El desplome parcial de un edificio en obras en el número 4 de la calle Hileras, en pleno centro de Madrid, ha reabierto el debate sobre la trayectoria empresarial de los responsables de la rehabilitación. El suceso, ocurrido el pasado 6 de octubre a primera hora de la mañana y a escasos metros de la Plaza Mayor, se saldó con la muerte de cuatro trabajadores y ha colocado de nuevo en el foco a los hermanos Prudencio Díaz, históricos del sector de la demolición y la rehabilitación inmobiliaria. El historial de Detecsa, no obstante, incluye otros dos accidentes mortales.
El derrumbe sepultó bajo toneladas de escombros a Laura Rodríguez, encargada de obra de 30 años, y a tres operarios: Moussa Dembele, de 40 años y origen maliense; Diallo Mamadún, guineano; y Jorge Velasquez, ecuatoriano de 55 años. El inmueble, construido en 1965 y abandonado durante décadas, estaba siendo transformado en un hotel de lujo.
La empresa a cargo de los trabajos, Rehbilita, es heredera directa de Demoliciones Técnicas S.A. (Detecsa), una compañía fundada y dirigida durante más de cuatro décadas por los mismos propietarios. Detecsa fue durante años una referencia en obras complejas y de alto riesgo, hasta que la crisis inmobiliaria de 2008 la llevó a presentar concurso de acreedores en 2015. Poco después, parte de la misma estructura empresarial y familiar resurgió bajo la nueva denominación de Rehbilita, con Óscar y Justo Prudencio Díaz al frente.
Desde la compañía defienden su actuación. Óscar Prudencio Díaz, director financiero, ha asegurado que no existe relación entre el accidente de la calle Hileras y otros siniestros ocurridos en el pasado. “La justicia nos eximió de responsabilidad en aquellos casos”, ha afirmado, subrayando que, tras el derrumbe, las autoridades permitieron retomar la obra. “Eso no habría sucedido si los informes técnicos hubieran detectado irregularidades”, ha sostenido, aunque evita especular sobre las causas mientras avanza la investigación judicial: “Las causas no están claras, pero creo que no debo hablar más”.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, apuntó inicialmente a una “posible sobrecarga en la parte superior del edificio”. Sin embargo, esta hipótesis fue rechazada de inmediato por los responsables técnicos de la obra. Según Rehbilita, los trabajos se desarrollaban en el sótano y se encontraban aún en fase de cimentación, con una planificación “ordenada y controlada”. “No hubo sobrecarga de ninguna clase, por la sencilla razón de que no se estaba trabajando allí arriba sino en el sótano, no se había empezado con el refuerzo, estábamos aún en fase de cimentación en una obra completamente ordenada, muy controlada, en la que trabajaban 40 personas”, ha apostillado Prudencia Díaz. Una versión que respalda también Rafael Mateos, director de Construcción de la empresa, quien insiste en que no se estaba interviniendo en las plantas superiores en el momento del colapso.
Dos accidentes más
No obstante, este no ha sido el único incidente. En septiembre de 2014, un trabajador de una empresa subcontratada falleció en una obra de rehabilitación en la calle Columela, en el barrio de Salamanca, tras recibir el impacto de un cascote que cayó desde una sexta planta. La Inspección de Trabajo concluyó entonces que existían deficiencias en las medidas de protección colectiva y levantó un acta de infracción atribuyendo responsabilidad solidaria a la empresa principal y a la subcontrata. “Se metió en un patio donde no debía meterse”, ha declarado Óscar Prudencio.
En la misma línea, la denuncia a la que ha tenido acceso El País, fue presentada por ambas empresas que realizó el entonces responsable de Salud Laboral de Comisiones Obreras (CC.OO.), Felix Carrión, apuntó lo siguiente: “Durante las tareas de rehabilitación que la empresa Detecsa está realizando en un edificio de la calle Columela 5, el trabajador (de la empresa Cerrajerías Metálicas Avenida [subcontratada por Detectsa] recibió el impacto en la cabeza de un cascote procedente de una de las plantas del edificio, desde una altura de 18 metros aproximadamente, con resultado de muerte”.
Aunque, esto no iba a quedarse solo con una versión. En febrero de 2015 la Inspección de Trabajo publicó un informe sobre lo sucedido, donde expresaba que se había emitido “acta de infracción imputando la responsabilidad solidaria de ambas mercantiles [la empresa responsable de la obra y la subcontrtada por esta] debido a deficiencias que se encuentran entre las causas que producen el accidente”. Carrión en la denuncia aseguró que la caída del cascote podía deberse a la falta de instalación de medios adecuados de protección colectiva que impidieran la caída de objetos y materiales en altura”
Años antes, en enero de 2006, otro encargado de obra murió al caer al vacío mientras revisaba unas cubiertas en Sant Adrià de Besòs, en Barcelona. Aunque inicialmente una sentencia consideró insuficientes las medidas de seguridad, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid acabó revocando la condena y absolviendo a las empresas implicadas.
En todos los casos, los trabajadores fallecidos pertenecían a empresas subcontratadas, una circunstancia que se repite también en el siniestro de la calle Hileras, donde los operarios dependían de Anka Demoliciones. Laura Rodríguez, en cambio, formaba parte de la plantilla directa de Rehbilita. “Era una profesional muy querida”, ha lamentado Prudencio Díaz, quien expresa su pesar por lo ocurrido y apunta al carácter fortuito del derrumbe.
Fuentes cercanas a la empresa, algunas de ellas antiguas trabajadoras, han afirmado un patrón que se habría mantenido con el paso de los años: presión por cumplir plazos, urgencia por finalizar las obras e impacto de esas exigencias sobre las subcontratas, especialmente en contextos de retrasos en los pagos. Desde la compañía han rechazado estas acusaciones. Será ahora el Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid el encargado de esclarecer las causas del derrumbe y determinar si existieron responsabilidades penales en un accidente que conmocionó a la capital y volvió a poner en cuestión las condiciones de seguridad en las grandes rehabilitaciones urbanas.