La relación de Donald Trump con el mundo de la cultura viene experimentando una constante tensión desde su primer mandato, cuando comenzaron a surgir las primeras reacciones por parte de artistas contra el mandatario republicano por sus políticas de inmigración y sociales. Desde entonces, han sido numerosas las críticas que se han hecho, bien sea en piezas artísticas o en actos públicos, a las estrategias seguidas por el presidente estadounidense en estas materias.

De hecho, no es la primera vez que surge una polémica en torno a Donald Trump y el Kennedy Center. Precisamente, ya en su primer mandato, las fricciones entre el presidente de los Estados Unidos y el mundo de la cultura se evidenciaban en los premios que este centro de artes escénicas entrega cada año. En aquel momento, las políticas de Trump ya eran notorias y despertaban grandes críticas, lo cual hizo que distintos artistas anunciaran en el 2017 que no acudirían a la gala si el político republicano se encontraba allí presente. Ante el posicionamiento adquirido por los agentes culturales, Trump, lejos de optar por rebajar su discurso, consideró que era oportuno romper una tradición mantenida durante años, por la cual todos los presidentes habían acudido cada año a los Kennedy Center Honors. Una ruptura con las costumbres y un distanciamiento con la sociedad que el presidente de los Estados Unidos mantuvo durante su primer mandato, no haciendo acto de presencia en ninguna edición de los galardones mientras gobernó. 

En este segundo mandato, el presidente de los Estados Unidos ha cambiado por completo su estrategia en relación al Kennedy Center. Sin haber modificado su discurso ni sus estrategias políticas en relación a asuntos como la inmigración, el mandatario estadounidense introdujo importantes cambios en la junta directiva del centro, la cual ha pasado a presidir, para poder influir sobre él. De esta manera, Trump no mantuvo su distanciamiento respecto a este espacio de artes escénicas, sino que se acercó a él más que nunca y pasó a comandarlo a su gusto. No solo eso, sino que además introdujo su apellido en la denominación de este lugar, que desde hace un tiempo se llama Trump Kennedy Center. Es más, el mandatario republicano llegó, incluso, a presentar la 48º edición de los Kennedy Center Honors, esa gala a la que se negó a asistir ante las críticas vertidas por los artistas a su persona. 

Después de haber intentado hacer importantes recortes en la financiación cultural durante su primer mandato y haber cargado contra las propuestas de agenda que el Kennedy Center realizaba, tachándolas de "woke" y excesivamente politizadas por introducir piezas que abordaban la diversidad racial, los derechos del colectivo LGTBIQ+ o la identidad de género, Donald Trump ha pasado de enfrentar a su enemigo a neutralizarlo por completo. 

Así, tras los cambios que ha introducido en la institución desde que regresara a la Casa Blanca, el presidente estadounidense ha anunciado en los últimos días que el centro de artes escénicas de Washington cerrará por dos años a partir de julio. Es decir, las obras no se llevarán a cabo por fases, ni en puntos concretos del Kennedy Center para que este pueda continuar con su actividad mientras se realizan las mejoras. El cierre será total. 

El anuncio de las reformas que echarán el candado a este espacio se produce en un contexto en el que las críticas del mundo de la cultura no solo se mantienen, sino que muchos de los que iban a actuar en el Kennedy Center, como parte de la programación de este año, han renunciado a acudir a Washington para subirse al escenario de este centro, como serían, por ejemplo, los casos recientes de la Ópera de esta ciudad o el compositor Philip Glass. Es más, desde que Trump asumió la dirección del Kennedy Center la asistencia de público ha caído en gran medida.

Si bien, a pesar de las reformas que, según Trump, se deben de realizar sobre este espacio ante "la opinión de muchos expertos de gran prestigio" y la necesidad de transformar "un centro deteriorado y en mal estado, que ha arrastrado malas condiciones, tanto financieras como estructurales durante muchos años", la comunicación del procedimiento de adecuación del edificio que se va a llevar a cabo podía esperar al estreno del documental que se ha rodado sobre la vida de la esposa del presidente de los Estados Unidos, Melania Trump. Un largometraje que, precisamente, se presentó en el Kennedy Center.

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