La campaña imperialista impulsada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no ha hecho más que empezar. La agresión ilegal acometida contra Venezuela, el secuestro de Nicolás Madura y Cilia Flores y la pretensión de arrogarse los recursos naturales de terceros países a través de amenazas y chantajes son los primeros pasos dados por la potencia norteamericana en su matonismo, que gozará de un impulso económico sustancial apoyado en los aranceles con los que la administración estadounidense ha castigado a casi la totalidad de territorios.

Trump ha activado la economía de guerra y se llevará el presupuesto para el gasto militar de los 1.000 millones a los 1.500 millones de dólares anuales (en torno a 1.300 millones de euros). El aumento del 50% en la partida armamentística, anunciado por el mandatario para 2027, pretende “construir el Ejército soñado” con el que seguir hostigando a terceros países. “Tenemos derecho desde hace mucho tiempo y, lo que es más importante, nos mantendrá seguros y protegidos, independientemente del enemigo”, ha defendido, pese a que Estados Unidos no ha sufrido ni se encuentra en riesgo de sufrir ataque alguno.

El argumentario manido e insostenible de la autodefensa es habitual en la Casa Blanca, pese a ser Estados Unidos el país más agresor de los últimos siglos. "Tras largas y difíciles negociaciones con senadores, congresistas, secretarios y otros representantes políticos, he decidido que, por el bien de nuestro país, especialmente en estos tiempos tan turbulentos y peligrosos, nuestro presupuesto militar para el año 2027 no debería ser de un billón de dólares (unos 900 millones de euros), sino de 1,5 billones de dólares", ha trasladado Trump a través de su red social (Truth Social).

"Si no fuera por las enormes cifras que generan los aranceles de otros países, muchos de los cuales, en el pasado, han estafado a Estados Unidos a niveles nunca vistos, me quedaría con la cifra de un billón de dólares, pero, gracias a los aranceles y a los enormes ingresos que generan, se están generando cantidades que habrían sido impensables en el pasado”, ha explicado de dónde sacará el dinero para activar este incremento. Del expolio y el hostigamiento a terceros países, concretamente.

Un aumento que, según el propio Trump, Estados Unidos puede realizar “fácilmente” gracias a la política arancelaria, llegando a los 1.500 millones de dólares. Una decisión que, lejos de tensionar las cuentas estadounidenses, otorgará a su administración, ha garantizado, "la capacidad de pagar la deuda y pagar un dividendo sustancial a los patriotas de ingresos moderados de nuestro país". Si buen, más allá de la retórica trumpista, esta decisión también expone el temor del presidente norteamericano a que los países de la OTAN no apoyen sus campañas imperialistas, una de ellas contra un país de la propia Alianza Atlántica.

Enfado con los aliados de la OTAN

Trump quiere adueñarse de Groenlandia, parte de Dinamarca, Estado miembro de la Unión Europea (UE) y la OTAN, y quiere que los miembros de la Alianza Atlántica le permitan este capricho y le apoyen sin preguntas en contiendas ilegales como la de Venezuela o como otras con las que ha amenazado a Colombia, Cuba o México. Pero los países europeos no parecen por la labora de dar su visto bueno, aunque tampoco van más allá de emitir tímidas críticas sobre el agresor estadounidense.

“Todos esos grandes fans de la OTAN estaban en una inversión del 2% sobre el PIB y la mayoría no pagaba sus facturas”, ha afeado a sus supuestos aliados, colocándose la medalla de haberles forzado a llegar al 5%, que tan solo España se resistió a pagar. “Estados Unidos, ingenuamente, pagaba por ellos. Yo les llevé al 5% del PIB y ellos pagaron inmediatamente", se ha vanagloriado. Más allá de los ataques, el líder estadounidense ha garantizado su lealtad a la OTAN, pese a que ya la está incumpliendo con sus pretensiones sobre Groenlandia.

Siempre apoyaremos a la OTAN, aunque ellos no nos apoyen. La única nación que China y Rusia temen y respetan es la Estados Unidos reconstruida por Donald Trump", ha espetado, haciendo referencia a sí mismo en tercera persona. “Dudo que la OTAN estuviera ahí para nosotros si realmente la necesitáramos. Todos tienen suerte de que reconstruí nuestro ejército en mi primer mandato y continúo haciéndolo”, ha añadido, insistiendo de nuevo en que ha terminado con “ocho guerras” y mostrándose dolido por no haber recibido el Nobel de la Paz.

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