El pasado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán bombardeando varias ciudades del país, en unos ataques que tuvieron como blanco edificios civiles, y en los que murieron cientos de inocentes. La muestra más clara del respeto que le tienen Donald Trump y Benjamin Netanyahu al derecho internacional se dio con el ataque contra una escuela infantil en Minab, en el sur de Irán, en el que el ejército norteamericano asesinó a al menos 168 personas, entre ellas más de 100 niños. Adoptando las prácticas habituales de su homólogo israelí, al que poco le importa que su genocidio en Gaza lleve años bajo el foco por asesinar sistemáticamente a civiles, Trump violó el derecho internacional humanitario, como concluye una investigación de Amnistía Internacional.
Estados Unidos reconoce la autoría del ataque, el cual atribuyen a un error en la información de Inteligencia. Amnistía ha analizado más de 30 imágenes de satélite, tanto de la escuela infantil Shajareh Tayyebeh como del edificio adyacente de la Guardia Revolucionaria Islámica -que es el blanco que, asegura Washington, querían alcanzar-, además de fotografías de restos de munición y de las ruinas de ambos complejos.
Amnistía ha analizado también las declaraciones oficiales de las autoridades de Irán, Israel y Estados Unidos e informes de medios de comunicación, y ha entrevistado a varias personas con conocimiento de la situación en Minab. La investigación ha concluido que "Estados Unidos violó el derecho internacional humanitario al no tomar todas las precauciones posibles para evitar daños a la población civil". La organización exige "que la investigación sea transparente, exhaustiva y que los resultados se hagan públicos".
"Si los atacantes no identificaron el edificio como una escuela y, aun así, llevaron a cabo el ataque, esto indicaría una negligencia grave en la planificación del mismo y pondría de manifiesto un vergonzoso fallo de inteligencia por parte del ejército estadounidense, así como una grave violación del derecho internacional humanitario. Por otro lado, si Estados Unidos sabía que la escuela estaba junto al complejo de la Guardia Revolucionaria y procedió a atacar sin tomar todas las precauciones posibles, como atacar de noche, cuando la escuela estaría vacía, o avisar con suficiente antelación a los civiles que pudieran verse afectados, esto constituiría un ataque indiscriminado e imprudente que causó muertos y heridos entre la población civil y que debe investigarse como un crimen de guerra", declaró Erika Guevara-Rosas, directora de Investigación, Incidencia Política y Campañas de Amnistía Internacional.
Las pruebas del crimen de guerra de Trump
El 28 de febrero de 2026 a las 9:45 de la mañana, hora local, los ejércitos de Estados Unidos e Israel iniciaron sus ofensiva ilegal contra Irán. El ataque contra la escuela infantil se produjo aproximadamente una hora después, según el gobernador de la provincia de Hormozgan -en la que se encuentra Minab-, Mohammad Ashouri. La escuela, según las fuentes consultadas por Amnistía, había pedido a los padres que recogieran a sus hijos ante la escalada de la situación por el fuego en esa zona. Estas fuentes afirman que "cuando muchas familias llegaron a la escuela para recoger a sus hijos, ya había sido atacada".
"Los vecinos de las calles cercanas y quienes tenían tiempo corrieron a rescatar a los niños cuyas familias aún no habían llegado. Muchos alumnos provenían de pueblos aledaños, y el trayecto era largo; quienes vivían más lejos sufrieron largas esperas para conseguir un coche. Esa demora fue fatal. Los directores y profesores se quedaron para sacar a los niños. La mayoría de ellos murieron. Nadie imaginaba que una escuela en la ciudad pudiera ser atacada", declara un testigo.
La escuela, en la que fueron asesinadas 168 personas, de las que al menos 110 eran niños, 26 profesores y cuatro padres, estaba situada justo al lado de un edificio que pertenecía a la Brigada de Misiles Seyyed al-Shohada Asif de la Armada de la Guardia Revolucionaria Islámica. Imágenes de satélite muestran que en 2013 el edificio que ahora es una escuela estaba dentro del mismo complejo que esa instalación militar, pero que están separados físicamente por un muro y entradas diferentes, al menos desde 2016. Las imágenes se pueden consultar clicando en este texto.
Esto explicaría el fallo de inteligencia que Estados Unidos alega, y que Amnistía Internacional califica como una "negligencia grave". Recuerdan que el derecho internacional humanitario "exige que las partes en conflicto distingan en todo momento entre combatientes y objetivos militares, por un lado, y civiles y bienes civiles, por otro", y que "está prohibido atacar directamente a civiles y bienes civiles, como escuelas". "Solo los combatientes y los objetivos militares pueden ser objeto de ataques", resaltan.
La organización recuerda a Estados Unidos que las partes de una guerra "deben cancelar o suspender un ataque si en cualquier momento durante su planificación o ejecución resulta evidente que el objetivo no es un objetivo militar o que el ataque sería desproporcionado". Por ello, concluyen que el ataque de Estados Unidos "debe investigarse como un crimen de guerra", y que Donald Trump y los responsables "deben rendir cuentas".