La idea de celebrar un día del libro partió del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien la propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923. Tres años después el rey Alfonso XIII aprobó el Real Decreto por el que se fijaba la celebración de una fiesta anual dedicada al libro, el 7 de octubre.

La fiesta se celebró en octubre hasta 1930 cuando se decidió trasladarla al 23 de abril, el día, aunque de 1616, en el que se certificó la muerte de Miguel de Cervantes, fallecido un día antes. El 23 de abril, además, es el día en que nació otro grande de las letras, William Shakespeare.

La UNESCO la declaró fiesta mundial

En 1995, la fiesta adquirió una dimensión universal cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proclamó el 23 de abril Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, tras la propuesta de la Unión Internacional de Editores, presentada por el Gobierno español.

La UNESCO creó, además, el Premio de Literatura Infantil y Juvenil para potenciar la lectura, en particular de los más jóvenes.

Una ciudad de los Emiratos, Capital Mundial del Libro

Cada año, la UNESCO y las tres organizaciones profesionales internacionales del mundo del libro, la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias, eligen una capital del libro cuyo mandato empieza cada 23 de abril. Este año, Sharjah, de Emiratos Árabes Unidos, fue la ciudada elegida como Capital Mundial del Libro. En 2018, la distinción fue para Atenas (Grecia).

La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, nombró a Kuala Lumpur como Capital Mundial del Libro para el año 2020, siguiendo la recomendación del Comité de asesoramiento de la Capital Mundial del Libro. Esa ciudad de Malasia fue seleccionada por su enfoque en la educación inclusiva, el desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento y la lectura accesible para todos los sectores de la población de la ciudad.

En su web, la UNESCO subraya que "este día rinde homenaje a los libros y a los autores y fomenta el acceso a la lectura para el mayor número posible de personas. Trascendiendo las fronteras físicas, el libro representa una de las invenciones más bellas para compartir ideas y encarna un instrumento eficaz para luchar contra la pobreza y construir una paz sostenible".