La exdirectora general tiene previsto pedir que su despido sea declarado improcedente, decisión que, de alcanzarla, podría conllevar el cobro de una indemnización, que  Amorós pide sea fijada en 10 millones de euros. Además, instará a que se respete la pensión vitalicia de 369.497 euros al año aprobada cuando estaba al frente de la entidad y que fue derogada posteriormente.

Las alegaciones de Amorós
Amorós alega que la carta de despido vulneraba su derecho al honor, a la propia imagen y atentaba contra su dignidad profesional y personal. La abogada de la empresa, ahora Banco CAM, ha refutado todos los argumentos de la demandante y ha defendido la legalidad de la carta de despido, tanto en el marco de la legalidad vigente a nivel laboral como en el ámbito de los derechos fundamentales recogidos en la Constitución.

Despedida por actuar en beneficio propio
Amorós fue despedida el 28 de septiembre de 2011 por los nuevos administradores de CAM a raíz de la intervención del Banco de España. Las razones ofrecidas para el despido fueron que había buscado "el beneficio propio, falseando las cuentas y realizando una gestión deficiente" mientras ocupaba el cargo de directora general.

Sueldo y pensión, reprobables
Además, los administradores nombrados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) también consideraron "reprobable" su sueldo y la pensión de por vida acordada durante la etapa en la que CAM era presidida por Modesto Crespo.