Recibidos, más que como refugiados, como si fuesen héroes por todo lo que han pasado, este miércoles por la noche llegaban a Madrid Osama Abdul Mohsen y dos de sus hijos para comenzar una nueva vida lejos de la guerra de Siria. A su llegada a la estación de Atocha han sido recibidos por varias decenas de periodistas así como por Miguel Ángel Galán, presidente de la escuela nacional de entrenadores de futbol Cenafe y artífice del milagro de traer a Osama y sus hijos a España tras descubrir que había sido entrenador de un importante club sirio. Osama saltó a todas las televisiones del mundo por ser el refugiado que huía junto con su hijo pequeño en brazos cuando fue zancadilleado por la 'reportera' húngara Petra Laszlo. Ahora, después de un largo viaje desde Munich, a donde acudió uno de los alumnos de Cenafe para acompañarlo, pasando por París y Barcelona, ya no tendrá que huir de la guerra ni de la policía húngara.


Emocionado y cansado
"Gracias, gracias", no paraba de repetir Osama frente a los medios con la voz claramente cansada. "Me siento en el cielo cuando os veo", ha confesado visiblemente emocionado y junto a Mohamed Labrouzi, el alumno de Cenafe que lo ha acompañado en el viaje y que le ha hecho de traductor. Con ayuda de él, Osama reconocía que se encontraba "muy, muy sorprendido" por todo lo que había pasado.

Minutos antes de la llegada del tren que llevaba a Osama y a sus hijos desde Barcelona, Miguel Ángel Galán, presidente de Cenafe, ha atendido a los medios para "hacer un llamamiento a los políticos, en España a Mariano Rajoy y al resto en Europa para que se acojan a más refugiados y se facilite su llegada". Galán ha explicado que "tenía que ser todo mucho más fácil" en cuanto a los permisos que se requieren pero que se encuentra "muy contento" y espera "que el Gobierno ayude a los refugiados y les den los papeles una vez que estén aquí". También el presidente de Cenafe ha querido explicar que se va a proporcionar un puesto de trabajo así como una vivienda para Osama y sus hijos pero reconoce que el trabajo no está terminado porque "falta la otra mitad de la familia" que son otro hijo y su mujer que esperan poder traer muy pronto a España. Por último ha agradecido la solidaridad de todo el pueblo de Getafe, donde se encuentra la escuela, que "es patente como en España ha sido en estos casos".