El oscuro y complejo entramado que late con fuerza en el mapa internacional motivado por la guerra que iniciaron Estados Unidos e Israel contra Irán y el conflicto bélico que ha dejado más de 140.000 muertos en Ucrania será la piedra angular sobre la que este jueves se celebrará el Consejo Europeo que acoge Bruselas, al que acudirán los dirigentes de los 27 Estados miembros, entre ellos, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Una cumbre que actúa, además, como antesala al Consejo de Ministros, forzado a aplazarse a este viernes dado el grueso de medidas que se debaten sobre el tablero con la mirada puesta también en las conclusiones que salgan del Consejo.

Según han podido avanzar altos cargos de Moncloa a ElPlural.com, en el orden del día está previsto que el jefe del Ejecutivo español mantenga dos reuniones bilaterales previo al arranque de la cumbre con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, así como con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en el que es su último año al frente de la secretaría general de la ONU. Ambos encuentros se producen después de que este miércoles Sánchez haya recibido en La Moncloa al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, con el anuncio de 1.000 millones de euros, reforzando así el compromiso de España con Ucrania en medio de la guerra en Irán.

De hecho, cuando las tensiones internacionales se van perfilando con cada decisión que emana de Washington, se respalda en Jerusalén y se ejecuta en Irán, la invasión que lideró Rusia sobre Ucrania en febrero de 2022 viene a convertirse en parte del núcleo duro de esta cumbre europea. Tras la reunión que se ha celebrado este miércoles en Moncloa entre Sánchez y Zelenski, la postura de España sobre el conflicto en la Europa Oriental se desplaza a Bruselas. Con el apoyo a Ucrania y la presión sobre Rusia, la cumbre europea devuelve también el foco a la condena de la Comunidad Internacional al levantamiento de sanciones impuestas al petróleo ruso por parte de Estados Unidos. Una decisión que sirvió para afilar la postura de la Unión Europea contraria a la relajación de las sanciones al Kremlin, más todavía si se trata para favorecer a la guerra en Irán. Tras conocerse la medida, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtió que el levantamiento de las sanciones “afecta a la seguridad europea” y “aumenta los recursos de Rusia para mantener la guerra de agresión contra Ucrania”. Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, calificó de “error” la medida. “Hay un problema con el precio, pero no de abastecimiento. Por tanto, me gustaría saber qué otros motivos tiene el Gobierno estadounidense para tomar esta decisión”, señaló.

No obstante, pese al consenso mayoritario entre los 27, estados como Hungría conforman el ejemplo de que el acuerdo no es total en el seno de la Unión Europea. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, exigió a los lideres europeos que contribuyeran al relajamiento de las sanciones al Kremlin, en un momento de aumento de precios de la energía en Europa derivado de la guerra de Estados Unidos en Irán. Un bloqueo que no solo se produce en este sentido, sino que también lo han sufrido las ayudas directas a Ucrania con la paralización de 90.000 millones que los 27 aprobaron para el país de Zelenski.

Desde Irán hasta Ormuz: el triple coste de la guerra

Con todo, una hoja de ruta marcada por la guerra de Ucrania pero que inevitablemente se centrará también en la situación que sacude a Oriente Próximo, no solo en Irán, sino también en los diferentes territorios afectados por el conflicto bélico como son Líbano, Gaza, Cisjordania o el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo y clave en el aumento de los precios del crudo. Una situación que se traslada al plano humano con un triple coste; el referente a las vidas humanas, con la muerte de más de 1.000 personas; los desplazamientos tanto en Irán como en Líbano, que ponen en tela de juicio el respeto a las fronteras territoriales, agudizado por las aspiraciones anexionistas de Israel; y el aumento del coste de la vida, con el estrecho de Ormuz en el centro y el repunte de los precios del gasoil. Un escenario que también ha afectado de cerca a España, con la mayor operación de evacuación de españoles en el terreno, próxima a las 8.000 personas.

En esta misma línea, según fuentes de Moncloa, en alusión al aumento del precio de la vida, se estima que las facturas de gas y de petróleo han incrementado en 6.000 millones de euros adicionales, y, si la escalada bélica sigue su curso, estas podrían aumentar en 3.000 millones de euros cada cinco días. Frente a todo ello, desde el Gobierno llaman a la diplomacia y al diálogo, frente a los esfuerzos en defensa. “La salida no es la militar, como estamos viendo”, aseguran fuentes de Moncloa a este periódico.

Con todo ello, la cumbre europea que acoge Bruselas este jueves dará cabida también al debate sobre competitividad y seguridad, así como otros asuntos paralelos que aborden las migraciones entre los Estados miembros, el escudo de democracia o la protección de menores en línea.

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