España ha vuelto a cerrar un año histórico en empleo. Y no es un dato aislado, ni una coyuntura favorable, ni un espejismo estadístico. Son cuatro años consecutivos en los que España ha creado más de dos millones de empleos, a razón de más de medio millón de puestos de trabajo al año. Cuatro años seguidos batiendo récords de afiliación, reduciendo el paro y mejorando la calidad del empleo. Con casi 22 millones de personas afiliadas a la Seguridad Social, España confirma que el crecimiento económico puede ir de la mano de derechos laborales y estabilidad cuando hay voluntad política.
Nada de esto ocurre por casualidad. Estos resultados son consecuencia directa de las políticas impulsadas por el Gobierno de Pedro Sánchez, incluida la reforma laboral que ha permitido consolidar el empleo y reducir la temporalidad, un proyecto que apostó desde el primer momento por romper con décadas de precariedad y por situar el empleo de calidad en el centro de la acción política. Es el modelo que la derecha combatió desde el primer día y que Feijóo y Abascal no solo cuestionan, sino que prometen revertir.
España cerró 2025 con 506.451 empleos más y 152.048 personas menos en paro. La afiliación media superó los 21,8 millones, rozando los 21,9 millones en términos desestacionalizados, el nivel más alto de toda la serie histórica. Nunca antes, a cierre de año, había habido tanta gente trabajando en nuestro país. Y nunca antes el empleo había sido tan estable. Este último ejercicio confirma una tendencia que se mantiene desde hace cuatro años: creación de empleo masiva y sostenida bajo el Gobierno de Pedro Sánchez.
Desde la entrada en vigor de la reforma laboral acordada con sindicatos y patronal bajo el liderazgo del Ejecutivo de Pedro Sánchez, España ha creado más de dos millones de puestos de trabajo en apenas cuatro años, y más de 4,1 millones de asalariados cuentan hoy con contrato indefinido. Al mismo tiempo, hay 2,1 millones menos de afiliados con contrato temporal. Hoy, nueve de cada diez afiliados son indefinidos. Antes de la reforma laboral, tres de cada diez ocupados tenían un contrato temporal. El cambio es profundo y estructural.
La temporalidad se ha reducido hasta el 12,3%, frente al 30,2% que existía en 2018, antes de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. Entre los jóvenes, el avance es aún más contundente. La tasa de temporalidad juvenil ha pasado del 46,4% al 20,7%, y el paro juvenil se sitúa en mínimos históricos. Durante años se dijo que la precariedad juvenil era inevitable. Hoy queda demostrado que lo inevitable era seguir aplicando las políticas que ahora defienden Feijóo y Abascal.
El empleo femenino también alcanza cifras nunca vistas. Más de 10,35 millones de mujeres afiliadas a la Seguridad Social, el 47,4% del total, con un crecimiento del empleo femenino superior al masculino desde la reforma laboral. Estas cifras no son fruto del azar, sino del impacto combinado de políticas laborales, subidas del salario mínimo y refuerzo de los derechos sociales impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez durante estos cuatro años de creación récord de empleo.
España, además, crece mejor que su entorno. Desde diciembre de 2021, la economía española ha crecido un 10,7%, muy por encima de Italia, Francia o Alemania. Frente al relato catastrofista de la derecha, los datos confirman que España es hoy una de las economías más dinámicas de Europa. Y lo es, precisamente, gracias a un modelo económico que Feijóo y Abascal rechazan: proteger el empleo y no precarizarlo.
Este crecimiento no se apoya en sectores de bajo valor añadido. El empleo crece con fuerza en Información y Comunicación, Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas, programación, consultoría e informática. Sectores con mejores salarios, mayor estabilidad y mayor productividad, alineados con el modelo de modernización económica que defiende Pedro Sánchez desde el Gobierno y que explica la creación de más de dos millones de empleos en cuatro años.
También los trabajadores autónomos alcanzan cifras récord. Más de 3,4 millones de personas por cuenta propia, con un crecimiento destacado en sectores innovadores y profesionales. La afiliación aumenta en casi todas las ramas del Régimen General, desde la educación y la sanidad hasta la construcción, el transporte o la agricultura. El mercado laboral no solo crece: se transforma bajo un Ejecutivo que ha hecho del empleo su principal prioridad política.
Un dato especialmente relevante es el papel de la población migrante. Cuatro de cada diez nuevos empleos creados en 2025 han sido ocupados por personas nacidas fuera de España. Lejos del discurso del miedo que promueven la derecha y la ultraderecha, los datos demuestran que la inmigración es hoy una pieza clave del crecimiento económico y de la sostenibilidad del sistema de protección social en la España que crea empleo, no en la que lo destruye.
Mientras tanto, Feijóo y Abascal siguen instalados en la negación. Votaron contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez y prometieron derogarla. Se opusieron a la subida del salario mínimo. Criticaron los ERTE que salvaron millones de empleos durante la pandemia. Su alternativa habría hecho imposible este balance: más de dos millones de empleos creados en cuatro años.
Ese modelo ya lo conocemos. Es el que llevó a España a tasas de paro cercanas al 25%, a la temporalidad masiva y a la inseguridad vital de millones de familias. Es el modelo que debilitó la negociación colectiva y convirtió el despido en un instrumento de ajuste. El mismo que hoy defienden Feijóo y Abascal y que los datos vuelven a desmentir.
Por eso estos datos incomodan tanto a la derecha. Porque desmontan su relato. Porque demuestran que las políticas de Pedro Sánchez funcionan. Que se puede crear empleo sin recortar derechos, crecer sin empobrecer a los trabajadores y competir sin devaluar salarios. Y que España puede crear más de dos millones de empleos en cuatro años sin aplicar recetas de austeridad.
Como ha señalado el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, España ha cerrado un año récord en empleo, con más afiliados que nunca, más contratos indefinidos y menos paro. Y como recordó Yolanda Díaz, miles de familias terminan el año con más tranquilidad, menos miedo al futuro y más certezas gracias a un mercado laboral más fuerte y más justo.
La elección es clara. O seguir avanzando con un Gobierno que apuesta por el empleo de calidad y la estabilidad, el que ha creado más de dos millones de empleos en cuatro años, o volver a las políticas que fracasaron y que hoy defienden Feijóo y Abascal. No es momento de dar marcha atrás. España ha demostrado que otro modelo es posible. Y Pedro Sánchez ha demostrado que funciona.
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