Israel ha vuelto a bombardear y asesinar inocentes. El Estado genocida ha incurrido en un nuevo crimen de guerra tipificado en el derecho internacional, el desplazamiento forzoso de población civil, y ha bombardeado decenas de barrios de Beirut (capital del Líbano). El pasado jueves, el Gobierno criminal de Benjamín Netanyahu forzó a 700.000 libaneses a abandonar sus casas (en Haret Hreik, Chiyá, Burj el Brajné y Hadath), salvo que quisiesen morir bajo las bombas de las IDF (Israel Defense Forces, por sus siglas en inglés), y poco después empezaron a caer los proyectiles mientras la población aún huía.
"Las Fuerzas de Defensa de Israel han iniciado una ola de ataques en Beirut", comunicaban los genocidas. Más 100 muertos, en torno a 650 heridos, colegios, viviendas, infraestructuras sin ningún uso militar han sucumbido desde que Israel, derrochando crímenes desde su inventada creación, ha vuelto a cargar contra el Líbano y su población civil. Cifra a las que falta sumar las víctimas del último bombardeo. La excusa es la misma que la usada en Gaza: “en ese hospital hay terroristas de Hamás”, en este caso de Hezbolá. "Infraestructura de la organización terrorista”, han trasladado literalmente en esta ocasión.
"Dahiya se parecerá muy pronto a Jan Yunis", advertía Bezalel Smotich, ministro israelí, haciendo referencia a una de las ciudades de Gaza de la que solo quedan escombros y cuerpos sin vida. Y así ha sido, para orgullo de las IDF y vergüenza del mundo. Israel ya había lanzado durante los últimos meses decenas de bombardeos contra Líbano a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá y asegurando que, por ello, no viola el pacto. Nadie dijo nada en occidente.
Tampoco este jueves, ante un nuevo crimen de guerra patrocinado por los Estados Unidos y por su presidente, Donald Trump, y con el beneplácito de toda la Unión Europea (UE) y la Comunidad Internacional. Posiciones cómodas para los líderes occidentales, pues ubicarse en contra de un genocidio podría constituir un claro ataque antisemita contra los desvalidos israelís y los muertos más allá del Mediterráneo nunca han importado especialmente ni valen tanto para las democracias liberales como para enemistarse con EEUU y su perro de presa sionista.
Desplazamientos forzosos sin tiempo
Más allá de la ilegalidad internacional que supone un desplazamiento forzoso de población civil, Israel acostumbra, además, a anunciarlos con poca antelación. La intención es generar caos, no dar tiempo para evacuar y asesinar a los civiles a los que no le da tiempo o no han querido huir. Después, encogimiento de hombros y traslado de culpas a los civiles, pues las honradas IDF avisaron. El ataque del Líbano ha vuelto a certificar esta tesis.
Este jueves, en torno a las 14:30 horas, el Gobierno israelí mandaba un mensaje masivo a los móviles de los libaneses, tal y como ha detallado el enviado especial en Beirut, Javier Espinosa, en El Mundo. "¡Salvad vuestras vidas y evacuar vuestras casas de forma inmediata! Ir al norte, a Trípoli, hacia la montaña. Está prohibido ir hacia el sur. Eso pondría en peligro vuestras vidas. Ya os informaremos del momento en el que podéis volver a vuestras casas", recogía el mensaje con sello israelí.
Sin diferenciación entre civiles y militares ni discusión: u os vais o moriréis bajo el fuego. Como no podía ser de otra manera, el caos reinó en los barrios de Beirut y la gente empezó a echarse a las calles para huir, lo que provocó largos atascos. Cuando todavía había miles de personas en la calle intentado marcharse, comenzó el ataque, tal y como ha relatado Espinosa. Un acción más del Estado genocida y que no será la última, pues son impunes.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover