La encerrona que Antonio Naranjo realizó a Sarah Santaolalla ha desempolvado varios controvertidos capítulos del pasado. Uno de ellos fue el fallo judicial de la Audiencia Provincial de Madrid, ratificada por el Supremo y el Constitucional, en el que condenó al periodista por intromisión ilegítima en el honor de Máximo Pradera, al que acusó de una agresión que nunca ocurrió. 

Después de que publicase una de las páginas de la sentencia del juzgado de primera instancia, tal y cómo ha podido verificar ElPlural.com, que fue revocada por la Audiencia Provincial de Madrid, Máximo Pradera ha decidido emprender nuevas acciones judiciales para cumplir ese "cesar en tal actuación" hacia él que la Justicia le impuso a Naranjo en la sentencia ratificada

"Vi que reproducía extractos de la sentencia a instancia que ganó y, bueno, reproducir solamente eso no pasa nada, pero es que lo reproducía en el sentido de que el tono era 'los tribunales superiores podrán decir lo que quieran, pero aquí está la verdad', ¿sabes? Entonces, eso es continuar en la acción difamatoria por la que fue castigado. Entonces, él quizá, como es, aparte de una persona muy desagradable, es muy obtuso, no entiende cómo funciona el derecho", asegura Pradera en declaraciones para ElPlural.com.

En este sentido, Pradera recuerda que la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que revoca la del Juzgado Nº1 de Pozuelo de Alarcón obliga a Naranjo a tres cosas concretas: "Le condenaba a una indemnización, la percibí; le condenaba a publicar en Twitter (ahora conocida como X) y en Periodista Digital una rectificación o la publicación de la sentencia; y luego le condenaba a una tercera cosa que él se ha olvidado, que es a cesar por completo. No es una cosa que improvisó la jueza ponente, sino que emana de la Ley de Protección al Honor a cesar en la actividad difamatoria. Él, como ha pasado tanto tiempo y es tan obtuso, debe pensar que ese mandato judicial decae con el paso del tiempo, como que caduca, como los alimentos, pero no. Estoy protegido ya para siempre por la Audiencia Provincial contra cualquier intento de injerencia en mi honor y en su vuelta a que la verdad de Primera Instancia es la buena, y que yo soy un maltratador y que le pegué", continúa el comunicador, tomando la decisión de "pedir protección al tribunal sentenciador para que sepa que le están desobedeciendo": "Es decir, que un tribunal de tres magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid tumbó por completo la sentencia de instancia en sus argumentos y este tío sigue exhibiendo una sentencia que es papel mojado". 

"Considero que él ha vuelto a decir que yo soy un maltratador, que ha vuelto a decir que yo le pegué, porque todos los desmentidos de esa frase tan rotunda que publicó el Tribunal Supremo de 'Estos Hechos Nunca Existieron'. Considero que él vuelve a reivindicar su verdad subjetiva, ¿no? Entonces, eso merece otro correctivo. Lo único que voy a hacer es buscar el amparo, esta vez del tribunal sentenciador que le ha condenado a no volver nunca más a hacerlo. Es que hasta que se muera no podrá decir nada de mí de que yo le pegué una paliza, de que yo soy un maltratador", explica el comunicador, añadiendo que debe hablar con su abogado sobre si pedirá alguna medida adicional. 

"Naranjo tiene la compulsión por decir la última palabra. Pues no, señor. La última palabra la voy a volver a decir yo. Le voy a poner un escrito a la Audiencia Provincial y voy a pedir que le castiguen, que le den otro correctivo", añade, recalcando que una de las sentencias, la del Tribunal Constitucional, sentó doctrina: "Es que ya va hasta contra los derechos fundamentales". 

La revocación de la sentencia de Primera Instancia

A lo largo de la conversación, Máximo Pradera también explica la razón por la que la Audiencia Provincial de Madrid corrigió el fallo judicial del Juzgado Nº1 de Primera Instancia de Pozuelo de Alarcón tras aceptar su recurso: "La jueza basó toda su sentencia en el testimonio de una redactora que ni siquiera dijo que yo la había pegado ni nada". 

"Pero claro, Julia Otero estuvo declarando durante media hora. Y entonces, en derecho, un juez puede dar más peso a una prueba o a otra, a un testimonio o a otro. Pero lo que no puede es ignorar por completo. Osea, no valorar un testimonio porque, entonces, otro concepto técnico, te vulnera tu tutela judicial, que es un derecho constitucional", aclara Pradera, añadiendo: "El artículo 24 de la Constitución dice que yo tengo derecho a que se valoren las pruebas que yo presento. Entonces, ella dijo exactamente lo contrario de lo que dijo la otra testigo. Bueno, pues la juzgadora podría haber dicho 'menos credibilidad nos merece el testimonio por esto', pero no dijo nada de eso. El nombre de Julia Otero no aparece en la sentencia, y claro, por eso ganó",

En otras palabras, contando con la que revoca la de Primera Instancia, ha habido tres sentencias que han fallado a favor a Máximo Pradera, generando una doctrina al respecto.

Sobre lo ocurrido con Santaolalla: "Es la típica escena de Naranjo"

Preguntado por la encerrona a Sarah Santaolalla en el plató de En Boca de Todos, Pradera considera que fue "la típica escena" de Antonio Naranjo: "Es la típica encerrona de Naranjo con la complicidad del director del programa. 

"Que empieza a acosar, a tildar de mentiroso al otro y, claro, por eso me llegó, dice 'no, te has inventado la agresión y tal'", desarrolla el comunicador, recordando cómo uno de los rostros más destacados de FACUA, Rubén Sánchez, le mencionó en un tuit en el que recordaba la condena ratificada por el Tribunal Constitucional a Naranjo por estos hechos. 

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