Soraya Sáenz de Santamaría deja la política. Así se lo ha comunicado al líder del PP, Pablo Casado y al resto de españoles en un comunicado enviado a la agencia EFE. La decisión, que ha pillado por sorpresa a los populares, despierta una nueva incógnita en un Partido Popular todavía en construcción tras la salida de Mariano Rajoy, la del futuro de Santamaría.

¿Se incorporará de nuevo a la Abogacía del Estado? ¿Apostará por desarrollar su futuro laboral en una empresa privada? ¿Se tomará un periodo de reflexión y descanso? Las preguntas son muchas pero todas las respuestas pasan por un único concepto: la Ley de Incompatibilidades.

Hay que recordar que Santamaría se convirtió en la política más poderosa de la democracia por acumular en su persona el número más alto de cargos y funciones. Como vicepresidenta del Gobierno con Rajoy, Santamaría ya  ocupaba un cargo de máxima responsabilidad, pero hubo más. Por sus manos pasaron: el Ministerio de Presidencia, el cargo de ministra Portavoz, por primera vez, un vicepresidente o vicepresidenta tenía a su mando la dirección de los servicios secretos del CNI; también por primera vez, cubrió las funciones del presidente y vicepresidente de la Generalitat (Carles Puigdemont y Oriol Junqueras) con la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Sin olvidar que durante un tiempo cubrió las vacantes de las carteras de Justicia e Industria con la salida de Alberto Ruiz-Gallardón y José Manuel Soria, respectivamente.

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Así, aplicando la Ley de Incompatibilidades, a Soraya se le complica el futuro laboral.

El sector privado

Soraya Sáenz de Santamaría junto a Mariano Rajoy en el Congreso de los Diputados (EFE)

Esta ley se aplica, entre otros, a los miembros del Gobierno y los Secretarios de Estado y regula qué trabajos puede ocupar o no un alto cargo o exalto cargo sin que se puedan dar conflictos de intereses.

Una de las opciones para Soraya sería pasar al sector privado y trabajar en una gran empresa. Aquí entraría la sombra de las puertas giratorias y de las incompatibilidades, saber qué decisiones tomadas durante su época en la política pudieran influir en el trabajo a desarrollar en una empresa.

En el artículo 15 de la Ley de Incompatibilidades se regulan las limitaciones al ejercicio de actividades privadas tras el cese y mantiene que Santamaría no podría ejercer en una empresa privada durante dos años si alguna de las decisiones tomadas como alto cargo afecta a dicha empresa.

“Los altos cargos, durante los dos años siguientes a la fecha de su cese, no podrán prestar servicios en entidades privadas que hayan resultado afectadas por decisiones en las que hayan participado.

La prohibición se extiende tanto a las entidades privadas afectadas como a las que pertenezcan al mismo grupo societario”, reza.

Sin embargo, Soraya tendría que preguntar durante esos dos años a la Oficina de Conflictos de Intereses, órgano que podría darle el visto bueno a un posible puesto en una empresa privada, si entiende que no hay incompatibilidad alguna. Esto fue lo que pasó en 2015, cuando se le autorizó a Jaime Pérez Renovales el paso de la subsecretaría de Presidencia a la secretaría del consejo del banco Santander. Renovales era Abogado del estado, como Soraya.

“Quienes hubieran ocupado un puesto de alto cargo deberán efectuar, durante el período de dos años a que se refiere el apartado 1, ante la Oficina de Conflictos de Intereses, declaración sobre las actividades que vayan a realizar, con carácter previo a su inicio.

Cuando la Oficina de Conflictos de Intereses estime que la actividad privada que quiere desempeñar quien haya ocupado un alto cargo vulnera lo previsto en el apartado 1, se lo comunicará al interesado y a la entidad a la que fuera a prestar sus servicios, que podrán formular las alegaciones que tengan por convenientes”, añade la ley.

Volver a la Abogacía

La opción más sencilla para Santamaría sería volver a su plaza de Abogada del Estado, plaza que consiguió en 1999 y en la que estuvo unos años. La abandonó para comenzar su carrera política de la mano de Mariano Rajoy.

También podría pedir una excedencia y cobrar la compensación por cese de dos años a la que tiene derecho. Pero esa compensación es incompatible con otro tipo de salario.

“1. Quienes, de acuerdo con la normativa que sea de aplicación, tengan reconocido tal derecho (el de una paga tras el cese), percibirán una compensación económica mensual, durante un período máximo de dos años y de acuerdo a lo dispuesto en el artículo siguiente.

2. La Oficina de Conflictos de Intereses supervisará que durante el período en que se perciba la compensación mencionada en el apartado primero se mantienen las condiciones que motivaron su reconocimiento”, explica la Ley de Incompatibilidades en su artículo 6.

Deja la política

La tercera opción, pasaría por ocupar un puesto de consejera en el Consejo de Estado. Sin embargo, es una idea ya descartada, pues la propia Soraya ha anunciado que deja la política.

Entregará su escaño de diputada rasa, aunque seguirá militando en el Partido Popular.