“No es que haya demasiada confianza en las capacidades de Rajoy”, dice el periodista José Antonio Zarzalejos, quien lleva meses avistando la catástrofe del PP con el actual liderazgo y anima a los dirigentes populares a imitar a los conservadores británicos que en 1990 echaron a Margaret Thatcher y le buscaron sustituto.

¿Hay alguien ahí?
¿No habrá en el PP nadie capaz de conducirlo a obtener ocho millones de votos sobre los seis que ahora atesora”, se pregunta el Zarzalejos en su última columna en El Confidencial.

“Si Mariano Rajoy cree tener derecho a arrastrar con él a la opción articulada del centro-derecha español que tanto ha costado construir, debería abandonar sus pretensiones y resignar la posibilidad de repetir como candidato. Si no sabe, no puede o no quiere reaccionar, es mejor que se marche”, dice Zarzalejos.

"Las elecciones acreditarían que el PP ganaría las generales"
El destacado columnista, un conservador moderado, cree que no todo está perdido para el PP, porque las elecciones municipales y autonómicas “acreditarían que el PP podría ganar holgadamente las generales de noviembre”, si el partido se pone las pilar.

“Los populares han perdido dos millones y medio de votos respecto del 22 de mayo de 2011”, puntualiza Zarzalejos, quien argumenta su afirmación del párrafo anterior con el siguiente dato: “la extrapolación de las municipales y autonómicas a las generales le daría ahora al PP entre 120 escaños, en el peor de los casos, y 132, en el mejor”. Reconoce, sin embargo, que el resultado sería una hecatombe viniendo de una mayoría absoluta como la actual. Pero “bastaría que el PP recuperase una parte de su electorado perdido en las europeas de mayo pasado y en los comicios del 24-M para remontar posiciones y alcanzar en noviembre un resultado aceptable”.

Según Zarzalejos, hay una parte del electorado del PP que no se ha movilizado ni ha regalado su voto a Ciudadanos y que es recuperable con un liderazgo a la altura.

Si Rajoy insiste en su tozudez, que le echen
Zarzalejos vuelve a insistir a Rajoy que no vale “dejar las cosas como están, no alterar la composición del Gobierno, tampoco la primera línea del partido, continuar con el discurso economicista de la recuperación sin diversificarlo, seguir instalado en la publicitación de los méritos contraídos por la gestión de la crisis económica (no reconocidos, sin embargo, por buena parte de la ciudadanía), confundir, en definitiva, la perseverancia con la tozudez”. Si Rajoy sigue en sus trece tendrá que irse y si no tendrán que echarle los suyos como hicieron los conservadores británicos en noviembre de 1990 con Thatcher.