A principios de este mes de febrero, Elisa Mouliaá decidía finalmente mantener la acusación contra Íñigo Errejón por presuntos abusos sexuales tras haberse planteado retirarse del proceso días antes. Ahora, otra mujer, de "gran relevancia pública", ha denunciado al ex político por los mismos motivos, tal y como desvelaba este martes el abogado de la actriz, Alfredo Arrién, en Código 10. 

El programa de Cuatro aseguraba que "lo que cuenta" esta mujer es "si cabe más grave que lo que contó Elisa Mouliaá porque aquí estamos hablando de penetración". Su abogado, el mismo que representa a Mouliaá, explicaba que en el caso de la actriz, "con la anterior ley, es un abuso sexual; en este caso, una agresión sexual con presunta penetración". 

Tras haber tenido acceso a la denuncia, Abad leía que la denunciante es una persona de “reconocida notoriedad pública y proyección", además de que "su actividad profesional comporta una exposición mediática". El primer contacto entre el ex de Podemos y esta mujer se produjo en 2021 y los hechos denunciados, concretamente, en octubre de ese mismo año. Concretamente, apenas 24 días después de la agresión sexual sufrida, supuestamente, por Elisa Mouliaá.

La denunciante relata que comenzaron a hablar por Instagram y que Errejón, semanas después, le propone cambiar de red social: "Me propuso, de manera expresa, trasladar las conversaciones mantenidas hasta ese momento a la aplicación Telegram, manifestando que en dicha plataforma los mensajes se destruían automáticamente".

En el mes de septiembre acuerdan verse por primera vez en el domicilio de él: "Hablamos y bebimos. Se produjo un acercamiento de carácter íntimo, solo besos. No hubo penetración, ni otro tipo de relación sexual". A partir de ese momento, comienzan los encuentros esporádicos. La mujer asegura que "desde el inicio de la relación tenía conductas controladoras y celosas, se interesaba de forma insistente por mis amigas y mis salidas, creaba situaciones de tensión y reproche, me pedía mi ubicación en tiempo real y controlaba mi forma de vestir e incluso cómo llevaba pintadas las uñas".

Los hechos denunciados ocurrieron el 16 de octubre de 2021. La víctima asistió a un evento con un amiga y, allí, Errejón le propone ir a una fiesta: "Ambos habíamos consumido alcohol y estábamos bajo sus efectos. Accedimos conjuntamente al baño del local, donde me insistió en que le practicara una felación. En un contexto de presión, consumo de alcohol y cocaína, accedí de manera renuente".

Posteriormente, ambos decidieron trasladarse al domicilio de Errejón "en el vehículo de un amigo suyo". La mujer denuncia que, "durante el trayecto", el político comenzó a introducirle los dedos en la vágina "sin consentimiento": "Yo manifesté de forma expresa mi negativa, diciendo que no quería y tratando de apartarme físicamente, produciéndose un forcejeoPersistió en su conducta, intentando penetrarme pese a mi oposición activa".

Es entonces cuando, según la denunciante, Errejón "se aproximó a mi oído y me susurró: 'Si gritas, será peor y si te resistes, será peor". El político le volvió a insistir en que le practicara sexo oral y ella accedió "nuevamente bajo presión". Ya en el interior del domicilio, él "manifestó su intención de mantener relaciones sexuales" y ella le advirtió de que "no sin preservativo". Según la versión de la víctima, el ex de Podemos le aseguró que no habría penetración, pero no fue así: "De manera sorpresiva y violenta, Errejón me sujetó por el cuello, me colocó de espaldas y me penetró vaginalmente por la fuerza sin mi consentimiento y pese a que grité reiteradamente que cesara, la penetración se prolongó durante varios minutos hasta que finalmente paró".

Es entonces cuando ella le habría reprochado su actitud: "Le recriminé siendo ignorada por él. Después abandoné el domicilio". La mujer, que ha estado en contacto con Elisa Mouliaá durante estos meses, ha decidido denunciar ahora y no antes por "miedo" a que su identidad se filtrara y pudiera repercutir en su carrera profesional. 

Arrién ha confirmado que la denuncia se ha presentado en una comisaría y no en los juzgados porque no han conseguido que la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) les garantizase el anonimato y la protección después de cuatro horas de conversación. Por ello, la mujer ha acudido a la Policía para constituirse como testigo protegido.

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