El expresidente del Gobierno José María Aznar ha defendido que España debe ayudar a Estados Unidos si lo solicita en el actual conflicto con Irán y ha acusado al Ejecutivo de Pedro Sánchez de situar al país en una posición de aislamiento internacional.
Sus declaraciones se han producido durante una entrevista concedida a El Digital de Albacete con motivo de su visita a la ciudad manchega para presentar su libro 'Orden y Libertad', donde ha sido recibido con cánticos de "no a la guerra" a las puertas del acto, un recordatorio directo de la invasión de Irak que su Gobierno apoyó en 2003 junto a Estados Unidos y Reino Unido y que provocó una de las mayores movilizaciones sociales de la historia reciente de España.
En la conversación con el director del medio, Aznar ha criticado duramente la decisión del Gobierno de no autorizar el uso de bases estadounidenses situadas en territorio español para operaciones relacionadas con el conflicto. A su juicio, esa postura rompe la lógica de las alianzas internacionales en las que participa España.
El expresidente ha asegurado que Europa apenas tiene influencia en la actual crisis internacional y ha advertido de que la situación de España dentro de ese contexto es todavía más débil. En su opinión, el país "está a la deriva y con una política absolutamente infiable", lo que a su juicio provoca mayor aislamiento y más problemas con los aliados tradicionales.
Aznar ha defendido que la pertenencia a un sistema de alianzas implica asumir responsabilidades cuando uno de esos socios solicita apoyo. Según ha señalado, si un país aliado pide ayuda y no la recibe, difícilmente responderá cuando la situación se invierta. "Si tú tienes unos aliados y uno de ellos tiene problemas y te pide ayuda y tú no le ayudas, cuando tú tengas los problemas y le pidas ayuda, no te va a ayudar", ha afirmado durante la entrevista.
El expresidente ha interpretado la decisión del Gobierno como una subordinación de los intereses estratégicos del país a intereses políticos internos. En esa línea ha acusado directamente a Pedro Sánchez de actuar por cálculos partidistas. A su juicio, el presidente del Gobierno "se está comportando como un auténtico irresponsable, hipotecando y poniendo en riesgo el interés general de España y la seguridad de los españoles".
Una crítica que contrasta con su propia decisión de alinear a España con la invasión de Irak en 2003, basada en unas armas de destrucción masiva que nunca existieron y que terminaron convirtiéndose en uno de los mayores errores de la política exterior reciente.
Olvida las consecuencias de Irak
El posicionamiento del expresidente ha reabierto inevitablemente el debate sobre el papel que España debe desempeñar en escenarios de confrontación internacional. No es la primera vez que Aznar plantea que el país debe alinearse sin reservas con Estados Unidos cuando así lo requieran las alianzas estratégicas, una idea que vuelve a aparecer ahora en el contexto de la crisis con Irán.
Ese planteamiento recuerda una de las decisiones más controvertidas de su etapa en La Moncloa: el respaldo del Gobierno español a la invasión de Irak en 2003, impulsada por la Administración de George W. Bush y apoyada por Reino Unido. España se sumó entonces a aquella intervención militar pese al rechazo mayoritario de la opinión pública y basándose en la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en manos del régimen de Sadam Husein, una justificación que con el tiempo se demostró falsa.
La imagen de Aznar en la cumbre de las Azores junto a Bush y Tony Blair quedó como uno de los símbolos de aquella decisión política, que situó a España en el centro de una guerra cuya base argumental terminó desmontándose pocos meses después. Aquella estrategia generó una de las mayores contestaciones sociales registradas en el país y abrió una crisis política de gran calado.
Más de dos décadas después, el recuerdo de Irak sigue presente cada vez que el expresidente vuelve a pronunciarse sobre conflictos internacionales y sobre la necesidad de apoyar a Estados Unidos cuando lo solicite. Sus declaraciones sobre el conflicto con Irán recuperan esa misma lógica de alianzas que marcó su política exterior durante su mandato.
El contexto internacional actual es distinto, pero la discusión política vuelve a girar en torno a la misma cuestión: hasta qué punto España debe implicarse en conflictos militares liderados por Washington. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez insiste en evitar una participación directa en la escalada con Irán y en mantener una posición basada en el derecho internacional, Aznar vuelve a defender que España debe respaldar a sus aliados si estos reclaman ayuda.