¿Qué es amortización?

Para poder definir de manera correcta el término amortización, debemos distinguir entre dos puntos de vista diferentes: el contable y el financiero. La amortización contable es la depreciación o pérdida de valor de un activo o pasivo. Esta devaluación del bien se reparte a lo largo de toda su vida útil en una cuenta de gasto. Así, la pérdida de valor no se registra solo al final, sino de manera progresiva en todos los ejercicios. La amortización acumulada es la suma de todas las cuotas de amortización de todo el ejercicio contable. Por ejemplo, una empresa adquiere una maquina industrial, para la que se calcula una vida útil de 10 años. El valor del primer día descenderá a los diez meses por el uso. Esta devaluación queda reflejada en unas cuotas, que son la amortización.

 

La amortización financiera es la devolución o el pago parcial o total de una deuda en la fecha de vencimiento pactada (por ejemplo, una hipoteca o un préstamo).

Ejemplo:

“Pero, ¿qué es un minicrédito? Se trata de créditos de bajo importe (inferior a los 1.000 euros) con plazos de amortización muy breves (no suelen superar el mes) que se conceden muy rápido”.

Amortización lineal

Es un sistema que asigna, en cada ejercicio, la misma cuota de amortización del bien. Es el método más utilizado y el más sencillo, puesto que el valor del activo se reduce en la misma cantidad todos los años.

Amortización anticipada

Se conoce como tal a la amortización devuelta en su totalidad antes de la fecha de vencimiento establecida.

Ejemplo:

Amortización anticipada de hipoteca: ¿sale más a cuenta reducir cuota o plazo? Reducir plazo es perfecto para los que vayan holgados. La cuota, si te cuesta llegar a fin de mes o quieres tener más liquidez”.

 Sistemas de amortización

Los sistemas de amortización son las políticas que establecen las cuotas en las que se va a devolver una deuda, teniendo en cuenta el capital, los intereses y el seguro. Entre ellos, existen diferencias en cuanto a los plazos, y los más utilizados son el francés y el alemán, aunque existen otros tipos.

  • Sistema de amortización francés. Es el más popular y consiste en el pago de cuotas constantes cuya variación depende de los tipos de interés. Al inicio de los pagos, la cantidad percibida por el banco gracias a los intereses será mayor y más reducida al final.
  • Sistema de amortización alemán. No es tan común. En él, las cuotas de amortización son fijas, mientras que el pago de los intereses es variable (más alto al principio).

En una hipoteca, con el sistema de amortización francés, los pagos serán alcanzables para todos los bolsillos, pero a mitad de plazo no se habrá pagado la mitad del piso; en el sistema de amortización alemán, los pagos serán elevados al principio, pero sí garantiza la compra de la parte proporcional del piso. 

Ejemplo:

 

Para que resulte más fácil al lector, vamos a tomar como referencia un sistema de amortización de Francia, que a la postre es el más utilizado. En él, la cuantía de la cuota que pagaremos al mes será siempre la misma. No sucederá lo mismo con sus respectivos componentes”.