Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Lo que empieza como una cena aparentemente inofensiva puede acabar convirtiéndose en el peor momento de un matrimonio. Sobre todo cuando los invitados son esos vecinos que parecen tener una vida sentimental mucho más interesante que la propia. Esta es la premisa de La invitación, la nueva película de Olivia Wilde que lleva a Hollywood una historia nacida en España.
La cinta, estrenada en los cines españoles el pasado 16 de octubre, adapta Sentimental, la comedia que Cesc Gay dirigió en 2020. Ahora, seis años después, aquella historia de parejas, reproches y deseos ocultos regresa con un reparto de estrellas internacionales encabezado por Penélope Cruz, Edward Norton, Seth Rogen y la propia Olivia Wilde.
Y aunque Hollywood haya cambiado los rostros y el escenario, hay algo que permanece intacto. A veces, una simple conversación puede resultar más peligrosa que cualquier discusión.
Una cena entre vecinos que termina destapando todos los secretos
La historia gira en torno a Angela y Joe, un matrimonio que lleva años conviviendo y cuya relación atraviesa un momento de desgaste. La rutina, las pequeñas discusiones y la falta de complicidad han ido apagando aquello que un día los unió.
Con la intención de romper la monotonía, Angela decide invitar a cenar a sus vecinos de arriba, Pina y Hawk, una pareja aparentemente feliz que vive su relación con una libertad muy distinta.
Lo que debería ser una velada agradable termina convirtiéndose en una auténtica bomba emocional cuando los invitados plantean una propuesta inesperada relacionada con el intercambio de parejas.
A partir de ese momento, las conversaciones empiezan a volverse incómodas. Salen a la luz inseguridades, frustraciones y deseos que los protagonistas habían preferido mantener ocultos.
La película utiliza el humor para abordar cuestiones reconocibles para cualquier espectador, desde el desgaste de las relaciones largas hasta la dificultad de hablar abiertamente sobre sexo, celos o insatisfacción.
Todo sucede prácticamente en un mismo espacio, demostrando que no hacen falta grandes escenarios para construir una historia llena de tensión.
De una obra de teatro española a una película de Hollywood
Aunque Sentimental llegó a los cines en 2020, su historia comenzó cinco años antes sobre un escenario teatral.
En 2015, Cesc Gay estrenó Los vecinos de arriba, una comedia que exploraba las contradicciones de las relaciones sentimentales a través de una cena entre dos matrimonios.
Su éxito llevó al director a adaptar la obra al cine con un reparto formado por Javier Cámara, Belén Cuesta, Alberto San Juan y Griselda Siciliani.
La película conservaba el espíritu teatral del texto original y apostaba por unos diálogos afilados, situaciones incómodas y un humor que encontraba su fuerza en las debilidades de los personajes.
La fórmula despertó interés fuera de España y dio lugar a diferentes adaptaciones internacionales, entre ellas versiones realizadas en Francia, Italia y Corea del Sur.
Ahora es Hollywood quien recupera aquella historia con La invitación, cuyo guion ha sido adaptado por Rashida Jones y Will McCormack.
La propuesta mantiene la esencia de la obra de Gay, pero traslada la acción a San Francisco y modifica algunos aspectos de los personajes para acercarlos al público estadounidense.
Penélope Cruz, una de las grandes protagonistas de la nueva versión
Uno de los principales atractivos de La invitación es su reparto. Olivia Wilde, conocida por dirigir Súper empollonas y No te preocupes, querida, vuelve a colocarse tanto delante como detrás de las cámaras.
En esta ocasión interpreta a Angela, mientras que Seth Rogen da vida a su marido, Joe. Frente a ellos aparecen Penélope Cruz y Edward Norton, encargados de interpretar a los vecinos que ponen patas arriba una relación aparentemente estable.
Cruz encarna a Pina, un personaje desinhibido, provocador y fundamental para el desarrollo de la historia.
El éxito de una historia pequeña que ha cruzado fronteras
En una industria acostumbrada a las superproducciones, las franquicias y los efectos especiales, La invitación demuestra que las historias cotidianas también pueden despertar interés internacional.
Una cena, cuatro personajes y unas cuantas verdades difíciles de escuchar han sido suficientes para llevar una obra española hasta Hollywood.
Cesc Gay ha conseguido que una historia sobre las contradicciones del amor cruce fronteras sin perder su esencia. Porque, aunque cambien el idioma y los protagonistas, las inseguridades de pareja resultan sorprendentemente universales.




Comentarios
Solo los socios pueden comentar.
Únete a la comunidad de El Plural para participar en la conversación.