Ir al contenido principal
España

La nueva piel de Bustinduy: de descartarse como esperanza de la izquierda a ser el ariete del Frente Amplio

El ministro pasa de favorito a candidato a portavoz de campaña, con un estilo renovado mucho más activo en redes

El ministro Pablo Bustinduy en el acto del Frente Amplio. EP

El ministro Pablo Bustinduy en el acto del Frente Amplio. EP

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Las negociaciones fallidas de la izquierda alternativa para concurrir unida a las elecciones del 29 de noviembre tuvieron varios protagonistas. Entre los reproches cruzados que se lanzaban los partidos de Sumar -ahora Frente Amplio- y Podemos, y las desventuras de los Rufián, Montero, Colau o Delgado; hubo una persona que, justo antes de desatarse la tormenta, se convirtió en el favorito de muchos, para terminar derrotado por la única persona que no le quería al frente de la izquierda: él mismo.

Ahora, la función de Pablo Bustinduy es otra. La candidatura del Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno ha terminado en manos de Ada Colau. Los puestos de salida en las listas se reparten, estos días, entre los Comunes, con la exalcaldesa de Barcelona al frente; Más Madrid, que sitúa en cabeza a Emilio Delgado y Tesh Sidi; o Izquierda Unida, con Antonio Maíllo y Toni Valero como titulares.

Bustinduy, por su parte, afronta la carrera al 29N como portavoz de campaña del Frente Amplio. El ministro estrena esta nueva piel con un estilo renovado, lejos de la reivindicación que copó su aplaudido discurso cuando defendió en el Congreso los decretos de vivienda del Gobierno. Desde que arrancó la campaña, sus redes sociales han cobrado vida, y sus ataques y respuestas a la derecha han cogido tintes que recuerdan al tono de ilustres ministros-tuiteros.

Bustinduy se estrena como ariete contra Feijóo y Ayuso

La diferencia es que, en el caso de Bustinduy, sorprende. Cerrado el plazo para registrar coaliciones, el Frente Amplio sacó a escena a su cartel de nombres propios, entre los que el ministro ya no jugaba un papel protagonista. Aún así, quiso saborear de nuevo las mieles de su intervención ante el Congreso, con un discurso llamando “a la victoria” que adornó con proclamas contra el capital, la especulación, y proclamando la lucha “a lomos de gigantes” contra la ultraderecha.

El vídeo de su aparición en el acto de Madrid, el pasado sábado, fue su primera publicación en X en casi dos años. En enero de 2025, Bustinduy seguía en el registro moderado y didáctico, haciendo pedagogía sobre la crisis de la vivienda. En la última semana, su actividad en las redes se ha multiplicado, como también la dureza de sus mensajes contra el PP y Vox.

“Y pensar que van de patriotas los que doblan la espalda ante Trump y Netanyahu. Y pensar que van de valientes los que hoy se esconden para no salir en la foto con Milei”, dijo este miércoles sobre la noticia de que Estados Unidos había vetado la entrada a Colau a Puerto Rico por su activismo propalestino.

Aquel mensaje solo calentaba motores en la semana que ha consagrado a Bustinduy como el ariete de campaña del Frente Amplio. Alberto Núñez Feijóo apareció ese día para comparar la situación de la vivienda con “una piragua”, a lo que el ministro contestó recordando sus amistades pasadas: “Me temo que Feijóo es más de lanchas que de piraguas”, respondió. No es la única referencia a la relación del líder del PP con Marcial Dorado, pues Bustinduy también lo utilizó para reaccionar a su entrevista en la Cadena SER, este viernes: “Si criarte con mujeres te convierte en feminista, ¿veranear con narcotraficantes en qué te convierte?”, publicó.

Antes de confirmarse que liderará la campaña, Bustinduy ya se probaba en las redes. Su publicación anterior al anuncio eligió a Isabel Díaz Ayuso como diana. “El abrazo de la vergüenza”, dijo sobre el recibimiento de la presidenta madrileña a Javier Milei.  También la utilizó este viernes como referencia contra las políticas de vivienda del PP. “¿Cuántos pisos caben en el ático de Ayuso?”, se pregunta sobre la propuesta de Juan Bravo de trocear viviendas de grandes dimensiones.

El candidato que no quiso serlo

Bustinduy se desmarca así de años de perfil bajo, aunque con buenos resultados. Su gestión al frente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 le sitúan como uno de los mejor valorados del Gobierno de coalición. Entre sus galones, cuenta con la histórica reforma de las leyes de dependencia y discapacidad, o la ley ELA; logrando en ambas el consenso, casi unánime, del Congreso de los Diputados y la opinión pública.

Todo cambió a principios de 2026, cuando fue Bustinduy, desde el ala de Sumar del Ejecutivo, quien se echó a la espalda la eterna cuestión de la vivienda. El socio minoritario entendió lo que pedían las calles, y personificó en su ministro más social la pugna con el criticado Ministerio de Isabel Rodríguez.

Fue Bustinduy quien dio la cara en abril, cuando el Congreso tumbó el decreto de vivienda aprobado por el Gobierno a raíz de la guerra en Irán. Su partido llegó a bloquear el Consejo de Ministros durante horas para forzar la prórroga de los alquileres, que el PSOE separó en otro texto y abandonó en las negociaciones con Junts. Una vez derogado, Bustinduy prometió no cejar hasta que se volviera a aprobar vía Real Decreto-ley, algo que se pospuso hasta que el desahucio de Maricarmen no dejó más remedio.

Entonces, la prórroga de los alquileres hasta 2028 ya era algo indiscutible, y de hecho se incluyó en el texto más grueso de los dos que volvió a aprobar el Gobierno en septiembre. Sin embargo, Bustinduy volvió a ser el encargado de defender la medida en discordia, en este caso la renovación automática de los contratos que, de nuevo, estaba condenada a perder sin el apoyo de Junts o el PNV.

Mucha gente se ilusionó entonces con el discurso de Bustinduy. Especialmente cuando, tras tumbar los decretos el PP, Vox y Junts un viernes; el fin de semana fue la preparación para que Pedro Sánchez pulsara el botón, con la izquierda aún sin candidato. El ministro lanzó un jarro de agua fría cuando reiteró que se descartaba a sí mismo como candidato a presidente o, al menos, a tratar de poner a la izquierda al servicio de la movilización social por la vivienda, algo que de todas formas no ha ocurrido.

Comentarios

Solo los socios pueden comentar.

Únete a la comunidad de El Plural para participar en la conversación.

Hazte socio