La colección Otoño-Invierno 2026 de Dsquared2 aterrizó en la Fashion Week de Milán con una energía arrolladora, demostrando una vez más la habilidad de Dean y Dan Caten para capturar el pulso cultural del momento. En una temporada marcada por la cuenta atrás hacia los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, la marca apostó por una narrativa donde el imaginario de la montaña, el deporte extremo y la provocación estética conviven sin filtros.
El desfile contó con un golpe de efecto inmediato: el debut en pasarela del actor Hudson Williams, convertido en uno de los nuevos rostros más deseados tras su popularidad televisiva. Su presencia no fue casual. Canadienses vistiendo a un canadiense, deporte invernal como telón de fondo y Milán como escenario global: la jugada fue tan estratégica como efectiva.









En términos de diseño, Dsquared2 reinterpreta sus códigos clásicos con una mirada invernal radical. Chalecos acolchados, parkas y puffer jackets en colores vibrantes se superponen a todo tipo de prendas, desde ropa térmica hasta trajes de sastrería, generando un choque visual entre lo técnico y lo urbano. La colección se apoya en volúmenes exagerados, texturas intensas y un uso constante del contraste como herramienta estética.
El componente deportivo se aleja de lo funcional para abrazar lo teatral. Patchworks de nylon y denim, prendas cubiertas de cristales, vaqueros con lentejuelas y abrigos de efecto peluche elevan la propuesta hacia un terreno donde el lujo y la ironía conviven. Nada aquí busca discreción: todo está diseñado para destacar.
El après-ski, en manos de los Caten, se vuelve abiertamente sensual. Looks de látex brillante, monos de esquí con escotes profundos, minivestidos construidos a partir de capas acolchadas y botas de esquí futuristas con cuña refuerzan una visión donde la montaña es también un espacio de fantasía y exceso. Incluso los elementos de protección se reinterpretan para potenciar siluetas corseteadas y actitudes provocadoras.
Los accesorios refuerzan el discurso, especialmente en la moda masculina. Botas western de punta cuadrada con cubiertas desmontables que evocan calzado de esquí y gafas transformables en sunglasses urbanos, desarrolladas junto a Carrera, subrayan la intención híbrida de la colección.
El cierre del desfile volvió a poner el foco en la cultura pop y el ADN de la marca. Hudson Williams regresó a escena, y los diseñadores aparecieron llevados en hombros, luciendo camisetas de hockey, sellando un show que fue tanto una declaración de estilo como una celebración del espectáculo.
Con Otoño-Invierno 2026, Dsquared2 confirma su capacidad para convertir el deporte, la sensualidad y la actualidad cultural en una propuesta coherente, exagerada y perfectamente alineada con el espíritu de su tiempo. Una colección que no entiende de medias tintas y que deja claro que, para la firma, incluso las pistas de esquí pueden arder.