Para entender el presente de España, hay que entender sus sumarios. Ernesto Ekaizer ha dedicado su carrera a bucear en miles de folios de autos judiciales y memorias contables. Desde su exilio de la dictadura argentina hasta su cobertura del caso Pinochet o las cloacas de Villarejo, su mirada se ha especializado en detectar las costuras de un sistema que, según afirma, no fue debidamente saneado durante la Transición. En esta conversación, Ekaizer se muestra más contundente que nunca sobre el bloqueo judicial, el fraude de la monarquía y la degradación del periodismo.

 

Pregunta: ¿Qué significa realmente que la derecha política hable hoy de "prioridad nacional"?

Respuesta: Es un concepto que nace en 1920 y forma parte del programa del Partido Nacional Socialista Alemán; es decir, del partido nazi. Remite directamente a la idea de la sanguinidad y al concepto de los arios. Lo preocupante no es solo que se use, sino la frivolidad con la que se trata. Algunos dicen que, al ser inconstitucional, no podrán aplicarlo, pero yo creo que este discurso les da "patente de corso" para actuar al margen de la ley en los gobiernos donde ya están presentes.

P: ¿En qué momento el Poder Judicial dejó de ser árbitro para ser un actor político?

R: La Transición española no tocó el Poder Judicial; se mantuvo intacto como una estructura de clase y de casta. Lo que vemos hoy es la culminación de un proceso de "corporización" del poder de los jueces. El bloqueo del Consejo General del Poder Judicial durante años fue un mensaje claro a la judicatura: la derecha puede saltarse la obligación constitucional de renovación si no saca los candidatos que quiere. Es una anomalía democrática que ha permitido a una facción conservadora atrincherarse en la cúpula judicial para intentar tumbar al Gobierno.

P: ¿Es la respuesta del Supremo a la ley de amnistía una forma de insubordinación?

R: Es una rebeldía y una subversión. El Tribunal Supremo no acepta la constitucionalidad de la ley de amnistía, a pesar de que el Tribunal Constitucional —que es quien manda— ya se ha pronunciado. Se niegan a aplicar la ley y mantienen órdenes de detención nacional, como la de Puigdemont, haciendo política pura. Saben que mantener ese "melón" abierto desestabiliza a Pedro Sánchez y genera fricciones entre sus socios. Son analistas políticos vestidos con toga que practican un Maquiavelo puro bajo el disfraz de la justicia.

P: Sobre su libro El Rey al desnudo, ¿falló la justicia con Juan Carlos I?

R: La justicia cumplió su papel de proteger la "clave de bóveda" del Estado. El archivo de sus causas no fue por inocencia, sino por prescripciones y por una inviolabilidad absoluta que es, cuanto menos, discutible. Hubo un fraude a la Hacienda española con los 100 millones de dólares que recibió de Arabia Saudí. Se nos vendió como un regalo, pero yo sostengo que fue el pago por servicios de lobby inmejorables: vender la monarquía saudí como una "modernización" similar a la Transición española. Fue un engaño sistemático y el sistema judicial español solo hizo un "paripé" obligado por la investigación que se abrió en Suiza.

P: ¿Cómo se blinda un periodista ante las filtraciones interesadas de las cloacas?

R: El problema en España es que los jueces y fiscales beben directamente de los informes de la UCO o la UDEF; son las fuerzas de seguridad las que realmente "cocinan" los sumarios. Hoy se filtra un informe a un digital, los medios de papel lo recogen para no ser menos y se establece una "verdad" antes de que haya pruebas. El periodista debe tener integridad y no ser un socio de tipos como Villarejo, como ha ocurrido en este país. Villarejo manejó a la prensa a su antojo porque muchos periodistas estaban en una "cama redonda" con él.

P: ¿Qué análisis hace del uso del caso Kitchen para proteger al Partido Popular?

R: El caso Kitchen demuestra que no hablamos de "cloacas" o alcantarillas, sino de la planta noble del Ministerio del Interior y de la Policía. Estaban el director operativo de la Policía, el Ministro del Interior y el Secretario de Estado. Era la policía convertida en un instrumento del PP para robar documentos a Bárcenas que podían hacer caer a Rajoy. El juez García-Castellón trazó una línea roja para excluir a Cospedal a pesar de las evidencias, protegiendo a la cúpula del partido de una investigación que habría sido una bomba atómica para la legislatura.

P: Ante este panorama de bulos y "lawfare", ¿qué tres consejos daría para ser mejor periodista?

R: Primero: dudar de todo. Segundo: no meterte nunca en la cama con tus fuentes. Y tercero: colocar siempre la información dentro de un puzle y un contexto integral. La verdad es un proceso farragoso, no un tuit.

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