una opción más que suficiente y mucho más coherente desde el punto de vista ambiental.

Borrar archivos digitales no tiene impacto ambiental apreciable

Respuesta correcta: falso. El mundo digital también consume energía. Almacenamiento en la nube, copias innecesarias, correos que nunca se eliminan o archivos duplicados se sostienen en centros de datos que requieren electricidad y refrigeración.

No se trata de obsesionarse, pero sí de adoptar hábitos básicos: borrar lo que no sirve, evitar duplicidades y no almacenar por inercia “por si acaso”.

Usar funda, protector y cuidar el dispositivo también es sostenibilidad

Respuesta correcta: verdadero. La sostenibilidad no empieza en la tienda, sino en el uso diario. Proteger el dispositivo reduce averías, caídas y roturas que suelen precipitar un cambio innecesario.

Algunos pequeños gestos —cargar bien la batería, evitar sobrecalentamientos, cuidar conectores— alargan la vida útil y reducen la necesidad de reemplazo.

Reciclar un dispositivo es siempre la mejor solución

Respuesta correcta: falso. Reciclar es importante, pero es el último paso, no el primero. Antes están reutilizar, reparar o donar.

El reciclaje electrónico recupera solo parte de los materiales y requiere procesos industriales complejos. Si el dispositivo aún puede usarse, darle una segunda vida es mucho más sostenible que triturarlo, aunque se haga correctamente.

Comprar tecnología ‘verde’ no compensa un consumo excesivo

Respuesta correcta: verdadero. Un dispositivo con mejor eficiencia energética o materiales reciclados es positivo, pero no neutraliza el impacto de cambiarlo cada poco tiempo.

La sostenibilidad tecnológica no se basa solo en qué compras, sino en cuánto, cuándo y para qué. El marketing verde no sustituye a un uso responsable.

Decidir conscientemente no cambiar de dispositivo también es una forma de innovación

Respuesta correcta: verdadero. En una cultura que asocia novedad con progreso, resistirse al cambio innecesario es un acto racional. Innovar no siempre significa tener lo último, sino usar mejor lo que ya existe.

Elegir no comprar, retrasar una actualización o priorizar la reparación es una decisión tecnológica madura, no un retroceso.