Dos de las medidas planteadas por Vox en Andalucía en las pasadas elecciones autonómicasfueron la eliminación de Canal Sur y la derogación de la Ley contra la Violencia de Género. Sobre la televisión autonómica, Santiago Abascal, aseguró categóricamente que "tiene que desaparecer", mientras que sobre la norma, el líder de ultraderecha dijo que "no queremos una ley que criminalice al varón, quiero una ley que proteja a mis hijas de maltratadores y a mis hijos de la denuncia falsa de cualquier mujer".

En la historia de la televisión autonómica andaluza, existe un hito que cambió la realidad ya no solo de la región, sino también del país, sobre el maltrato a la mujer. El jueves 4 de diciembre de 1997, Ana Orantes, vecina de Granada, visitó el plató del programa De tarde en tarde, presentado por Irma Soriano. Orantes, durante los 35 minutos de entrevista, contó su dura realidad como mujer maltratada durante 40 años de matrimonio. Narró delante de las cámaras cuatro décadas de vejaciones y maltrato físico y psicológico por parte de su marido, José Parejo Avivar. Su vida fue un infierno. A la violencia proferida por su esposo hay que sumar que también fue testigo de intentos de agresión sexual hacia sus dos hijas y víctima de constantes humillaciones por parte de su suegra.

La terrible declaración de Ana Orantes hizo visible la realidad de la violencia de género. Sin embargo, su aparición televisiva convirtió a la mujer en mártir. Días después, el miércoles 17 de diciembre del mismo año, fue asesinada,13 días después de la entrevista. José Parejo Avivar roció de gasolina a su esposa y no le tembló el puso para encender el mechero. Orantes, de 60 años, murió en segundos tras sufrir quemaduras en la columna vertebral, cabeza, cuello, torax, abdomen y piernas, que le provocaron un shock neurógeno y una isquemia cerebral.

Un año después, el 15 de diciembre de 1998, su asesino fue sentenciado a una pena de 17 años de prisión. En 2004 murió a los 69 años, tras sufrir un infarto de miocardio en la cárcel de Albolote (Granada). 

El testimonio de Ana Orantes cambió la realidad sobre la violencia de género en España. El poder de la televisión permitió que su historia penetrara en todas las casas españolas, consiguiendo así que la sociedad adquiriera conscienci de un hecho silenciado. A pesar de la urgencia de legislar sobre violencia machista, Francisco Álvarez-Cascos, vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, calificó el suceso como un "caso aislado obra de un excéntrico" y el Ejecutivo popular no vio necesaria ningún tipo de reforma en este ámbito.

No fue hasta el año 2004 cuando se hizo algo al respecto. José Luis Rodríguez Zapatero aprobó la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Hoy, 14 años después de la entrevista en Canal Sur, Vox quiere eliminar este servicio público y la garantía jurídica para las mujeres.