El Congreso de los Diputados tumbaba esta semana la prórroga de los contratos de alquiler con la negativa del Partido Popular, Vox y Junts, sospechosos habituales de velar por los intereses de los caseros. Era previsible que la iniciativa no prosperase, especialmente después de las declaraciones de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sobre los neoconvergentes, de los que dijo que eran "un partido xenófobo y clasista" en el punto álgido de las negociaciones, lo que les alejó diametralmente de los magentas y provocó, entre otros factores externos, la caída en saco roto de la iniciativa que los progresistas le rascaron al PSOE en el Consejo de Ministros extraordinario, consiguiendo que fuese en solitario en lugar de estar enfrascada en el decreto anticrisis por la guerra de Irán. Ahora, los planes de Sumar vuelven a ser llevarlo al Consejo de Ministros y repetir la operación, pero desde el PSOE existen ciertas reticencias y piden, por ahora, prudencia.
Los magentas abogan por redoblar la presión con la prórroga de alquileres y dar pasos orientados a traerla de nuevo al Congreso para verificar si las señales que emite Junts, que se abre a apoyar un decreto corregido, son reales.
Mientras, el ala socialista del Ejecutivo apuesta también por la medida, pero receta operar con más calma. Por tanto, aboga por explorar primero si existen apoyos suficientes en los grupos para sacarlo adelante. En el mismo sentido, fuentes del socio mayoritario del Ejecutivo explican que para cualquier 'plan B' hay que hablar primero con los socios de investidura y que siempre van a estar dispuestos a hablar con los grupos, en especial con Junts y PNV que el martes rehusaron votar a favor del decreto de vivienda, uno con voto en contra y el otro con la abstención.
En el ala gubernamental del PSOE replican a las críticas vertidas por Sumar al reivindicar su total implicación en las conversaciones para tratar de aprobar la prórroga, pero recuerda que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya avisó que no se contaban con los votos necesarios con la actual aritmética parlamentaria. Mientras, en el lado de Sumar contraponen que no hay que enfriar las opciones de retomar el decreto de vivienda y llaman a la movilización social contra la decisión de PP, Vox y Junts, que han demostrado de nuevo su actitud antisocial al tumbar una medida que concita amplio apoyo social, concretamente, de casi 8 de cada 10 españoles.
Volver a acercarse a Junts
Minutos después de la votación que derogó el decreto, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ya manifestó que iba a insistir las veces que fueran necesarias para conseguir esta medida, que implica una limitación de subida de alquileres al 2% del IPC durante dos años. Un sector de la confluencia a la izquierda del PSOE recalca que los socialistas durante ese último mes apenas han remado en favor de las aprobación del decreto de vivienda y que dan señales de que no creen en la prórroga, que en todo caso es una medida paliativa ante el alza de precios. En Sumar se ubican entre el optimismo y la cautela, y ven de forma positiva que Junts aluda a la opción de evaluar un nuevo texto sobre la prórroga del alquiler.
Por su parte, la portavoz de Junts en el Congreso, Míriam Nogueras, negó que su formación esté "en contra de una prórroga" de los alquileres, pero ha insistido en que sólo apoyarían un nuevo decreto si se trata de un texto "corregido". apuntando a la inclusión también de medida de desgravación de alquileres e hipotecas. Ante este discurso, hay voces en Sumar que perciben que pese a las tensiones con Junts ven a los postconvergentes con actitud negociadora y que existen cartas sobre la mesa para poder atraerles al voto a favor. "Hay agua", insisten varios dirigentes que se muestran partidarios de añadir propuestas que vengan de Junts o PNV para atar una mayoría suficiente.
Sumar ya ha apuntado a la opción de incluir contrapartidas para Junts en un nuevo decreto incluyendo bonificaciones fiscales a caseros, medida que no les agrada pero que aceptarían si eso garantiza la prórroga de contratos. Y sobre todo sitúan el IVA franquiciado a los autónomos (la opción de no repercutir el IVA si la facturación no excede cierto nivel de ingresos) como el verdadero anhelo. No obstante, también hay sectores en el socio minoritario que recelan más de Junts y quieren más garantías que la mera retórica para percibir un cambio de posición del partido de Carles Puigdemont respecto a la prórroga de alquileres. En cualquier caso, diversas fuentes consideran que Junts es consciente de que su voto en contra ha provocado malestar social y que han cometido un error, por lo que la clave es persistir en la presión para volver a retomar la medida. "No hay que dar pasos atrás", ahondan en las filas de Sumar para incidir que la derecha ha quedado retratada en materia de vivienda.
Bustinduy, el "verdadero ministro de Vivienda"
Por otro lado, la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha canalizado el malestar apuntando directamente a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a la que acusa de no implicarse lo suficiente en una de las principales preocupaciones sociales del país, y ha ido un paso más allá al asegurar que quien está ejerciendo verdaderamente el rol de ministro de Vivienda está siendo el titular de Derechos Sociales y Consumo, Pablo Bustinduy.
"Aquí el que está ejerciendo de ministro de Vivienda, al menos con medidas efectivas que se notan en la calle y poniendo coto a los especuladores, es Pablo Bustinduy", ha afirmado Barbero en declaraciones a Parlamento, de RNE. Este mensaje es muy contundente en un plano político: Sumar no solo reprocha al ala socialista del Ejecutivo falta de ambición, sino que cuestiona de pleno el papel de la ministra que tiene formalmente las competencias en vivienda. La formación considera que Rodríguez se ha quedado atrás en la defensa de una regulación más dura del mercado del alquiler y que la iniciativa política está llegando desde otros ministerios.
Este encontronazo llega después de que PP, Vox y Junts tumbaran el pasado martes el decreto impulsado por Sumar para prorrogar los contratos de alquiler en 2026 y 2027. Tras la derrota parlamentaria, la formación anunció que volvería a llevar el texto al Congreso "las veces que haga falta". El PSOE, sin embargo, enfrió esa posibilidad y advirtió de que no tendría sentido registrar de nuevo la iniciativa sin tener antes los apoyos asegurados. Un contraste que vuelve a escenificar las diferencias internas entre socialistas y magentas. Pese a todo, Barbero ha pedido al PSOE que "se ponga las pilas" y que pelee de verdad en las negociaciones para sacar adelante una medida que, según ha defendido, está reclamando la ciudadanía.
Para la portavoz de Sumar, el problema no se limita a este decreto. La dirigente ha enmarcado la fricción en una dinámica que, a su juicio, se repite en cada debate social de calado. "Se queda atrás, se queda tranquilo sin avanzar y para nosotras no es suficiente", ha señalado sobre el ala socialista, ejemplificando las tensiones previas en torno a la subida del Salario Mínimo Interprofesional o la reducción de la jornada laboral. "No deja de ser sorprendente que el socio pequeño siempre tenga que empujar", ha rematado.