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Nociones sobre la fiebre hemorrágica de Crimea - Congo

Mié, 7 Sep 2016

Dos afectados en Madrid, un hombre de 62 años fallecido y una mujer -la enfermera que lo atendió- en la UCI, ambos por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC), según ha confirmado el Centro Nacional de Microbiología. Se trata de un virus muy desconocido en nuestro país, pero de carácter endémico en África, Oriente Medio, Asia y los Balcanes, al estar situados por debajo de los 50º de latitud norte.

Según explica la OMS (Organización Mundial de la Salud), tanto los animales salvajes como los domésticos -vacas, cabras- pueden ser sus portadores, a raíz contagiarse de garrapatas infectadas; las más propensas son las de clase Hyalomma. No se dispone de vacunas para los animales. Para humanos, aunque se ha desarrollado una vacuna inactivada derivada de cerebro de ratón contra la FHCC, utilizada a pequeña escala en Europa Oriental, actualmente no hay ninguna vacuna segura y eficaz.

Cómo se transmite a las personas

A las personas, el virus de la FHCC se transmite por contacto con la sangre o tejidos de animales infectados durante o inmediatamente después de la matanza -así, muchos casos se han dado en personas relacionadas con la industria ganadera-, o bien directamente por la picadura de garrapatas. Así, el varón fallecido en Madrid explicó que le picó una garrapata mientras paseaba por el campo en Ávila, cuando fue ingresado en el hospital. Se cree que un ave migratoria pudo transportar al insecto. De hecho, se han documentado, en el pasado, varios casos de contagio desde avestruces.

El periodo de incubación varía en función del modo de contagio. Si se produce por una picadura de garrapata, suele ser de uno a tres días, nueve días como máximo. Si se produce por contacto con sangre o tejidos infectados, el periodo oscila de cinco a seis días, con un máximo documentado de 13 días.

Cómo son los síntomas

Los síntomas comienzan de forma súbita, con fiebre, mialgia (dolor muscular), mareo,  rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y fotofobia (hipersensibilidad a la luz). También se pueden producir náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, dolor de garganta al principio, bruscos cambios de humor y confusión. Al cabo de dos a cuatro días, se producirá debilidad, dolor abdominal en el cuadrante superior derecho y un agrandamiento del hígado detectable. También es posible sufrir taquicardia, adenopatías y erupción petequial en mucosas internas como la boca y la garganta, y en la piel.

La tasa de mortalidad asociada a este virus es de, aproximadamente, un 30%, y el punto crítico y con más riesgo de fallecimiento es en la segunda semana. Entre los consejos que recomienda la OMS para evitar la transmisión del virus desde las garrapatas al ser humano, usar ropa de manga larga, de color clara para poder detectar a las garrapatas adheridas, usar repelentes autorizados en la piel, examinar la piel en busca de garrapatas. Para la reducción del riesgo de transmisión del virus al hombre, usar ropa protectora durante la manipulación de animales –sobre todo durante la matanza- o someter a los animales a una cuarentena antes de llevarlos al matadero.