Mientras muchos esperan que la Junta de Andalucía invierta en mejorar los servicios públicos, esta decide gastarse 242.000 euros en detectives privados para seguir a sus propios empleados. Se trata de contratar una “flota” de espías para vigilar a los trabajadores de VEIASA, la empresa que gestiona las inspecciones técnicas de vehículos (ITV).
El contrato, que durará cuatro años, contempla que los detectives rastreen a los empleados en baja, observando su vida cotidiana, recopilando fotos y vídeos, y elaborando informes que podrían terminar en juzgados. Todo esto con el fin de detectar “posibles fraudes”.
Desde la Junta, lo venden como una medida de control y eficiencia. Los sindicatos, en cambio, lo califican como un sinsentido absoluto. UGT-FICA Veiasa, apunta que el verdadero problema no son los fraudes sino la falta de estabilidad y condiciones dignas para los trabajadores. Según él, el dinero gastado en detectives sería mucho más útil para mejorar la plantilla y el servicio público.
Pero la Junta parece tener otras prioridades: desconfiar de sus propios empleados mientras ignora lo que realmente hace falta. Porque, al fin y al cabo, ¿para qué invertir en mejorar el servicio si puedes invertir en espionaje interno?
El surrealismo llega a su punto máximo cuando se recuerda que estas bajas, muchas veces, son consecuencia de condiciones laborales precarias y contratos temporales. Pero nada de eso importa para el Gobierno de Juna Manuel Moreno Bonilla y el Partido Popular Andaluz, pues entienden que más vale gastar casi un cuarto de millón en detectives que resolver los problemas reales.
VEIASA (Verificaciones Industriales de Andalucía S.A.) es una empresa pública dependiente de la Consejería de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía. Su principal función es gestionar la red de estaciones de Inspección Técnica de Vehículos (ITV) en la comunidad autónoma, asegurando el cumplimiento de la normativa en materia de seguridad vial y medioambiental. Además, VEIASA se encarga del control metrológico en Andalucía.