Estados Unidos (EEUU) bombardeó la escuela de primaria Shajarah Tayebeh, situada en el condado iraní de Minab, y asesinó a más de 170 niñas y en torno a 15 profesores. Así lo apuntan todas las investigaciones internacionales e independientes realizadas, entre ellas las desarrolladas por reputados medios de comunicación estadounidenses (The New York Times y CNN) y británicos (The Guardian). Sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, corrió a negarlo, pero la farsa se ha ido resquebrajando poco a poco, hasta el punto de que el propio presidente ultra se ha desmentido.

El misil era un Tomahawk de fabricación estadounidense y el ataque se produjo simultáneamente a otros que las tropas de Trump realizaban sobre otros puntos cercanos. Si bien el mandatario ha llegado a culpar a Irán de atacar su propia escuela con armamento norteamericano. Asesinar a civiles, habitual entre las filas del Estado genocida de Israel, que ha arrasado escuelas y hospitales, es un crimen de guerra, agravado por arrebatarle la vida a niñas pequeñas desprotegidas; motivo por el que el amigo de Jeffrey Epstein está intentado desvincular a su administración, aunque no con mucho éxito.  

En las últimas horas, ha vuelto a ser expuesto por un periodista. “Acaba de afirmar que Irán consiguió un Tomahawk y bombardeó su propia escuela primaria. ¿Pero sus generales no están de acuerdo?”, le ha trasladado un reportero a Trump durante su última rueda de prensa. El presidente de la mayor potencia mundial, dubitativo, ha presentado una de las peores excusas que han podido escucharse recientemente a un líder mundial. “Simplemente no sé nada”, ha reconocido. "No sé, tal vez vendí un Tomahawk a algún otro país”, ha añadido, arrojando la culpa a un tercero inexistente.

Solo aliados muy cercanos de Estados Unidos cuentan con estos misiles en sus arsenales, como Reino Unido, Australia, Japón y Países Bajos, y no parece que ninguno de ellos haya bombardeado una escuela de niñas pequeñas. “Simplemente no sé lo suficiente al respecto”, ha disimulado. "Creo que es algo que me dijeron que está bajo investigación", ha agregado, antes de insistir en que otros países "usan" y "tienen" estos proyectiles para cerrar su inconsistente excusa.

Todas las pruebas apuntan a Estados Unidos

No obstante, los delirios del presidente de los Estados Unidos y sus débiles excusas son ridículas a lado de las pruebas gráficas y documentales que responsabilizan a sus Fuerzas Aéreas de la masacre. Además, los tiempos refutan que la única responsable es la Casa Blanca. Los militares invasores lanzaron un misil contra un edificio descrito como una clínica médica dentro de la base del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y contra la escuela cercana, quedando expuesto por los vídeos que ambos ataques se produjeron con apenas segundos de diferencia.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha querido salir al paso y ha defendido a su jefe, asegurando que están investigando lo ocurrido. Asimismo, ha trasladado que el Departamento de Defensa hará público su informe sobre el ataque a la escuela y que el presidente de los Estados Unidos “aceptará la conclusión de esa investigación, sea la que sea". No obstante, la mejor carta del líder norteamericano es el servilismo y el silencio cómplice con el que occidente y sus instituciones, de la Unión Europea (UE) a las Naciones Unidas (ONU), suelen responder a los crímenes de guerra estadounidenses.

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