Al final no tuvo la dignidad política de ir al pleno del Ayuntamiento a realizar el traspaso de poderes, pero Rita Barberá ya no es alcaldesa de Valencia. Veinticuatro años después, el PP ha dejado de gobernar la capital de la Comunidad Valenciana, sustituido por una coalición de izquierdas que ha permitido que Joan Ribó, de Compromís, se haga con el bastón de mando de la ciudad.

Ribó lo ha conseguido con los nueve votos de su partido, más los cinco del PSV-PSOE y los tres de València en Comú, la agrupación apoyado por Podemos. Una mayoría absoluta que ha derrotado al candidato del PP, que tras la renuncia de Barberá era Alfonso Novo, y al candidato de Ciudadanos, Fernando Giner, que ha obtenido los seis de su grupo.

La toma de posesión de Ribó se ha convertido en una fiesta a la que se han sumado asociaciones ciudadanas y grupos sociales, como la Asociación de Víctimas del Metro 3 de julio, que habían sido ignoradas por las autoridades del PP anteriores.

También estaban presentes los dirigentes de los grupos que han apoyado a Ribó, empezando por la propia Mónica Oltra, su ‘jefa de filas’, y por Ximo Puig, el dirigente socialista que, tras el acuerdo de las últimas horas, en el que también se ha integrado Podemos, pasará casi con seguridad a convertirse en nuevo Presidente de la Generalitat.

En Alicante y Castellón las escenas han sido similares, aunque en este caso, los que se han hecho con las alcaldías son los socialistas. En Castellón, Amparo Marco, apoyada por Compromís, con el que formará un gobierno de coalición, y en Alicante Gabriel Echávarri, que tras 30 años de gobierno del PP, será el sucesor de alcaldes que pasarán a la historia de la corruptela, como han sido Luis Díaz Alperi y Sonia Castedo. También en Alicante el acuerdo de la izquierda se plasmará en un gobierno de izquierda, en el que la ‘marca’ de Podemos, Guanyar Alacant y Compromís, se harán con las vicealcaldías.