El juez sucesor de Pablo Ruz al frente del caso Gürtel no ha pestañeado. José de la Mata ha dicho no uno tras otro a la batería de recursos que, en un movimiento que da la impresión de estar coordinado, las defensas de los acusados por la Gürtel habían planteado ante el Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional. Toda una serie de diligencias con las que básicamente lo que buscaban era lograr la nulidad de las actuaciones que el juez instructor anterior llevó a cabo en Suiza para indagar sobre los movimientos dinerarios que habían realizado los imputados en aquel país.

Recursos en cascada
El exagerado esfuerzo de las defensas por intentar bloquear el uso de esta información (habían presentado hasta media docena de escritos en los últimos días todos los principales implicados: Bárcenas, López Viejo, Yáñez, Crespo, Sanchis...) tiene una doble y contundente lógica.



Por un lado, gracias a las pesquisas del juez Ruz se habían bloqueado sus cuentas en Suiza y en algún paraíso fiscal, como es el caso de Bermudas, donde trasladaron su dinero cuando descubrieron al magistrado de la Audiencia Nacional rastreando sus cuentas en los bancos helvéticos.

Por otro, son conscientes de que la 'bomba' de mayor tonelaje que pende sobre sus cabezas es la que se alimenta con esta información. El desvío del dinero a Suiza y los paraísos fiscales está en la base de la acusación contra toda la 'banda Gürtel' de haber cometido los delitos más graves: contra la Hacienda Pública, blanqueo de capital... Los delitos que les podrían llevar a condenas de lustros.

El viaje de Ruz y las fiscales a Suiza
El último de los escritos de uno de estos imputados, presentado ante de la Mata por el abogado Miguel Durán en nombre del acusado Pablo Crespo, se ha centrado en un viaje a Suiza que el juez Ruz acompañado de las dos fiscales del caso, Concepción Sabadell y Concepción Nicolás, realizó el pasado mes de marzo, en las últimas semanas en las que estuvo al frente del juzgado 5 de la Audiencia Nacional.

Un viaje durante el que Ruz y las fiscales se entrevistaron con el fiscal suizo Sergio Mastroiani, y del que no informaron, según dicen, a las defensas. En su diligencia, el abogado Miguel Durán llega a apuntar incluso que "al no haber sido advertidos de tal viaje, nos cabe la legítima sospecha de que el mismo haya tenido por finalidad tratar de subsanar los numerosos defectos o las notables deficiencias que, en cuanto a la tramitación y paliación de la información recibida en ese Juzgado, procedente de las autoridades suizas, se ha incorporado a la Causa".

En resumen, vienen a decir que Ruz y las fiscales anticorrupción habían ido para chanchullear los movimientos legales anteriores y ajustarlos a ley. Una acusación extraordinariamente grave que, en lógica, llevó a la defensa de Crespo a habar de movimiento "completamente ilícito".

De la Mata no se mueve del sendero de Ruz
En su escrito rechazando las peticiones anteriores de las acusaciones, el juez de la Mata ya había contestado de alguna manera a este último escrito de Durán y su defendido, Pablo Crespo, advirtiendo que "las reuniones y contactos que, en materia de cooperación internacional pueden mantener autoridades extranjeras se encuentran reguladas en los distintos Tratados Internacionales sin que supongan irregularidad ninguna". Es decir, que no hay conspiración cuando un juez, conforme a su potestad, se ve con un fiscal de otro país.

La 'guerra suiza' en la Audiencia Nacional promete continuar, pero de momento, el juez José de la Mata ha dado claras muestras de que, a pesar de las presiones, está dispuesto a mantener la línea que implantó Pablo Ruz.