El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias y Gema Ubasart (i), saludan a sus simpatizantes en el mitin celebrado hoy en el pabellón de Vall d'Hebron, en Barcelona. EFE El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias y Gema Ubasart (i), saludan a sus simpatizantes en el mitin celebrado hoy en el pabellón de Vall d'Hebron, en Barcelona. EFE



Entró Pablo Iglesias en Barcelona y presidió este domingo un mitin, que pretendía ser casi histórico. De modo que sólo asistieron unas tres mil personas y quizás algunas pocas más.  No se oyó en el mitin ninguna novedad en su intervención. Volvió a decir otra vez que él no es partidario de la independencia de Cataluña.

Pero subrayó de nuevo que él sí apoyaba el derecho a la  consulta e incluso se comprometió a ponerla  delante de diversos asuntos. Añadió una frase que utiliza de cuando en cuando, respecto a la mencionada consulta. Vino a decir que la consulta tiene que servir además para “consultar a la ciudadanía sobre todas las cosas”.

¿Intenta Iglesias, si llega a gobernante máximo de nuestro país, convertir a España en una especie de Suiza, con gran  potencial económico y empresarial, donde los banqueros son los mandamases y los ciudadanos  están encantados de que haya con frecuencia  un referéndum?  Es también un paraíso fiscal, fue neutral en la II segunda guerra mundial y apuesta siempre para situarse au dessus-de la melée. Tranquilidad y mucho dinero.

Por el momento, no obstante, Iglesias sostuvo en BCN su palabra preferida que parece que es la casta. Por cierto,  la casta española, según afirmó el líder de Podemos, ha insultado a los catalanes. Lo cual es verdad, aunque algo similar se escucha a menudo desde Cataluña, poniendo a caldo a los españoles.

Los núcleos radicales catalanes, que dicen amar a Cataluña por encima de cualquier otra  circunstancia, y los núcleos radicales españoles que dicen amar a España hasta el fin de sus vidas tienden a  parecerse enormemente entre unos y otros mucho.  Es un choque -por ahora menor- más o menos duro,  que no va a ninguna otra parte, a pesar de que comience a verse el final del túnel.

¡Bienvenido a Barcelona, camarada Iglesias, pero da la impresión de que ha llegado a Cataluña un poco tarde y habló entre casta y casta!  No deja de ser curioso que hubo en el mitin demasiada casta y nula solución de los problemas que hay acumulados  en Cataluña y España. Digan lo que digan, españoles y catalanes son de hecho iguales.  Como lo son hombres y mujeres de todo el mundo. Así de fácil. La gente no es mejor  o peor por haber nacido aquí o vivir allí.