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España

El Sindicato de Inquilinas rechaza que PSOE y Frente Amplio se adueñen de la huelga: "Es contra el rentismo y los gobiernos cómplices"

La movilización por la vivienda escala, suma lucha y apunta al capitalismo

Roberto Ugena
Militantes del Sindicato de Inquilinas durante el desahucio de Mariano. EPArchivo.

Militantes del Sindicato de Inquilinas durante el desahucio de Mariano. EPArchivo.

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La huelga general que se celebrará el próximo 11 de noviembre es “unitaria y de carácter popular”. Estas palabras del Sindicato de Inquilinas, una de las organizaciones convocantes y protagonista de la movilización masiva por la vivienda que se extiende por España desde hace más de un mes, son tajantes y buscan aplacar todos los rumores y bulos que están intentando deslegitimar la movilización. La cita histórica no pretende servir de campaña para las formaciones que componen el Gobierno de coalición, PSOE y el recientemente bautizado Frente Amplio, ni mucho menos como combustible para el fuego del tándem de Partido Popular (PP) y Vox.

La huelga general es independiente de las formaciones que conforman y participan de las instituciones que han permanecido impasibles, cuando no cómplices, del rentismo que ha acabado con la vida de miles de familias. Los señalados son los gobiernos, central, autonómicos y locales, y las siglas que los sostienen, directa o indirectamente, que no han hecho nada en los últimos años para frenar el encarecimiento desmedido de los precios del alquiler, pero también de las compraventas y las hipotecas, que ha beneficiado a la élite multipropietarias y los mediadores carroñeros.

Superar que las casas sean un bien de mercado no se puede conseguir solo desde la lucha de vivienda, está intrínsecamente relacionada con el sistema capitalista

“Los parlamentos están desconectados de su pueblo”, afean fuentes del sindicato, por ello esta huelga es “contra el sistema rentista y los gobiernos que lo están fomentando, por obra u omisión”. En esta lista, dejan claro, también entra “el Gobierno hipócrita y quienes lo sostienen”. En definitiva, recuperar la lógica de los de abajo contra los de arriba, “la gente contra las instituciones”. Y en esta línea, las mismas voces aseguran que la movilización “no le pertenece”, ni siquiera, “ni al Sindicato de Inquilinas ni a ninguna otra organización convocante”.

No obstante, y pese al rechazo a compadrear con ningún partido, la organización evita caer en el mensaje apolítico de “todos son iguales” y se muestra consciente del “empuje fascista” que está buscando establecer “que no todas las vidas valen lo mismo”. Una postura que en España encarna Vox y que asume el PP. “Nosotras empujamos en sentido contrario”, deja claro el Sindicato de Inquilinas, que asegura que lucha por combatir este “contexto de avance fascista”, especialmente en sectores menos organizados.

Un conflicto que apunta al sistema

El Sindicato de Inquilinas explica que ha dado un paso atrás en la acampada, aunque algunos de sus militantes siguen allí acampados, para centrar todas sus fuerzas en preparar la huelga desde lo barrios, con comités unitarios, y volver a retomar el sindicalismo inquilino, con vías como las huelgas de alquileres concretas o la detención de desahucios. Además, otras luchas se han sumado a un movimiento que ya traspasa lo referido exclusivamente a la vivienda y que teje alianzas para señalar al principal culpable: el sistema capitalista.

La lucha laboral por los salarios, la lucha por una educación y una sanidad públicas y de calidad, la lucha por la vivienda, la lucha ecologista. Todas ellas están “conectadas”, consideran desde el sindicato. Y es por ello que el objetivo de la huelga va más allá de la vivienda, se trata, según las fuentes de la organización, de “poner herramientas sindicales encima de la mesa y recuperar la certeza de que podemos utilizarlas”.

“Superar que las casas sean un bien de mercado no se puede conseguir solo desde la lucha de vivienda, pues está intrínsecamente relacionada con el sistema capitalista. Necesitamos un proyecto unificador de luchas de nuestra sociedad, donde el capitalismo está generando dolor”, asevera el Sindicato, que defiende “atacar las ganancias rentistas”, pero también ir más allá. “Las victorias en el ámbito de la vivienda si un frente en lo laboral, ecologista o antirracista solo supondría trasladar los costes a otros sectores”, explican su posicionamiento.

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