El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, va con todo desde que capturara a su homólogo en Venezuela, Nicolás Maduro, a principios de año, al que califica como "un tipo violento que trata de imitar su baile". El responsable de la Casa Blanca no sorprende ya a nadie en las formas y, lo que sí preocupa al mundo entero es hasta dónde es capaz de llegar el norteamericano.

Con todo, su show cada vez que habla frente a los medios de comunicación no pasa desapercibido; éste no cambia independientemente del tema que se trate. Una imagen que hace honor, todo sea dicho, a la persona, y en un momento como éste, crucial para el orden mundial, no iba a ser menos.

Trump exhibe fuerza, a veces más a través de los gestos que de las acciones en sí mismas, como cuando amenazó con los aranceles -asunto que ha vuelto a sacar a la palestra- o el incremento de inversión en armamento. Y así ha vuelto a ser en los últimos días, más recientemente en su última rueda de prensa donde, si bien el telón de fondo sigue siendo el periodo de transformación que ha forzado en Venezuela, el presidente estadounidense habló de muchas otras cosas… al estilo de siempre.

La última performance de Trump

“Hoy os voy a dar munición”, vaticinaba al principio de su comparecencia ante los periodistas y las preguntas de los informadores. A partir de ahí, toda una retahíla de despropósitos e insultos: imitó cómo es en su ideario una mujer levantando pesas para meterse contra las personas trans por enésima vez, arremetió de la forma más ridícula posible contra los venezolanos que se manifiestan en favor de Maduro o denotó una actitud sumisa por parte del presidente francés, Emmanuel Macron, y con él del conjunto de la Unión Europea.

Con gesto de despreció, se refirió al colectivo trans y al género femenino ridiculizando su capacidad en los deportes: “Querría ser más efusivo, pero hay gente mirando”, llegaba a declarar. Basta con ver el vídeo que complementa este texto y sobran las palabras. En una línea muy similar, a las personas de Venezuela que protestan por su entrada en el país saltándose las leyes internacionales, llegando a decir de ellas que “son la gente más fea que jamás ha visto”.

No iba a faltar en su particular actuación su menosprecio al que fuera su antecesor en el cargo, Joe Biden, y su advertencia al más puro estilo Trump a nuestro continente. En este caso, centró la carga de la misma en el máximo responsable de Francia, con los aranceles de nuevo como base.

En el tono de semidios que viene adoptando durante días, el presidente de EEUU llevó a cabo una conversación ficticia de nada menos que seis minutos con Macron, imitando el acento francés en tono de sorna y jactándose de su forma de negociar con cualquier líder europeo respecto de cualquier tema.

Todos, aseguraba Trump, comienzan con negativas (“No, no, no, no puedes hacer eso”), para después poner una alfombra roja a EEUU, amenazas de imponer aranceles mediante: “Donald…Hay acuerdo, me encantaría”.

Terminó con su también característico baile, pero no se quedó ahí. Entre los nombres propios que salieron a relucir se encontraba también el de su esposa, Melania Trump, quien, dice “odia” que haga este tipo de performances.

“Es una mujer con mucha clase, y dice ‘Es tan poco presidencial”, a lo que él responde. “Pero ya soy el presidente”. Entre las risas de los asistentes apostillaba: “Odia cuando bailo, y yo le digo: ‘A todo el mundo le gusta cuando bailo’ (…) De hecho, me dijo, ‘¿te imaginas a Roussevelt bailando?’, y yo pienso ‘Hay una larga historia que quizá ella no sabe. Sí, era un tipo elegante, incluso siendo un demócrata, pero fue atacado por Japón”.

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