El exalcalde de Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón / Fotos EFE El exalcalde de Torrevieja, Pedro Ángel Hernández Mateo, y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón / Fotos EFE



La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) anunció este miércoles que suspendía la ejecución de la pena de tres años de cárcel impuesta al ex alcalde de Torrevieja, el popular Pedro Hernández Mateo -condenado por prevaricación- mientras se tramita y resuelve su petición de indulto.

Delito de prevaricación y falsedad documental en contrato millonario
El ex alcalde fue condenado por el TSJCV en noviembre de 2012 a tres años de cárcel y a nueve de inhabilitación por un delito de falsedad en documento oficial y otro de prevaricación en un millonario contrato de basuras, en una sentencia ratificada el pasado mes de octubre por el Tribunal Supremo. El ex alcalde paralizó e el último minuto su entrada en prisión pidiendo la suspensión de la ejecución de la pena de cárcel en noviembre cuando ya había sido requerido para notificarle su ingreso. La petición de indulto fue muy polémica porque estuvo auspiciada por un buen número de sus compañeros del PP tanto en Torrevieja como en las Cortes valencianas.

Patata caliente a Gallardón y todo el Gobierno
En su auto -que puede consultarse íntegramente aquí- el TSJCV insta al ministerio de Justicia a tramitar con carácter urgente el expediente de indulto porque "la naturaleza de los hechos y el tiempo transcurrido desde el inicio del proceso así lo aconsejan". Además, advierte que la decisión de suspender la pena de prisión no determina el sentido del informe sobre el indulto que habrá de emitir la Sala a petición del Ministerio. La patata caliente la tiene ahora Alberto Ruiz-Gallardón que tendrá que decidir ahora -en una medida que deberá ser ratificada en el Consejo de Ministros- si exonera a su compañero de filas de la prisión, con el coste que tendría un gesto como ese para todo el Gobierno cuando la sociedad está alarmada por los casos de corrupción.