La aceleración tecnológica ha dejado de ser solo un motor de progreso para convertirse en una fuente creciente de riesgo global. Así lo advierte el Global Risks Report 2026 (Informe de riesgos globales 2026), elaborado por el World Economic Forum, la entidad que organiza el foro de Davos. El documento sitúa por primera vez varios riesgos tecnológicos entre las principales amenazas para la estabilidad mundial a corto y medio plazo
El informe, basado en la opinión de más de 1.300 líderes y expertos internacionales, concluye que “el ritmo, la escala y la interconexión de los riesgos tecnológicos están superando la capacidad de los sistemas de gobernanza para gestionarlos de forma eficaz”. En un mundo cada vez más fragmentado y competitivo, la tecnología actúa como amplificador de tensiones económicas, sociales y geopolíticas.
La desinformación, un riesgo inmediato y global
Entre todos los riesgos tecnológicos, la desinformación y la información falsa se sitúan como una de las amenazas más urgentes. En el horizonte de los próximos dos años, ocupan el segundo puesto en la lista global de riesgos por gravedad, solo por detrás de la confrontación geoeconómica.
El informe alerta de que estos fenómenos “erosionan la confianza pública, debilitan el discurso democrático y dificultan la gestión de crisis”, especialmente en contextos de polarización social y conflictos geopolíticos. La proliferación de contenidos manipulados, impulsada por plataformas digitales y tecnologías de generación automática, está acelerando este riesgo.
Además, los expertos advierten de que la desinformación ya no es un problema aislado, sino un fenómeno estructural que se entrelaza con otros riesgos tecnológicos y sociales, desde la polarización política hasta la erosión de los derechos civiles.
Inteligencia artificial: de riesgo emergente a amenaza estructural
Si hay un riesgo tecnológico que destaca por su rápida escalada según el informe, es el de los “resultados adversos de la inteligencia artificial (IA)”. Aunque en el corto plazo todavía no ocupa los primeros puestos de la lista, su proyección a 10 años es especialmente preocupante.
Según el informe, los efectos adversos de la IA pasan del puesto 30 en el horizonte de 2 años al quinto lugar en el de una década, el mayor salto de toda la clasificación. El informe señala que “la IA podría transformar profundamente los mercados laborales, las estructuras sociales y los equilibrios de poder globales”.
Entre los principales riesgos asociados a la IA se encuentran la automatización descontrolada, el uso militar de sistemas autónomos, la concentración de poder tecnológico y la dificultad para atribuir responsabilidades cuando los sistemas fallan o toman decisiones perjudiciales.
Ciberseguridad: ataques más frecuentes y más sofisticados
La inseguridad digital es otro de los grandes riesgos tecnológicos identificados por el World Economic Forum. La ciberinseguridad se sitúa entre los 10 principales riesgos globales a corto plazo, reflejando el aumento de ataques contra infraestructuras críticas, gobiernos y empresas.
El informe subraya que “la creciente dependencia de sistemas digitales, combinada con tensiones geopolíticas, está incrementando la frecuencia y sofisticación de los ciberataques”. Redes eléctricas, sistemas sanitarios, cadenas de suministro y servicios financieros figuran entre los objetivos más vulnerables.
La amenaza no es solo económica, sino también social y política. Un ataque exitoso contra infraestructuras esenciales puede generar efectos en cascada que afecten al bienestar de millones de personas y desestabilicen regiones enteras.
Tecnología y polarización social: un cóctel peligroso
El estudio insiste en que los riesgos tecnológicos no actúan de forma aislada. Por el contrario, se entrelazan con dinámicas sociales y políticas preexistentes, amplificando sus efectos.
La polarización social aparece como uno de los riesgos más interconectados del informe, y la tecnología juega un papel central en su intensificación. Plataformas digitales, algoritmos de recomendación y sistemas de segmentación de audiencias contribuyen a reforzar burbujas informativas y narrativas extremas.
Según el informe, “el uso generalizado de tecnologías digitales está haciendo que las divisiones sociales sean más profundas y debilitando la cohesión, además de reducir la confianza en las instituciones”.
Vigilancia, censura y erosión de derechos
Otro riesgo tecnológico que gana relevancia es el aumento de la vigilancia digital y la censura. Aunque no figura entre los primeros puestos del ranking global, el informe advierte de que estas prácticas están creciendo en paralelo al desarrollo tecnológico.
El uso de tecnologías avanzadas para monitorizar a la población, controlar la información o restringir libertades civiles plantea desafíos fundamentales para los derechos humanos. En palabras del informe, “la tecnología puede convertirse en una herramienta de control social si no se establecen límites claros y mecanismos de rendición de cuentas”.
La gobernanza tecnológica, el gran desafío pendiente
Uno de los mensajes más claros del Informe de riesgos globales 2026 es que la gobernanza no avanza al mismo ritmo que la innovación. Mientras la tecnología evoluciona de forma exponencial, los marcos regulatorios, éticos y políticos siguen estando fragmentados y, en muchos casos, son reactivos.
“El desfase entre la velocidad del cambio tecnológico y la capacidad de gestión institucional está creando un vacío de gobernanza”, señala el informe. Este vacío se ve agravado por un contexto internacional marcado por la competencia estratégica y el debilitamiento del multilateralismo.
De la innovación responsable a la prevención de riesgos
El World Economic Forum no plantea un rechazo al progreso tecnológico, pero sí insiste en la necesidad de anticipar sus consecuencias. El informe subraya que “la cooperación internacional sigue siendo indispensable para gestionar los riesgos tecnológicos”, incluso en un entorno de rivalidad geopolítica.
Entre las recomendaciones implícitas del informe destacan la inversión en alfabetización digital, el refuerzo de la cooperación en ciberseguridad, el desarrollo de marcos éticos para la inteligencia artificial y una mayor transparencia en el uso de tecnologías emergentes.
Un futuro tecnológico incierto
El informe dibuja un escenario en el que la tecnología será determinante para el futuro de la estabilidad global. Los riesgos tecnológicos ya no son una preocupación a largo plazo, sino una amenaza tangible que se manifiesta en el presente.
Como concluye el informe, “el futuro no está predeterminado, pero las decisiones que se tomen hoy definirán si la tecnología se convierte en una fuerza de resiliencia o en un factor de inestabilidad global”. La carrera tecnológica continúa, pero el verdadero reto será gobernarla antes de que sus riesgos superen a sus beneficios.