Francisco Nicolás Gómez Iglesias, de 20 años y estudiante del Centro Universitario de Estudios Financieros (CUNEF) consiguió colarse en los círculos más restringidos del poder político y económico para forrarse. Según revela El Confidencial, llegó a ponerse en contacto con el abogado de la familia Pujol, Cristóbal Martell, haciéndose pasar por un enviado del CNI y de la Vicepresidencia del Gobierno. Le pidió dinero a cambio de realizar gestiones para mejorar la situación judicial de Jordi Pujol.

El joven ha sido detenido y puesto a disposición judicial. Se le acusa de los posibles delitos de falsedad, estafa y usurpación de identidad.

Su modus operandi era siempre el mismo. Se presentaba ante empresarios y altos cargos identificándose como dirigente del PP e incluso como asesor de la Oficina Económica de Moncloa, la vicepresidencia o algún ministerio. De esta manera consiguió superar todos los controles de seguridad hasta el punto de colarse en la recepción que ofreció Felipe VI el día de su coronación. Francisco Nicolás se hizo la foto de rigor y la colgó de inmediato en su cuenta de FB.



 Imágenes como tarjeta de visita
Sus instantáneas con diferentes personalidades le abrían puertas. Se le ha visto en el palco del Bernabeu, compartiendo tribuna con José María Aznar en un acto de FAES con jóvenes, con Ana Botella, con el empresario Juan Miguel Villar-Mir, con Ana Rosa Quitana y Esperanza Aguirre... En su cuenta de Facebook se puede ver un amplio catálogo de estos encuentros.



 






Francisco Nicolás se presentaba como presidente de un supuesto Club Joven Partido Popular Moncloa Aravaca. Y en su esfuerzo por aparentar ser otro más de los cachorros del PP, participó en la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Madrid en 2011.



Coches de lujo y sirena policial
Como complemento a su disfraz, alquilaba coches de lujo con los que acudía a sus citas. Ofrecía a sus víctimas suculentos negocios avalados por las magníficas relaciones que, según decía, mantenía con el poder.  En el momento de su detención, la Policía descubrió un luminoso azul de los que emplean las unidades secretas de las Fuerzas de Seguridad para identificarse en caso de emergencia. Él lo utilizaba para saltarse los semáforos.

La comida a la que el Rey nunca llegó
El pasado mes de agosto lanzó el rumor de que iba a acudir un miembro de la familia real a un restaurante de Ribadeo. Al final comieron él y el alcalde de la localidad y la farsa ocupó titulares de prensa.

Según explica El Confidencial, sus errores provocaron finalmente su detención. Tras intentar colarse sin éxito en una fiesta de la Embajada de EEUU e iniciar contactos con miembros de la Casa del Rey, acabó en el punto de mira de la Policía, que finalmente lo ha detenido.