Sustituyó Posada a José María Aznar en la Presidencia de Castilla-León, cuando Manuel Fraga lo mandó a ser el número 1 de la lista popular en las elecciones generales de 1989. Posada es un hombre ubicado más bien en la sombra, sin aristas y poco partidario aparentemente de la crispación. El error monumental de ABC respecto a la Presidencia del Congreso de los Diputados puede interpretarse como una cierta falta de confianza y de fluida relación entre Rajoy y el periódico ahora de Vocento. Es hoy por hoy La Razón -surgido este periódico de una escisión de ABC- el diario de cabecera del futuro presidente del Gobierno.



Populista con toques progresistas
Celia Villalobos, nombrada vicepresidenta del Congreso, es muy distinta a Posada. La conoce media España y la otra media casi también. Es una populista con determinados toques personales incluso progresistas o, al menos, más cercanos al progresismo que a la carcunda, tan extendida en el PP. Se abrió camino en la política junto a su marido Pedro Arriola, excelente gurú del Partido Popular, fichado por Aznar y revalidado por Rajoy. Villalobos no se ha arrugado en los platós televisivos, partiéndose la cara para defender a su partido. No se corta un pelo y no le importa demasiado pasarse muchos pueblos a la hora de polemizar con un oponente o una ponente socialista.

Dolors, no Dolores

La otra vicepresidenta del Congreso de los Diputados es Dolors Montserrat. No parece ser una fundamentalista de la derecha y su opción de llamarse Dolors, y no Dolores, la señala como una catalanista popular, aunque de baja intensidad, naturalmente.

Alonso, defensor de los matrimonios gays

El portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Alfonso Alonso, fue alcalde de Vitoria y está considerado como un político de perfil en clave centrista. Su respaldo a la ley de matrimonios homosexuales no debe pasar inadvertida. Ha sido, pues, una rara avis en el PP. Habrá que ver cuál es su forma de entender la portavocía de la derecha en el Parlamento. ¿Con trincheras o sin trincheras? Ramón Rabanera será uno de los dos secretarios del PP en el Senado. Es otro político vasco conservador, aunque pragmático y dialogante. Pío García Escudero, presidente del Senado, también tiene esa fama.

Gil Lázaro, el talibán del faisán
Otra cosa es Juan José Lucas, un aznarista de largo recorrido. Y, desde luego, Ignacio Gil Lázaro, secretario del Congreso de los Diputados. Pertenece al sector de la derecha extrema. Durante más de un año ha perseguido como un talibán a Alfredo Pérez Rubalcaba por el caso faisán, tratándolo como si el entonces ministro del Interior fuera el gran amigo de ETA. Moderación, ma non troppo.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM