Dos autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME) han llegado al puerto de Granadilla para trasladar a los pacientes afectados por el brote de hantavirus hasta el Aeropuerto Tenerife Sur, sumándose a los trabajos necesarios para contener la enfermedad. Actualmente, nadie cuestiona la utilidad y la contribución de este cuerpo a la sociedad española, pero conviene recordar el origen de esta unidad y la posición de la derecha ante su nacimiento.

La UME se ha integrado en la cadena de mando de contención de la epidemia este fin de semana. El MV Hondius llegó al puerto de Granadilla alrededor de las seis de la mañana, hora local, y numerosos medios internacionales se han movilizado para informar sobre esta operación "inédita", para repatriar a los pasajeros del crucero. Los ministros de Sanidad, Mónica García; de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, se han desplazado a Tenerife para supervisar el operativo. El desembarco de los pasajeros aún no ha comenzado, pero poco a poco se ha ido desplegando el dispositivo que va a participar en el operativo, que incluye guardias civiles ataviados con equipos EPI y otro grupo de sanitarios encargados de conducirlos hasta los buses de la UME para trasladarse al aeropuerto, a unos diez minutos del enclave portuario. Dentro sólo quedarán 17 tripulantes filipinos que llevarán el barco hasta Países Bajos, junto a los que viajará el cuerpo de la pasajera alemana fallecida por la infección.

Mientras, el barco permanece fondeado dentro del puerto donde están desplegadas una embarcación de Salvamento Marítimo y una patrullera de la Guardia Civil, a la vez que un helicóptero del mismo cuerpo sobrevuela la instalación portuaria. Un equipo de especialistas de Sanidad Exterior, ataviados con material de protección, ingresan en el crucero para proceder a la encuesta epidemiológica previa a la evaluación de los pasajeros y tripulantes. Toda vez se confirme que no hay sintomatología de hantavirus, se desplazarán en zodiacs por grupos hasta la costa para después repatriarlos según estén listos los aviones.

Orígenes y funciones de un cuerpo militar denostado por la derecha

A estas alturas todo el mundo conoce o, al menos, ha oído hablar de la Unidad Militar de Emergencias, y es que ha sido una figura clave en cada situación de emergencia que ha atravesado el país desde su creación, un 6 de octubre de 2005. Solo en los últimos años han trabajado en incendiostemporales y tragedias de cualquier índole, salvando vidas y ayudando a llevar asistencia y material de todo tipo. Sin embargo, una figura de la que hoy nadie duda, no fue tan bien vista por la derecha en el momento de su creación, y es que esta tendencia a oponerse a todo lo que viene del otro lado, sin ni siquiera darle una vuelta a la posibilidad de que pueda ser bueno para el país, no es nueva.

Hay que retroceder dos décadas para encontrar el origen de la UME. Por aquel entonces, la propuesta del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fue concebida por la parte conservadora del tablero como un "capricho faraónico" del Ejecutivo socialista entre acusaciones de "despilfarro". La entonces diputada del PP Beatriz Rodríguez-Salmones llegó a emplazar al responsable socialista del momento que dejara de "utilizar a nuestros soldados como parapeto, como apagafuegos o como plataforma", mientras que la formación de Mariano Rajoy dudaba incluso de la constitucionalidad de este nuevo aparato, que a la postre ha estado a disposición de los españoles que se le ha necesitado.

En este sentido, caben destacar las palabras, por ejemplo, del exsenador Alejandro Muñoz Alonso, quien denunciaba en esos años lo que llamó una "segregación permanente de una parte importante de nuestras Fuerzas Armadas para tareas de protección civil", llegando a decir que "tiene incluso dudoso anclaje en el artículo 8 de nuestra Constitución". Pero no fueron aquellas las únicas ocasiones en las que los populares han criticado a la UME, sino que lo han hecho más allá del momento de su creación. Entre los exabruptos, destacan el del también exsenador José Luis Peral, quien señaló que la Unidad Militar de Emergencia se correspondía con una iniciativa "costosa y pintoresca" que solo serviría “para desfilar el 12 de octubre".

Nada más lejos de la realidad, lo cierto es que estos militares se han desplazado a lo largo y ancho del país cada vez que ha hecho falta. Entre los momentos más críticos en los que han actuado se encuentran, por supuesto, la pandemia del Covid, pero también en otras situaciones críticas, como la derivada del terremoto de Lorca (Murcia), la nevada Filomena, la erupción del volcán de La Palma o, el ejemplo más reciente, la ayuda a la reconstrucción tras la DANA en la provincia de Valencia que se saldó con 229 fallecidos.

La UME dispone de 3.500 efectivos procedentes del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio y los cuerpos comunes y ha concluido con éxito 781 misiones, siendo la DANA la que más efectivos requirió. La mayoría de las misiones se han dado en incendios forestales (559), y más de 50 en los años 2012, 2017, 2022 y 2025, según los datos elevados por el Ministerio de Defensa.

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