Parquesvr han construido su trayectoria desde una posición incómoda pero profundamente fértil, siempre entre la industria, el underground y una mirada afilada sobre la realidad social. Con Mitos y leyendas, la banda madrileña da un paso adelante con su disco más melódico, político y emocional hasta la fecha.

En esta entrevista, Javi Ferrara reflexiona sobre desamor, vivienda, desencanto político, Madrid, industria musical y el momento de madurez creativa de un proyecto que ha dejado de ser una rareza para consolidarse como una de las voces más lúcidas y combativas del panorama nacional. También sobre qué significa ser artista tras una carrera profesional como promotor de conciertos y siendo el director de Sound Isidro.

Pregunta: ¿Cómo haces para poder moverte en ambas orillas de la industria?

Respuesta: Mi recorrido ha sido un poco al contrario. Normalmente, la gente empieza en un grupo, conoce la industria musical y acaba dedicándose profesionalmente a ella. En mi caso fue justo al revés: primero empecé a trabajar en la industria musical y, a raíz de eso, como estaba rodeado de colegas músicos, terminé montando un grupo. Al principio, el hecho de dedicarme a esto ayudó y también perjudicó. Ayudó porque conozco bastante bien el sector musical, sus dinámicas y su funcionamiento. Pero también tuvo su parte más compleja, porque estar dentro de la industria desde otro lugar condiciona inevitablemente cómo afrontas tu propio proyecto artístico. Es bastante importante que los artistas conozcan el entorno donde se mueven porque es bastante hostil.

Ayuda a no fliparse, a mantener siempre los pies en el suelo

P: ¿En qué os ha perjudicado?

R: Mucha gente no se lo tomó en serio. Era como: “¿Este ahora dónde va, a estas alturas?”. Había bastante prejuicio alrededor del proyecto, pero creo que poco a poco hemos conseguido quitarnos muchos de esos estereotipos que nos habían impuesto. Lo más importante de dedicarme profesionalmente a esto ha sido, precisamente, mantener siempre los pies en la tierra. Nos ha permitido no fliparnos y entender que las cosas deben construirse poco a poco. Al conocer bien la industria, soy muy consciente de lo difícil que es llegar, pero también de que lo peor que te puede pasar cuando empiezas a avanzar es perder la perspectiva.

P: Me parece interesante que este hecho también supone moverte en dos planos mentales: el bohemio y el empresarial.

R: Siempre me ha gustado contar historias y el que me conoce sabe que mi lado empresarial es un absoluto desastre. Lo llevo más o menos.

P: Tan desastre no será cuando llevas tanto años en esto.

R: Es que me rodeo de gente que sabe (ríe). 

P: Me imagino a tus dos yos enfretándose entre sí.

R: Me muevo en una posición un poco extraña, porque muchas veces los artistas me ven como alguien de la industria, mientras que la industria me percibe como artista. Al final, estoy constantemente en tierra de nadie.  Es una situación curiosa, porque terminas sin encajar del todo en ninguno de los dos espacios. Recuerdo, por ejemplo, cuando estuvimos en diciembre en el concierto de Triángulo de Amor Bizarro, dentro del disco homenaje, compartiendo camerino con otros artistas, y sí se percibía a veces esa sensación de que algunos seguían viéndome más desde el lado de la industria. Dentro del entorno artístico pueden verte como alguien de la industria, mientras que desde la propia industria, en ocasiones, se utiliza tu faceta artística casi para restarte peso. Pero me da bastante igual todo esto.

P: ¿Qué lado positivo tiene empezar tu carrera musical a los 36 años?

R: Ayuda a no fliparse, a mantener siempre los pies en el suelo y a entender todo con más perspectiva. Yo ya tengo un trabajo y eso hace que mis anhelos, mis sueños o mis pretensiones dentro de la música sean diferentes. No vivo esto desde la urgencia o desde una necesidad desesperada de que funcione a cualquier precio, y eso también cambia mucho la manera de construir el proyecto. Aunque, siendo sincero, si hubiera sabido con 22 años que esto podía funcionar, probablemente me habría lanzado mucho antes.

La izquierda debería hacer autocrítica muy seria. Ha perdido completamente el pulso a la clase trabajadora

P: Mitos y Leyendas. Me ha gustado un nombre tan metafórico para un disco tan cargado de realidades materiales. ¿Por qué este titulo?

R: En Mi Peña decimos: “Mi peña es mi peña desde pequeñito. Algunos leyendas, otros son mitos”. Son expresiones que utilizo de forma muy cotidiana, coloquial e incluso con cierto tono jocoso para hablar de la gente que me rodea. Decir “este es un mito” o “tú eres una leyenda” forma parte de mi manera natural de expresarme, así que me parecía muy interesante llevar ese lenguaje al proyecto. El título funciona como un guiño a mi entorno más cercano, a mi gente. Pero también tiene una lectura más amplia. La idea de cuestionar, desmontar o revisar todos esos mitos y leyendas que existen hoy en día. Vivimos en una época marcada por la posverdad, donde muchas veces una mentira repetida suficientes veces termina convirtiéndose en una supuesta verdad. Antes eso podía parecer casi una broma, pero ahora se ha convertido en una realidad muy presente.

P: El desamor juega un papel crucial. ¿Cómo estás?

R: Bien, bien. En el disco hay dos vertientes muy claras en cuanto a las letras. Por un lado, están las canciones que yo digo que están escritas “de aquí para allá”, y por otro, las que están escritas “de aquí para acá”. Las segundas no siempre hablan directamente de mí, aunque sí parten en ocasiones de experiencias personales, vivencias cercanas o historias de gente que conozco. Desde el principio había una intención bastante clara, aunque no sé hasta qué punto se ha percibido, de construir un recorrido emocional por las distintas fases de la pérdida. Ese proceso empieza con el momento en el que te das cuenta de que algo se está rompiendo (Esto que vivimos), continúa con el dolor absoluto (Google fotos), pasa por la aceptación (Aftersun) y termina en la nostalgia (Ya no volverá). Luego están el resto que son las más Parquesvr. Vivienda, la realidad de las nuevas ciudades y actualidad política.

P: ¿Te molesta que os comparen tanto con otros grupos?

R: Me da igual. Nos han comparado con Ojete Calor, Los Rodríguez, Siniestro Total o Def Con Dos. Cada uno se lo lleva a sus referencias. Al final apareció algo nuevo y se nos encasilló dentro del indie.

P: No tengo ni idea qué es el indie.

R: Yo tampoco.

P: Antes citabas Mi Peña, con Teo Lucadamo. Haces apología de la familia, tu barrio y tu entorno. Y dejas algunas frases mu interesantes. Por ejemplo, "Ahora el fascismo es cosa de modernas".

R: Acabo de cumplir 44 años. Crecí en un entorno donde posicionarse como facha estaba muy mal visto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, da la sensación de que determinadas posiciones intolerantes o profundamente reaccionarias no solo se han normalizado, sino que incluso han empezado a reivindicarse con orgullo. Como que mola. Me llama mucho la atención que haya personas orgullosas de ser reaccionarias. Entiendo que es una cuestión cíclica y que estamos repitiendo los mismos patrones de los totalitarismos del siglo XX. Asusta y sorprende que un chaval de 25 años sea más conservador que un señor de 45.

P: También dices: "Me pregunto dónde está la izquierda, matándose a palos discuten por mierdas. Cuando no se dan cuenta, ni media ni entera, ya no existe la clase obrera"

R: La izquierda debería hacer autocrítica muy seria y no la hace. Ha perdido, completamente, el pulso a la clase trabajadora. Hay un problema cuando el votante de izquierdas es de clase media y la gente más humilde se refugia en la ultraderecha. 

Estamos vetados en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid

P: Y más en la ultraderecha española que es liberal y sionista.

R: Podemos pensar que son gilipollas y que están votando contra sus intereses. Pues si son tan gilipollas, utilízalos tú para que te voten. Llevamos muchos años sin una izquierda que se preocupe por la clase trabajadora. Me llama mucho la atención esa falta de arraigo con los obreros. 

P: El problema de la vivienda también reluce en la canción.

R: VIvimos en lo que se autodenominó como "el Gobierno más progresista de la historia" y vemos cómo la juventud de este país no puede ya, no acceder a comprar ni alquilar, si no a poder pagar el alquiler de una habitación. Nos han arrebatado el centro de las ciudades. Nos hemos quedado sin Madrid y sin la gente joven, que al final es la que coge el pulso y dinamiza la ciudad. Están haciendo un Madrid muy aburrido.

P: ¿Hay mucho "tonto" en España? 

R: Yo hablo de los tontos que me parecen tontos. Y para ellos, yo también. lo seré.  Tengo la sensación de que la canción se ha quedado corta porque nos han llegado a acusar de ser "prosanchistas". Quizás no hayamos conseguido llegar a la crítica que queríamos realizar en su origen ya que se trataba de ser más generalistas y no atacar a un solo sector. 

P: En Rizo de Gitana dices que "están ganando los malos". ¿Es esto pesimismo?

R: Siempre he sido una persona profundamente escéptica. En general, creo que el escepticismo es una forma bastante sensata de afrontar cualquier tipo de relación, ya sea personal, humana o incluso política, más allá de que pueda existir ilusión en determinados momentos. Es una mirada que llevo arrastrando desde siempre. Por ejemplo, cuando surgió Podemos, aunque pudiera generar expectativas en mucha gente, yo ya pensaba que tarde o temprano acabaría decepcionando, precisamente porque terminaría formando parte de la propia estructura política del país. No suelo depositar ilusiones en los partidos políticos como tales. Lo que realmente puede ilusionarme son las personas, la gente, ciertos movimientos o impulsos colectivos, más que las estructuras políticas tradicionales.

P: Más aún cuando el Ayuntamiento de Carmena te engañó. ¿Qué pasó exactamente?

R: Recuerdo que, cuando llegó aquel nuevo Ayuntamiento, existía cierta sensación de que podían hacerse cosas distintas, de que quizá habría espacio para nuevas propuestas culturales. En ese contexto, presentamos una iniciativa relacionada con las fiestas de San Isidro. La idea era organizar un concurso de parpusas de chulapos y chulapas e integrar Sound Isidro dentro de la programación oficial, con la intención de modernizar unas celebraciones que en aquel momento estaban bastante denostadas y que muchos percibían como algo rancio o poco conectado con la gente joven. Lo hablamos con una concejala, no recuerdo su nombre. Tras presentarle el proyecto, simplemente dejó de responder a nuestros correos. Y lo más llamativo fue que, tiempo después, en la rueda de prensa oficial de las fiestas, apareció luciendo una de las parpusas que nosotros mismos habíamos diseñado.

Los haters me afectan porque lo leo todo

P: ¿Meterte con Ayuso y Almeida tiene consecuencias?

R: Ya nos ha perjudicado. Estamos vetados en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. No nos programan. Es fácil meterte con ella, pero nunca la hemos insultado. Nunca me ha dado, pero si algún día escribo sobre Pedro Sánchez, diré que es un hombre enamorado del poder. Y lo de  Ayuso no es un posicionamiento político. Es una mediocre sin ningún tipo de talento y una marioneta de Miguel Ángel Rodríguez. Es fruto de la mediocridad de la disciplina de los partidos políticos y de estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Me encantaría verla defenderse en alguna entrevista sin ayuda de nadie y sin pinganillo. Te partes el culo viéndola borracha diciendo sandeces. Es que la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde quieren traerse la Fórmula 1. Una gran idea después de lo bien que funcionó en Valencia. Y poco a poco se van cargando la Sanidad Pública, lo más valioso que tenemos en este país. 

P: Más allá de ese veto, tanto Sound Isidro como Mazo son dos pilares culturales en la ciudad.

R: Y sin ningún tipo de ayuda institucional. Eso te permite hacer y decir lo que te de la gana. También quiero separar a Sound Isidro/Mazo de Parquesvr. Unos son ciclos de conciertos orientados a un público joven y el grupo lo escucha gente de 40 años.

P: En Updah haces un homenaje al pueblo palestino. 

R: El término es "nudo emocional".  Llevaba tiempo queriendo abordar en una canción la realidad del genocidio en Gaza, pero me generaba muchas dudas cómo hacerlo. Sobre todo, me preocupaba no caer en el oportunismo, no utilizar un tema tan devastador para colgarme ninguna medalla ni sumarme a una conversación simplemente por inercia. En un momento en el que muchas personas comenzaron a posicionarse públicamente, a veces incluso desde lugares donde nunca antes había existido un compromiso político claro, sentía aún más la necesidad de ser honesto con el enfoque.  El punto de partida llegó cuando me encontré con varios poemas palestinos. Hubo uno en particular que me impactó profundamente, especialmente por la fuerza de sus imágenes, y desde ahí empecé a desarrollar mi propia letra.

A partir de esa inspiración inicial fui construyendo el tema, trabajando sobre una base de Patata on Stereo, hasta dar forma a una canción que intentara abordar esa realidad desde un lugar personal, reflexivo y sincero.

P: Me hace gracias vuestro perfil de Twitter. Teneis muy pocos tuits y son de 2024.. Alguna promo, un par de respuestas y el último: "Nazis fuera". 

R: Twitter, qué pereza. Nunca ha sido una red con la que me sienta especialmente cómodo. Es un espacio donde muchas veces la gente dice auténticas barbaridades desde una sensación de impunidad o protección constante, y es una dinámica que personalmente no me interesa. Y los haters me afectan porque lo leo todo. Recuerdo un artículo de Jenesaispop que nos ponían a caer de un burro en un montón de comentarios y me los leí todos. Y alguno contesté. Soy un picao. 

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