¿Estamos ante una simple casualidad o ante una calculada causalidad? Los documentos oficiales analizados por ElPlural.com arrojan información y destapan una asombrosa coincidencia de fechas entre dos líneas de acontecimientos que caminan de forma completamente sincrónica.

Por un lado, los registros y la documentación aportada a la demanda judicial constatan cómo las cuentas de la matriarca - cuya gestión privada mantiene cercado al alcalde de Vilanova de Arousa, Gonzalo Durán (PP) - sufrían un vaciado sistemático. El dinero de las rentas que ingresaban mensualmente los inquilinos de los 13 pisos de Santiago de Compostela, pertenecientes a la masa hereditaria de los hermanos Durán, desaparecía presuntamente de forma continuada. Una operativa que la acusación califica como una apropiación indebida del patrimonio común por parte del regidor, ejecutada supuestamente sin el consentimiento ni el conocimiento de su madre enferma.

Mientras Gonzalo Durán se adjudicaba en exclusiva estos ingresos líquidos, la otra cara de la moneda quedaba para su hermano: un asfixiante reguero de deudas institucionales y fiscales generadas por el impago de las obligaciones económicas de las viviendas, tales como cuotas de comunidades de vecinos, tasas de basura y el IBI. Un descubierto que ya supera los 200.000 euros.

Sin embargo, el verdadero enigma que intentan desentrañar los tribunales radica en el destino final de esa enorme liquidez extraída. Es ahí donde la sincronización del calendario adquiere un relieve demoledor.

La sociedad exprés de Covadonga y el edificio de 200.000 euros

La pareja del alcalde constituyó de forma exprés una sociedad limitada con un capital social mínimo de tan solo 3.000 euros. La titularidad de esta empresa instrumental apunta de manera directa al círculo íntimo de Gonzalo Durán: figura a nombre de su pareja sentimental, Covadonga.

No obstante, la arquitectura legal de la firma esconde un parapeto político controvertido. Como administrador único de la sociedad aparece Aspérez, concejal tránsfuga integrado de facto en la órbita de apoyos del regidor popular.

A pesar de contar con un capital inicial raquítico de 3.000 euros y carecer de actividad previa conocida, la firma vinculada a la pareja de Durán demostró una potencia financiera asombrosa. En una operación relámpago, la sociedad invirtió 200.000 euros en la adquisición de un edificio entero (bajo más dos plantas) ubicado en pleno centro urbano de Vilanova de Arousa, cuyo propietario era un vecino de la localidad. Aunque en las calles del municipio el rumor popular siempre ha atribuido la propiedad real al propio alcalde, sobre el papel es el entramado de su pareja el que consta de forma oficial.

Obras bajo sospecha de 'quid pro quo' municipal

El escándalo inmobiliario ha saltado de los registros notariales a la vía pública. El edificio del centro de Vilanova lleva meses sumergido en una reforma interna técnica. Una remodelación ejecutada bajo un manto de opacidad que ha despertado las quejas de los vecinos: a pesar de la magnitud de los trabajos, en la fachada no se exhibe de forma visible el preceptivo cartel con el número de licencia municipal y el expediente técnico, ocultando la información a ojos de la oposición y de la ciudadanía.

Sin embargo, el elemento que ha encendido todas las alarmas en el municipio es la desconcertante identidad de la firma que ejecuta la reforma. Lejos de tratarse de una constructora convencional, los operarios pertenecen a una empresa especializada en mantenimiento eléctrico.

Al cruzar los libros de contabilidad oficiales y los decretos de Alcaldía, las piezas del puzle dibujan una coincidencia comprometida: la citada firma de electricidad figura, precisamente, como una de las corporaciones privadas más beneficiadas por las adjudicaciones y contratos públicos del Ayuntamiento que capitanea el propio Gonzalo Durán.

Fuentes cercanas al caso sugieren que este cruce de intereses podría camuflar una operativa de contraprestación recíproca (quid pro quo) bajo sospecha. Los indicios apuntan a un sugerente paralelismo: por un lado, el Consistorio mantendría un flujo constante de dinero público hacia la empresa eléctrica mediante contratos institucionales de mantenimiento; por otro, dicha firma asumiría la ejecución material de las costosas reformas en el edificio de la pareja del alcalde, planteando la sospecha de si se trata de obras realizadas en condiciones de favor a cambio de contratas.

Operación Rianxo: la franquicia de 400.000 euros de Rosalía

La vertiginosa expansión comercial del entorno más cercano de Gonzalo Durán no se detuvo en las fronteras de Vilanova. Otra de las piezas clave en este mapa de adquisiciones relámpago sitúa el foco en Rosalía, una figura de la máxima confianza del regidor.

A través de una sociedad constituida de manera específica, el entorno del alcalde se lanzó a la adquisición de la franquicia y el inmueble del supermercado DIA en la localidad de Rianxo, una operación valorada en unos 400.000 euros. La procedencia de semejante volumen de capital para financiar este desembolso coincide en el tiempo con los periodos de mayor extracción de efectivo en el legado familiar de Santiago de Compostela.

Julia Durán y el negocio pirata de las viviendas turísticas

El desembarco en el sector del ladrillo lo inició la hija mayor del alcalde, Julia Durán, de quien en el entorno local se afirma que guarda una estrecha similitud con la forma de actuar y pensar de su progenitor. Julia fue la primera en dar el salto al mercado inmobiliario, abriendo en 2019 una agencia que apenas llegó al año de vida.

Fue precisamente en ese periodo temporal cuando comenzó a tejer su propio patrimonio: en agosto de 2019 adquirió una primera vivienda en Santiago de Compostela, a la que meses después sumaría una segunda adquisición. A ambos inmuebles se les dio un uso inmediato como Viviendas de Uso Turístico (VUT) clandestinas. Una de ellas, según la documentación que ya obra en el juzgado, generaba unos rendimientos estimados en un mínimo de 30.000 euros anuales a través de la plataforma Airbnb, operando de espaldas a Hacienda y sin licencias sectoriales.

La pista de esta expansión patrimonial la aportó la propia hija mayor del regidor en las redes sociales. En un grupo de Facebook, Julia Durán colgó una publicación mostrando imágenes de la rehabilitación de la fachada de una casa a las afueras de Santiago de Compostela, explicando los cambios de espacio y pidiendo sugerencias a sus nuevos vecinos; un rastro público que ha servido para terminar de perfilar el mapa de las adquisiciones familiares.

Un abismo de sospechas para el Partido Popular

La acumulación de estas operaciones - que suman un patrimonio empresarial y residencial bajo sospecha superior al medio millón de euros - sitúa la carrera de Gonzalo Durán ante un escenario insostenible. Mientras el regidor alega una total falta de liquidez para hacer frente a las deudas comunitarias y fiscales de los inmuebles legítimos de su madre, su círculo más íntimo multiplicaba de forma exponencial sus inversiones sin disponer previamente de fondos para ello.

La inquietante sincronía del calendario, donde los días de mayor sangría en la cuenta bancaria de la matriarca enferma coinciden con la constitución de empresas y compras de edificios por parte de su pareja, su hija y su entorno, habla por sí sola. A falta de una resolución judicial firme que establezca el nexo causal directo entre el origen del dinero y el destino del ladrillo, los documentos y las fechas dibujan un panorama donde las coincidencias son ya un clamor.

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