Nautal, antes llamada Sal a navegar, es una startup española nacida del sueño de cuatro jóvenes (Octavi Uyà, Roger Llovet, Eduardo Robsy y Eduard Llovet) amantes del mar, que decidieron lanzarse tras analizar las posibilidades que el mundo de la náutica podría ofrecer también desde un punto de vista económico, o lo que es lo mismo, como empresa.

Lo que surgió como idea es ahora es una startup en funcionamiento, con la vista puesta en el mercado exterior y que acaba de atravesar otra de las fases imprescindibles, la ronda de financiación. A través de su sede física en la localidad barcelonesa de Castelldefels, Nautal opera en todo el territorio español y lo hace con un objetivo muy claro: poner a disposición de todo el que quiera el mar y su disfrute.

El negocio consiste en poner en contacto a personas apasionadas por la náutica o que simplemente buscan una aventura en un barco, con los propietarios del mismo. Todo ello a través de la plataforma digital www.nautal.es donde los interesados pueden obtener toda la información relativa a los servicios que ofrece la empresa, datos de interés e, incluso, una Guía para Navegantes. También dispone de blog (Blog de Nautal) en el que recogen desde rutas o viajes, hasta entrevistas o información sobre cambios en titulaciones.

Octavi Uyà es uno de sus fundadores y CEO de la empresa.

Nautal.es nace en junio de 2013 pero con otro nombre (Sal A Navegar) ¿Por qué decidís poner en marcha este proyecto?
Es curioso pero todo surge en una conversación entre Roger Llovert, uno de los fundadores y que siempre ha tenido algo que ver con el mundo del mar y yo. Todo empezó al comentar la poca movilidad que se ve en los puertos. Dándole vueltas al tema vimos que aquí había una posibilidad de negocio en una doble vía. Por una parte, para que los que tienen barco puedan sacarle rentabilidad durante el tiempo que permanece amarrado y, por otra, facilitar el acceso a este mundo a otra gente de la manera más flexible y económica.

Porque Nautal es eso, poner en contacto a propietarios de embarcaciones con posibles arrendatarios.
En efecto. Nosotros lo que queremos es facilitar y flexibilizar al máximo el acceso a la náutica. Lo que hacemos es ponernos en contacto con propietarios y explicarles cómo pueden rentabilizar sus barcos y también hacemos de portal para agencias de chárter que se quieren anunciar a través de nosotros.

Me imagino que tras aquella primera conversación lo más complicado fue hacerla realidad. Tenemos una idea pero ¿cómo la puedo plasmar en un negocio?
La verdad es que lo tuvimos bastante claro porque yo ya había puesto en marcha Favoralia, que era de intercambio de favores y aunque el negocio era malo, me permitió conocer bien el tema del consumo colaborativo. Así observamos otras iniciativas de este tipo como Social Car, de alquiler de coches entre particulares… y conjugando nuestra pasión por el mar, lo que habíamos visto en los puertos y analizando aquellos modelos de negocio llegamos a la conclusión de que era aplicable a la náutica.

¿Cómo fueron los inicios, es decir, qué pasos disteis para ir convirtiendo el sueño en Nautal?
Nosotros nacimos ya en el seno de Seedrocket, que es una aceleradora de proyectos con base tecnológica, y llegamos hasta el momento de la ronda de financiación, que tuvo lugar hace unos meses. Desde Seedrocket nos ayudaron a adelantar el negocio y alcanzar esa ronda que te decía. El comienzo en sí de Nautal fue con 20.000 euros aportados íntegramente por los socios y renunciando a sueldo durante 6 meses.

Esto, más allá de otras cosas, es emprendimiento ‘puro y duro’. Es liarte la manta a la cabeza y…
Sí, un poco sí. Es una aventura, renunciar a muchas cosas como el sueldo, a estabilidad… pero también te aporta una motivación y una pasión que no vives con otras cosas.

Y ahora ¿Cómo va el negocio?
Recibimos una inversión hace poco de 185.000 euros con una parte privada y otra a través de préstamos participativos.

¿Proponéis con Nautal un sistema novedoso?
En época de vacas gordas aquí la gente compraba el barco y aunque sabía que lo iba a usar poco, pero como las cosas marchaban bien no importaba, pensando además que cuando fueran mal ya se vendería el barco. Sin embargo, ahora nos encontramos en una situación en la que ya no existe la alternativa de vender porque el mercado de segunda mano está saturado. Entonces es cuando surge la oportunidad de decirle a la gente “no vendas tu barco porque hay posibilidad de rentabilizarlo”.

¿Por qué cambió de nombre la empresa?
Empezamos con un nombre que nos gustaba mucho (Sal A Navegar) pero ante la alternativa de exportar la idea a otros países la traducción que ofrecía según los idiomas no nos convencía. Pensamos que como aún estamos en los inicios busquemos un nombre más plano y que sirva para cualquier país y así llegamos a Nautal.

Siempre se ha relacionado la náutica y todo lo que la rodea con alto poder adquisitivo. ¿Por qué decís aquello de acercar la náutica a todo el mundo?
Todavía se mantiene el estigma de que la náutica es para la gente con rentas muy altas. Con Nautal, alguien con título puede alquilar por 100 euros cuatro horas y van ocho personas. O dispones de un barco con patrón por 175 euros y caben diez personas en esa embarcación. Sale más barato que ir a esquiar o hacer cualquier deporte, casi.

Qué te parece este país como lugar para el emprendimiento a través de startups, por ejemplo
Hay un poco de todo. Tampoco veo que el emprendimiento sea, al menos de forma inmediata, la solución para la crisis o el paro. Es difícil y duro emprender porque el riesgo de mortalidad o el riesgo en este campo empresarial es alto. Debes tener una idea muy clara y estudiada. Emprender por necesidad o entender el emprendimiento como generador de empleo es complicada. No quiero caer en el “hay mil trabas, mil trámites burocráticos…” pero ese es el menor de tus problemas. El montar un negocio es muy duro como para preocuparte por los temas burocráticos.

Y, supongo, el tema de la financiación…
¡O el tema de hacer que el negocio sea rentable! Es casi el truco del almendruco… si haces un negocio rentable y que tira entonces consigues la financiación.