Se complica la tregua en Oriente Próximo. Irán ha dado traslado a la ONU de su rechazo frontal al proyecto de resolución que Estados Unidos y Bahréin han presentado conjuntamente sobre el estrecho de Ormuz. Teherán tacha de “defectuoso” un texto plagado de “parcialidad” y “motivaciones políticas”, en un marco de máxima fragilidad regional, con el alto el fuego sometido a un nuevo test de estrés entre intercambios de misiles en el paso marítimo y una negociación que resiste a tientas a la amenaza constante de regresar al fragor de las hostilidades sin cortapisas.

El embajador iraní ante las Naciones Unidas, Amir Saeid Iravani, ha puesto voz al rechazo del país asiático al proyecto de resolución elaborado por Washington y Bahréin. El texto, a ojos del diplomático, afirma que “sus acciones tienen como objetivo proteger la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz” y está trufado de “acusaciones infundadas” contra Irán. “Los hechos sobre el terreno demuestran lo contrario”, continúa, al tiempo que acota que las acciones de la Casa Blanca “contradicen flagrantemente sus objetivos declarados” y tan sólo han valido para “intensificar las tensiones” y ahondar en la “inestabilidad” regional.

Teherán ha defendido así su postura ante el Consejo de Seguridad de la ONU, reclamando a sus integrantes que no caigan en las “distorsiones” del relato norteamericano sobre el Derecho Internacional. En este sentido, acusa a Washington de aprovechar cualquier mínimo resquicio para “justificar la agresión” o, en su defecto, “el uso ilícito de la fuerza”. Por tanto, la República Islámica confía en la vía diplomática y han querido escenificar que su postura es cristalina. “La única solución viable en Ormuz es el fin definitivo de la guerra, el levantamiento del bloqueo marítimo y el restablecimiento del paso normal”, puntualizaba el diplomático.

"La única solución viable en Ormuz es el fin definitivo de la guerra, el levantamiento del bloqueo marítimo y el restablecimiento del paso normal"

La lectura que Irán ha trasladado a la ONU trasciende la crítica formal al texto y acusa a Estados Unidos de arrastrar al Consejo de Seguridad hacia una lectura parcial del conflicto, así como envolver una estrategia militar en la cobertura del Derecho Internacional. De ahí que en el escrito insistan a los miembros del cónclave que no caigan en las manipulaciones norteamericanas que buscan el más mínimo recoveco para justificar la “agresión” a Teherán que inició a finales de febrero junto a Israel.

Negociaciones de paz

El movimiento iraní ante la ONU se encuadra en un momento de máxima tensión en la región, con un alto el fuego que se tambalea en los últimos días. Máxime tras el intercambio de golpes militares entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz, precisamente. Sobre ello reflexionaba este pasado viernes uno de los hombres fuertes de la Administración Trump; el secretario de Estado, Marco Rubio, que esperaba recibir una respuesta de Teherán a la última oferta para – como mínimo – reestablecer la vía diplomática de Islamabad (Pakistán).

Rubio aludía directamente al repunte de las hostilidades de esta última semana en el enclave marítimo iraní, asegurando que no da por sentada la respuesta de Teherán a la oferta yankee y descargando toda responsabilidad sobre el país agredido. En el marco de su gira por Italia y El Vaticano, el republicano – al que en Washington sitúan en la futura carrera presidencial – desgranaba ante los medios de comunicación el parte de guerra. Sobre las negociaciones, Rubio rebajaba las expectativas de la respuesta iraní, asumiendo que podría llegar en cualquier momento, aunque precisaba que el régimen de los ayatolás “sigue muy fragmentado” y contagiado por una “disfuncionalidad” que, a la postre, podría suponer un “impedimento” para un eventual acuerdo.

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