Las pulsiones imperialistas de Estados Unidos y de Donald Trump no han cesado tras el ataque a Caracas y la detención de Nicolás Maduro. El republicano ha abierto una nueva veda con la que ya tonteó en el pasado y que ahora, roto el hielo (nunca mejor dicho) tras la operación en Venezuela, parece volver a interesarle: Groenlandia. El territorio helado vuelve a estar en el punto de mira del dirigente norteamericano como un niño que se encapricha de un juguete en un bazar. Alega para ello el vago argumento de que por sus costas pasan muchos barcos rusos y que, por ello, "amenazan la seguridad de Estados Unidos". Pero Trump se olvida de un pequeño detalle sobre la isla ártica: pertenece administrativamente a Dinamarca, un país miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, es decir, un aliado directo de Washington. Por ello, siete países europeos se han unido para devolver a la tierra al estadounidense: España, Francia, Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido y la propia Dinamarca han cerrado filas ante él.

Tres días después del asalto estadounidense a Caracas, Trump sigue con ganas de más y el siguiente objetivo en su agenda parece ser Groenlandia. Tras ciertos comentarios, suyos y de su entorno cercano, acerca del futuro del territorio helado, Europa se ha visto en la obligación de subir el tono ante el dirigente estadounidense y sus amenazas. Los líderes de siete países comunitarios, entre los que se encuentra el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, han firmado una declaración institucional en la que defienden que el futuro de la isla ártica – y también de Dinamarca – sólo pueda ser determinado por sus propios ciudadanos, y reivindican, paralelamente, que la seguridad en el Ártico debe lograrse de "manera colectiva" por todos los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), entre los que se incluye, y con un rol de preeminencia absoluta, Estados Unidos.

Girando la vista hacia Venezuela, el propio Pedro Sánchez hizo alusión al ataque de Washington del pasado sábado y afirmó que "sienta un precedente muy peligroso que recuerda a otros". "Como país, España, que cree en la paz, la diplomacia y la Carta de la ONU, no puede aceptarlo, como tampoco que se amenace la integridad de un Estado europeo como es el de Dinamarca. No nos vamos a callar ante violaciones que se están produciendo y, por tanto, España no va a ser cómplice de tal atropello. Apoyaremos a nuestros aliados, estaremos del lado de la legalidad y pondremos todos los recursos para reforzar el multilateralismo, que por desgracia hoy está siendo debilitado", afirmó el socialista, confrontando directamente con las visiones expansionistas de Trump.

"Groenlandia pertenece a su pueblo"

"Groenlandia pertenece a su pueblo" es el mantra que han urdido los socios europeos para plantar a Trump y sus amenazas imperialistas. En la declaración conjunta, subrayan que para la Alianza Atlántica la región ártica es una "prioridad clave", además de precisar que los aliados europeos "están intensificando sus esfuerzos para mantener la región segura y poder disuadir a los adversarios". Subrayan que se está incrementando la presencia, a la par que invirtiendo en actividades, para logar tal cometido.

Así, los dirigentes europeos han intentado echarle el freno a Donald Trump, reivindicando la soberanía popular del territorio y del país al que pertenece administrativamente y asegurando que tan sólo sus ciudadanos tienen la potestad para "decidir sobre las cuestiones que competen a ambos territorios". Como parte de Dinamarca, Groenlandia también queda bajo el paraguas de la OTAN. "Estos son principios universales y no dejaremos de defenderlos", prosiguen los líderes comunitarios en el texto, donde también matizan que Washington sigue siendo "un socio esencial" como aliado, mencionando expresamente el acuerdo de defensa firmado entre el Reino de Dinamarca y el país norteamericano en 1951.

Por su parte, el primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, se ha hecho eco de las palabras de su homóloga danesa, Mette Frederiksen, asegurando que están intensificando todos sus esfuerzos "para abrir el diálogo a través de los canales diplomáticos y políticos adecuados" después del último tropo conquistador de Donald Trump. En una publicación en Facebook, Nielsen ha dejado claro que "el diálogo presupone respeto", clarificando que la isla ártica "se mantiene firme" y valorando que la situación de la isla helada no es comparable a la de Venezuela ni a la de otros países "dominados por el caos y las dictaduras", tratando de desinflar las ambiciones territoriales de la Casa Blanca y sus complicadas justificaciones anteriormente explicadas.

La Casa Blanca intensifica su amenaza

A pesar del paso al frente de estos siete grandes países del Viejo Continente, la Casa Blanca persiste en intensificar sus amenazas a Dinamarca y Groenlandia. Este mismo martes, uno de los asesores más cercanos del presidente Trump, Stephen Miller, despreciaba el plante de los europeos y barruntaba que no hay un estado que quiera meterse en problemas con Estados Unidos por el futuro de un territorio como es la isla del ártico. Lo hizo en declaraciones a la cadena CNN, insistiendo en que la ínsula es una reclamación de la actual Administración desde la segunda venida del magnate a la Casa Blanca. 

Miller, a quien se le interrogó sobre si Washington planeaba el uso de la fuerza militar en Groenlandia como en la operación contra Venezuela y Nicolás Maduro, clarificó que la “verdadera pregunta” debería ser “¿con qué derecho Dinamarca ejerce su control” sobre Groenlandia. Más bien – percute -, cabría preguntarse si “en qué se basa para que Groenlandia sea una colonia de Dinamarca”. El asesor de Trump, al igual que hizo su jefe el sábado desde Mar-a-Lago, presumió de la potencia diplomática, política y militar de su país, definiendo a Estados Unidos como “el poder de la OTAN”. 

Justifican, además, que Groenlandia es un objetivo estratégico para que Estados Unidos pueda “asegurar” el Ártico, vinculándolo a un interés de la propia Alianza Atlántica. “Groenlandia debería ser parte de Estados Unidos”, redundó el asesor de Trump, quien remarcaba que el mundo real se gobierna “por la fuerza” y por el “poder”. “Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”, subrayó Miller. 

De hecho, fue el entorno del propio Miller el que puso en el mapa Groenlandia como próximo objetivo de la Administración Trump tras Venezuela. En la misma jornada en la que irrumpieron en territorio caribeño para capturar a Maduro, la pareja del asesor, quien también ocupa un cargo similar en la Casa Blanca, Katie Miller, publicó en X una imagen que sugería que Estados Unidos tomaría pronto el control de la isla ártica. Una amenaza que pronto fue respondida tanto por Dinamarca como por el Gobierno de Groenlandia. 

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmaba este lunes, en medio del clima de tensión creado por el propio Trump, que “si un país de la OTAN ataca a otro miembro de la Alianza, todo se acabará”. Una conclusión que compartía en cierto modo su homólogo inuit, Jens-Frederik Nielsen, quien calificó la actitud de la Casa Blanca como “irrespetuosa”. “No más fantasías sobre la anexión”, certificaba a través de un comunicado publicado en Facebook.

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