Desde que la Guardia Revolucionaria de Irán anunció que Mojtaba Jamenei es el nuevo líder supremo persa, no han dejado de existir rumores en torno a él. El ayatolá resultó herido en el bombardeo en el que Estados Unidos asesinó a su padre -Alí Jamenei, su predecesor-, su madre, su esposa, su hermana y su hijo, y su tardanza en aparecer públicamente hacía especular con que él también había fallecido. Este jueves, la República Islámica trataba de despejar las dudas con un mensaje a la nación, escrito por el líder supremo pero leído por una portavoz.

Más allá de las especulaciones, el nuevo mandatario de Irán ha lanzado un mensaje de venganza y resistencia ante el avance de la guerra contra Donald Trump y Benjamin Netanyahu, que deja ya más de 1.200 personas asesinadas en su país desde el pasado 28 de febrero. La estrategia para responder sigue siendo la misma: atacar las bases de Estados Unidos en los países vecinos a Irán en el Golfo, algo que hacen desde el primer día de la guerra, y seguir bloqueando el Estrecho de Ormuz, con el que presionan a Occidente con los precios disparados del petróleo.

"No nos abstendremos de vengar la sangre de vuestros mártires", proclamó Jamenei a su pueblo. El ayatolá destacó a las 175 masacrados por Estados Unidos -la mayoría niñas- en el bombardeo a una escuela en Minab durante los primeros ataques del conflicto. "Solicitaremos una compensación al enemigo y, si se niega, confiscaremos la cantidad de propiedades suyas que determinemos. Si eso no es posible, destruiremos la misma cantidad", amenazó. Jamenei pidió además unidad al pueblo persa, que se revolvía contra el régimen durante los meses anteriores a la guerra.

Irán seguirá presionando con Ormuz y las bases del Golfo

El líder supremo anunció también que seguirán "utilizando la palanca del cierre del Estrecho de Ormuz", la baza que Irán juega en esta guerra de desgaste contra Occidente. La vía del golfo Pérsico, por la que normalmente pasa en torno al 20% del petróleo que se consume diariamente en todo el mundo, sigue bajo amenaza de Irán de incendiar cualquier barco que lo atraviese. Según el Reino Unido, Irán ha colocado minas en el Estrecho, algo que, aunque aún está por confirmar, mantiene la incertidumbre que ha provocado que los precios del crudo en todo el mundo se disparen. El barril de Brent, la referencia, sigue en torno a los 100 dólares, algo que ya se refleja en los precios de las gasolineras europeas. Mientras, Estados Unidos se plantea escoltar a los petroleros para mitigar los efectos del bloqueo, algo para lo que han reconocido este jueves que su Armada "no está lista".

Otra de las estrategias de Irán para ahogar a Estados Unidos es atacar las bases militares que opera en los países vecinos. Jamenei ha amenazado con seguir atacándolas si la Administración Trump no cesa su presencia en estos países: "Recomiendo que cierren esas bases lo antes posible, porque a estas alturas deben haberse dado cuenta de que la afirmación de Estados Unidos de establecer la seguridad y la paz no ha sido más que una mentira", ha dicho. El mar que rodea a los países del Golfo es otro de los escenarios más estratégicos de este conflicto. Irán amenaza con dar batalla allí, donde ya ha bombardeado varios petroleros con bandera de Estados Unidos.

Washington renuncia a derrocar a los ayatolás

Lo que deja claro la evolución de la guerra es que el objetivo de la intervención ilegal de Estados Unidos e Israel en Irán -supuestamente el de derrocar el régimen de los ayatolás y liberar de la opresión al pueblo persa- es poco más que un espejismo. No habrá una solución rápida al conflicto, como quería Washington, y ahora la inteligencia estadounidense admite que el Gobierno de Jamenei no va a caer, según las fuentes que cita la agencia Reuters.

Los informes del Pentágono son claros: el régimen iraní, ahora bajo el mando de Mojtaba Jamenei, no tiene visos de colapsar, a pesar de los miles de civiles asesinados y los ataques de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras militares, que han acabado con la vida de una parte importante de la cúpula de la República Islámica. La inteligencia norteamericana apunta a que ni siquiera el asesinato de Alí Jamenei, el anterior líder supremo persa, ha debilitado el control del régimen de la vida pública del país, algo que confirma la elección como sucesor del hijo del ayatolá que gobernó Irán con puño de hierro durante más de 36 años.

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