La polémica visita de Isabel Díaz Ayuso a México sigue dejando lecturas políticas más allá del choque directo con el Gobierno de Claudia Sheinbaum. El periodista Jordi Évole ha sido uno de los últimos en pronunciarse sobre el viaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid, que terminó de forma anticipada después de acusar a la mandataria mexicana de promover un boicot contra ella. Un episodio que, para el comunicador, encaja dentro de una forma muy concreta de hacer política: convertir cada desplazamiento, cada frase y cada gesto en un titular.
En su columna semanal en La Vanguardia, Évole ha situado la controversia dentro del fenómeno político que rodea a Ayuso y a su equipo. “Madrid son muchos madriles, pero el que está cogiendo más protagonismo, el que hace más ruido, es el Madrid del p’alante que ha hecho famoso el jefe de gabinete de la presidenta Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez”, ha escrito el periodista.
El análisis de Évole no se queda en el viaje. El presentador de Salvados retrata un ecosistema político y mediático donde, a su juicio, la provocación se ha convertido en método. En ese contexto, también menciona a figuras surgidas al calor de ese clima, como Vito Quiles, de quien afirma que “consigue todo lo que se propone, en muchos casos con la connivencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado”.
Retrato del "ayusismo"
Uno de los puntos más duros de la columna llega cuando Évole analiza el peso interno de Ayuso dentro del Partido Popular. El periodista considera que la presidenta madrileña vuelve a eclipsar a Alberto Núñez Feijóo en la conversación pública. “Líder es quizás la palabra que más daño le hace a Núñez Feijóo porque semana tras semana alguien dentro de su propio partido consigue opacarlo”, sostiene.
Ese “alguien”, añade, suele ser Ayuso. Para Évole, la dirigente madrileña ya no actúa únicamente como una baronesa autonómica del PP, sino como la referencia de un espacio propio. “Más que lideresa del PP, es la jefa del PA: Partido Ayusista”, apunta antes de definirlo con una frase que resume el tono de su artículo: “El ayusismo es una forma de vida”.
En esa descripción, el periodista enumera algunos de los símbolos que han construido la marca política de Ayuso: “Libertad, cañitas, circuitos urbanos de Fórmula 1, y demostrar que cada día se puede tener una ocurrencia llamativa y superarse al día siguiente, y que eso nunca te pase factura”. A su juicio, la presidenta madrileña domina los códigos de la comunicación actual, basada en frases cortas, impacto inmediato y una puesta en escena calculada.
México, Hernán Cortés y el portazo
La parte central de la crítica se concentra en el viaje a México. Ayuso acudía, según la Comunidad de Madrid, para reforzar vínculos económicos y culturales. Sin embargo, la visita terminó marcada por la tensión con Claudia Sheinbaum, que reprochó a la dirigente madrileña su “ignorancia” sobre la figura de Hernán Cortés.
Évole interpreta esa elección discursiva como una provocación innecesaria. “Hay que tener ganas de jarana cuando llegas a México y lo primero que haces es reivindicar al conquistador Hernán Cortés”, escribe. Y remata con una comparación tan gráfica como directa: “Es como ir mañana al Camp Nou con la camiseta de Figo”.
Para el periodista, el viaje no respondió realmente a una lógica institucional. “Lo de Ayuso no era un viaje diplomático. Era una performance, un show, con mucha más repercusión que un viaje que realmente se dedicase a reforzar los vínculos entre pueblos”, sostiene.
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