El arzobispo de Tánger (Marruecos), Santiago Agrelo, fraile franciscano, ha divulgado una declaración suya "ante los hechos de Ceuta".  Comienza su homilía con esta frase: "No te cierres  a tu propia carne: "Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que va desnudo (...) ¡El hambriento, el pobre sin techo, el desnudo son nuestra propia carne".

"No te cierres a tu propia carne":  Este único conocimiento bastaría para que fuese otra la política de las fronteras (...)  "Y a cuantos una y otra vez me recuerdan que la Iglesia no es una ONG, una y otra vez recordaré que los pobres son "nuestra propia carne", y que mi pan es su propio  pan, y que la Iglesia es su propia casa".

"Lo inaceptable: Es inaceptable que la vida de un ser humano tenga menos valor que una supuesta seguridad o impermeabilidad de las fronteras de un Estado. Es inaceptable que una decisión política vaya llenando de sepulturas un camino que los pobres recorren con la fuerza de una esperanza.  Es inaceptable que mercancías y capitales gocen de más derechos que los pobres para entrar en un país".

"Es inaceptable que a los fallecidos en las fronteras se les haga culpables primero de su miseria y luego de su muerte. Ellos no son agresores: han sido agredidos (...) Es inaceptable que el negrero de ayer perviva en los gobiernos que hoy vuelven a encadenar la libertad de los africanos (...)

"Queridos: ante el drama de sufrimientos y muerte en que el poder ha convertido los caminos de los emigrantes, es difícil que apartemos de nuestro corazón sentimientos de frustración, de impotencia, de tristeza, de indignación". (...) Podemos recodar a cada hombre que es su propia carne, también la de Cristo, la que, día a día, es condenada a muerte en las fronteras del sur de Europa".