La cabeza agachada, el cuerpo ligeramente encorvado, las manos prietas en la baranda y los ojos alucinados. Y, claro, con el célebre e instintivo ‘¡coño!’ en la boca. Así, cada día, todos los días, desde ni se sabe cuándo, decenas de turistas se enamoran de Ronda contemplando el universo de casas encaladas y aves en vuelo rasante que se despliega desde su Tajo. Destino imprescindible en cualquier recorrido por Andalucía, paseando hoy por sus calles, nada es muy diferente de lo que dejó escrito Hemingway: “Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer...”. Lástima que en nuestro caso no sea exactamente así. Aunque es fácil, y hasta aconsejable, dejarse seducir por el encanto de Ronda, la ciudad soñada se mire por donde se mire, nuestra ruta se adentra en el corazón de la Sierra de las Nieves, futuro parque nacional, el tercero de Andalucía tras Doñana y Sierra Nevada. Para ello, pasamos calles, tabernas, plazas, museos, restaurantes, tiendas de souvenirs, que distracciones no faltan, y nos dirigimos hacia la A-397 por la que circularemos algo más de 13 kilómetros hasta el cruce de las Conejeras, donde hay un área recreativa justo al borde de la carretera que une Ronda con la costa en San Pedro de Alcántara. Hace algunos años, por motivos que no vienen al caso, un viaje disparatado con una chica llamada Amor, un periodista sin un duro en el bolsillo y un conductor local que quería ahorrar gasolina a punto estuvo de costarme un disgusto justo en este cruce que, sean las circunstancias que sean, es muy aconsejable atravesar con mucho cuidado. Es imposible no recordarlo cada vez que paso, pero esta vez el destino es otro y dejando atrás Parauta, que bien vale una visita, tomamos una pista forestal en buen estado en dirección a las Conejeras adentrándonos en el actual parque natural de Sierra de las Nieves. Muy pronto, la dulce vida que hemos dejado en Ronda parece muy lejana. Los alcornoques y encinas van dejando dando paso a pinos, pinsapos y, casi al final, quejigos de montaña mientras la cara occidental de la sierra de las Nieves nos muestra las mayores alturas del parque natural. El cerro Alcojona, el puerto de los Pilones, Las Turquillas y el cerro de la Alcazaba flanquean al Torrecilla, 1.919 metros, nuestro destino final.  HACIA EL TORRECILLA Con las impresionantes vistas de los colosos malagueños, dejamos atrás el cortijo de la Nava, vivienda tradicional habilitada como alojamiento rural, hasta llegar al cruce del camino que se dirige a Torrox. A unos 2 kilómetros de este cruce, se inicia el sendero señalizado que, en una fácil travesía a pie, nos llevará hasta el Pinsapo de las Escaleretas, declarado monumento natural y unos de los árboles singulares más bellos de Andalucía. Merece la pena recorrer esta senda de apenas dos kilómetros entre encinas, pinos y pinsapos para detenernos un rato ante los más de 350 años que se le calculan. El Torrecilla, otra vez, se dibuja cada vez más cerca en el horizonte y nos recuerda que hay que volver al camino. De nuevo en el carril, el desnivel se acentúa hasta el Cortijo de los Quejigales, dedicado a la memoria de Félix Rodríguez de la Fuente y donde deberemos aparcar el coche. Es un paraje magnífico, cubierto de nieve y hielo en muchos días de invierno, y en el que se despliegan todas las montañas significativas de la sierra. No parece Andalucía, o, al menos, la Andalucía de casas blancas y brillante color albero que dejamos apenas 20 kilómetros atrás. Estamos en un cuento, en un paisaje milenario, detenido en el tiempo como el verde denso y profundo de los viejos pinsapos que nos salen al paso a cada rato. Si el tiempo y las fuerzas nos acompañan, podemos atrevernos con la dura subida al Torrecilla o, al menos, con recorrer algo de este camino de poco más de 7 kilómetros conocido por todos los senderistas y montañeros de Andalucía. Dejando el área recreativa a la izquierda y tras atravesar un puente de madera, la senda comienza a picar hacia arriba mientras discurre, paradojas de estas montañas únicas, cercana a la boca de la sima GESM, de 1.101 metros de desnivel, la más profunda de Andalucía y la duodécima de España. Un nevero restaurado antes de llegar al Pilar de Tolox nos recuerdan otra duro trabajo artesanal desaparecido, sin más sentido que conservarse en la memoria ante la competencia implacable de las primeras máquinas de hielo inventadas por Charles Tellier a finales del siglo XIX. Toca descansar un poco y prepararse para los últimos 3 kilómetros y 100 metros de desnivel. Se hace interminable hasta que, de repente, Andalucía se desparrama ante nuestra vista. Hacia el oeste, Cádiz y Sevilla; hacia el este, Granada y los 3.000 de Sierra Nevada; el estrecho de Gibraltar, el Mediterráneo y el perfil de África, muy a lo lejos. Hemos llegado. Cómo organizar el viaje La distancia aproximada de la ruta es de unos 38 kilómetros, de los cuales la mayoría se recorren en coche. Es perfectamente asequible para una jornada aunque tendremos que estar muy pendientes a las previsiones meteorológicas y a las horas de sol en cada época del año. La Guía Oficial del parque natural Sierra de las Nieves, editada por la Consejería de Medio Ambiente, ofrece mucha información sobre cómo llevar a cabo ésta y otras rutas dentro del espacio protegido, si bien ésta es de las más conocidas. ¿Cuándo viajar? Salvo que se sea un montañero bien equipado, no es aconsejable realizarla en los meses más duros del invierno ya que la nieve y el frío complican mucho las condiciones, en particular en la subida al Torrecilla, que requiere de crampones y piolets. Por lo demás, es apta para cualquier época del año siendo especialmente bella en primavera y otoño. ¿Qué llevar? Es una ruta de dificultad baja; media-alta si se decide realizar el primer tramo del ascenso al Torrecilla y alta si se hace en su totalidad. En todos los casos, es imprescindible llevar ropa y calzado adecuado a la actividad que vayamos a realizar así como agua y algo de comida. ¿Dónde dormir? Ronda es, en sí misma, una razón más que suficiente para conocer en profundidad toda la zona por lo que es muy aconsejable pasar varios días en alguno de sus múltiples hoteles. Muy interesantes resultan los alojamientos rurales que incorporan la experiencia de conocer las bodegas y los magníficos vinos de la zona, ya que se está apostando fuertemente por el turismo enológico. Si se quiere algo más tranquilo, los pueblos del parque natural, como Parauta, son sencillamente encantadores. ¿Qué comer? Sólo en la web de TripAdvisor, la guía del viajero contemporáneo, hay más de 18.000 opiniones, pero la gastronomía será la menor de nuestras preocupaciones. Quesos, aceites, embutidos, setas, castañas… Lo difícil es comer mal por lo que mejor dejarse llevar por la intuición y los gustos. LAS POSTALES YA PUBLICADAS: De Morón a Vejer por los pueblos de la cal Caminos del agua en la Sierra Norte de Sevilla Historias de contrabando en la Raya Por los caminos del esparto En busca de árboles 'abrazables' Embalses del Guadalhorce Flamencos, linces y orcas Por tierras de Almería En bici por las cañadas reales La costa fuera de temporada Riotinto El Guadalquivir La Alpujarra irresistible De castillo en castillo Entre Sancti Pectri Barbate Arroz y pajareo en la marisma del Guadalquivir Cazorla: por los campos de Hernán Perea El Mulhacén