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Revista Bando

Shoda Monkas: “He hecho el Neolandés desde la liberación total y el disfrute absoluto”

El artista albaceteño presenta su nuevo país como un icono de la liberación y charlamos con él sobre los puntos más importantes del proyecto.

Daniel Curbelo Hernández
Shoda Monkas fotografiado para "El Neolandés"

Shoda Monkas fotografiado para "El Neolandés"

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La experiencia da cosas tan bonitas como el encontrarse a uno mismo cuando parecía que todo estaba perdido. Cada persona es un mundo y tiene sus métodos para llegar a ello, y en el caso de Shoda Monkas, no es diferente. En un acto poco ambicioso (nótese la ironía), se conformó con crear un país. Alrededor de esto gira su nuevo disco, El Neolandés, un concepto trabajado por más de tres años al que se suman artista de la talla de Natos o Ptazeta, entre otros. 

 

Pregunta: ¿Cómo llevas eso de estar subiendo a Madrid? Por lo que me comentabas, vives en Albacete y estás yendo y viniendo todo el rato. ¿Cómo manejas ese nivel de intensidad cuando subes?

Respuesta: Pues bien, la verdad. Luego llego a casa siempre hecho polvo, pero a mí me renta. En casa estoy en mi zona de confort.

P: Después de Lo que nos queda de guapos, y por lo que he leído en varias entrevistas, durante esa etapa te planteaste muchas cosas, incluso si merecía la pena seguir adelante. ¿Qué ha cambiado desde entonces para que vuelvas a tener tantas ganas y esa vitalidad?

R: A ver, imagino que he seguido madurando también. Ahora escucho el mensaje que daba en algunas canciones y digo: "Mira, tío, eres un mártir". Como que me estaba pesando todo. Al fin y al cabo, me estoy dedicando a esto, tío. Estoy feliz, estoy a gusto, tengo todo lo que quiero. Deja de quejarte. Este álbum lo he hecho desde la liberación total y el disfrute absoluto. Estoy en un punto completamente distinto de mi vida. Este álbum ha sido disfrutón total.

P: ¿Cómo fue el desarrollo de la idea, del concepto y del título?

R: Pues mira, en 2023 empecé a crear algo que pensaba que acabaría convirtiéndose en el álbum de El Neolandés, pero no estaba en el momento de mi vida en el que tenía que sacar un álbum así. Necesitaba hacer algo más personal. Eso no quiere decir que lo otro no lo fuera, pero al final todos los caminos me llevaron hasta este álbum. El nombre viene de la idea de que, si la nueva ola fuese un país, sus habitantes serían neolandeses. Ahora que estoy en el punto más maduro de mi carrera (o como lo quieras llamar), seguir representando ese concepto me hacía gracia. Sacar ahora un álbum que se llama así es como cerrar el ciclo completo. No es un país que exista: es un país ficticio. Me ha molado mucho darle ese concepto, crear una nacionalidad, una bandera y un pasaporte. De hecho, el teaser que hicimos para el lanzamiento era como si fuera a una comisaría a hacerme el pasaporte, y creo que le ha dado bastante universo.

P: Hablábamos antes del consumo de la música. Me comentabas que los discos mueren muy pronto, y estoy de acuerdo contigo. ¿Por qué crees que sucede esto? Y, sobre todo, ¿qué puede hacer el artista, dentro de lo que está en su mano, para evitarlo?

R: Yo creo que es algo que está pasando y que va a seguir pasando. Lo que cambia es cómo te lo tomas tú como artista. Yo intento valorar lo que hago e intento darle la máxima vida y longevidad posible. Por eso hago una gira que espero que dure cerca de un año, por lo menos, y trato de respaldar durante el máximo tiempo posible el proyecto que hemos hecho. Si estás currando un año en este proyecto, la idea es que dure otro año y que sigan pasando cosas con él. Luego, que la gente lo siga escuchando dentro de cinco años es algo que no depende de nosotros, ni mucho menos.

P: ¿Crees que es algo imparable, que ya no tiene vuelta atrás?

R: El tema de que la música se consuma tan rápido, no lo sé, la verdad. Al final, todo va un poco del romanticismo de las cosas. Con las cámaras analógicas llegó un momento en el que la gente descubrió lo digital y se volvió loca, porque era todo espontáneo, súper instantáneo y rápido: lo tenías y lo podías ver en una pantalla. Pero todo vuelve también. Ahora ves una foto hecha con cámara analógica y flipas. Incluso puedes volver a buscar ese tipo de contenido. Así que no lo sé, la verdad.

P: ¿Cómo llevas, con el paso de los años, el tema de los números?

R: Te mentiría si te dijera que no estoy pendiente de los discos cuando salen, pero es verdad que cada vez que saco un proyecto funciona mucho mejor que el anterior. Ya no sé si es por la edad o porque cada vez me da un poco más igual. No es que esté menos pendiente, sino que me importa menos el resultado. Hay algo en mí que no va a cambiar nunca.

P: ¿Tú mides más tus éxitos por los números o por las entradas vendidas?

R: Yo te diría que más por las entradas. Puedes hacer muchos números en redes, en Spotify y tal, pero ¿hasta qué punto son reales esos números? Si tienes 300.000 oyentes en Madrid, ¿vas a llenar 50 Movistar Arena? Yo creo que no. Al final, el valor real está en eso: en cuántas personas hay detrás de esos números, cuántas compran entradas y merchandising, cuántas te apoyan de verdad y van a verte.

P: Escuché algo sobre Eladio Carrión hablando del disco. ¿Cómo conectaste con él?

R: Fue durante el proceso de composición del álbum de Lia Kali. Pasamos dos días con Eladio en el estudio, currando y haciendo música. Al final tienes conversaciones de todo tipo. Estábamos hablando de la familia, de cómo se sentía él aquí y de en qué punto estaba yo. De esa conversación surgieron temas como lo que cuesta llegar a ciertos sitios, dónde está el techo y muchas otras cosas. Lo cuento un poco como anécdota porque estábamos en el estudio. Fue una situación súper random. Yo estaba empezando a hacer Lo que nos queda de guapos. Me dijo que le enseñara algo de música y casi no pude enseñarle nada, porque todo lo que tenía eran demos, así que lo dejamos ahí. Yo estaba haciendo la movida de Lía. De puertas para fuera, lo que estaba pasando era increíble, pero de puertas para dentro no me sentía para nada en esa situación. Por eso también ha cambiado mi manera de vivir el paso de Lo que nos queda de guapos a El Neolandés: ahora siento que disfruto mucho más de todas las cosas que vienen.

P: En el disco hay varias colaboraciones. ¿Cómo fue el proceso de selección? ¿Hay alguna que se haya quedado fuera en especial?

R: El proceso de selección fue bastante natural. Con Natos llevamos años hablando de ello. Lo de Ptazeta lo teníamos en marcha desde 2023 y lo hicimos con ella en 2025. Con Zeballos, en 2025 también me metí en un estudio. Hicimos un tema que no tiene nada que ver con el que finalmente salió. La que fue un poco más sorpresa fue la de Juancho Marqués. Era un tema que siempre había querido hacer y se dio para este disco. Yo creo que todo pasa por algo. La energía de Juancho es increíble y es un artista al que he escuchado muchísimo y que respeto un montón, igual que a todos los que salen en el disco. Me hacía especial ilusión y surgió la oportunidad. En principio iba a llamarle para que me echara un cable a terminar de componer Una Meta + Grande, pero al final hablamos de que se metiera en el tema porque encajaba perfecto.

P: ¿Te quedaste con ganas de meter a alguien más?

R: Creo que en el álbum habría encajado perfectamente alguien como Kristina o L0rna. Me habría molado meter también a alguien como Recycled J; creo que habría encajado guay. Pero no me quedé con ganas, porque si el día de mañana tiene que pasar, pasará, y si no, no pasa nada.

P: Si tuvieras que quedarte con una enseñanza de cada proyecto que has hecho hasta ahora, ¿con cuál te quedarías?

R: Conforme van pasando los proyectos y los años, yo también crezco a la par que la música, a nivel personal. Siento que todos los procesos por los que paso me han terminado dando seguridad: llegar a un estudio y saber perfectamente lo que quiero hacer, ser más profesional con mi trabajo y gestionarlo mejor a nivel personal.

P: Para terminar, imaginemos que dentro de cinco años alguien descubre El Neolandés por primera vez. El disco habrá madurado y tú también. ¿Por qué debería escucharlo entero, en lugar de quedarse con dos canciones sueltas? ¿Qué te gustaría que encontrase en él?

R: Porque creo que, después de escucharlo, va a sentir que ha ganado algo. Va a sentir que ha descubierto algo que no sabía que existía y que le va a sumar, seguro. Creo que cualquiera que escuche El Neolandés puede encontrar ahí un hueco para sí mismo, un lugar en el que sentirse identificado. Hay música para sentarte un rato y estar contigo mismo. Y hay canciones para ponerte a toda hostia en el coche o cuando te estás vistiendo porque te vas a tomar algo, tío. No sé, creo que es un álbum que tiene mucho contenido en general.

 

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