Antonia no ha conseguido recuperar los restos de su padre José Valls tras realizar la exhumación en la fosa común en que le creían enterrado en el cementerio de Borriol, en Castellón de la Plana. Los antropólogos excavaron aquella tumba y encontraron 17 cuerpos. Ninguno de ellos era el del concejal electo de Borriol fusilado dicen en el pueblo que por coherente y por creer la promesa franquista de que los inocentes de culpa no tenían nada que temer. Hoy el Grupo por la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia devolverá todos los cuerpos a la fosa común y reivindicará su calidad de personas desde el anonimato en que descansan.

Entre estos vecinos desconocidos que no pertenecen a la época de la guerra civil, tampoco encontraron los restos del republicano Luis Meseguer al que creían enterrado junto a Valls. Antonia, que ya es muy mayor, estaba convencida de que estarían ahí, porque cuando les mataron, el enterrador le indicó el sitio y le aseguró que les había depositado en ese lugar. No era el caso de los otros siete ejecutados de Borriol aquel mismo día porque se los llevaron a Castellón.

A contrarreloj por orden del señor alcalde
Tuvieron que abrir la fosa deprisa y corriendo ya que si bien el anterior alcalde de la localidad había dado licencia para realizar la exhumación y para poner una placa recordando a los enterrados, Iban Pauner, el nuevo alcalde del mismo partido (PP), que le ha sucedido no hace mucho, ha puesto pegas empezando por dar un plazo muy breve para llevar a cabo los trabajos, plazo que termina este sábado y continuando por dar largas al asunto de la placa. “Su obsesión es que todo quede como estaba, sin memoriales ni ceremonias”, opina el coordinador del GRMHV Matías Alonso.

¿Abrir heridas?
Explicaba también Alonso a ELPLURAL.COM que “para el alcalde Pauner parece que lo de poner un pequeño memorial es un tema muy delicado y que puede abrir heridas. ¿Qué heridas?, me pregunto yo. Solo puede molestar a los que los mataron y en cuanto a ésos… ¡allá ellos con su odio! Se diría que el PP ha repartido una consigna a todos sus alcalde sobre qué decir cuando no quieren cumplir con lo que marca la Ley de Memoria Histórica, porque todos hablan de las heridas en cuestión.”

17 cuerpos en una fosa
Ocurrió pues que cuando accedieron al interior de la fosa a contrarreloj se encontraron con 17 cuerpos. Descartaron dos que se quedaron allí al no estar en el rango de edades de quienes buscaban ya que uno era de una joven y el otro de un hombre muy mayor. Los quince restantes se trasladaron a la Escuela de Medicina Legal de la Facultad de Medicina en la Complutense de Madrid a analizar. Ninguno era José Valls ni Luis Meseguer. Su muerte corresponde a un tiempo anterior o muy posterior a los acontecimientos. Dice Alonso que debe tratarse de gente humilde, que no podría pagarse un entierro y de la que nadie hoy sabe nada en el pueblo.

La amargura antigua de Antonia
“Antonia, la hija de José Valls está muy triste, porque recuperar el cuerpo de su padre era la última ilusión que le quedaba, pero como esta tan baqueteada por la vida lo asume. Es una mujer dura que ha pasado de todo. Ha vuelto a la conocida amargura que la ha acompañado siempre. Lo sobrelleva como otros golpes que les han caído en la vida”, explica Alonso.

Miedo a la palabra
Añade que el problema de José fue creer que la normalidad iba a seguir en España sin darse cuenta de que gente como él suponía el mayor peligro para los nuevos dictadores. “José Valls representaba la idea, no el fusil. Y eso era lo que más miedo les daba a los golpistas. Ese era el perfil de la gente que cogieron, los comprometidos con su pueblo, los que creían en la palabra y en que la vida debía seguir para todos y por tanto, se quedaron allí con los suyos.”

El espanto
Su destino estaba escrito cuando las tropas de ocupación tomaron Vinaroz, considera Alonso. “En pocas semanas cada localidad fue sometida a una limpieza espantosa. Los franquistas perseguían una acción ejemplar basada en el terror y en la dominación por la fuerza. José Valls y Luis Messeguer fueron los primeros de los que cogieron los primeros días en Borriol.”

Derecho a la memoria
Este sábado, Antonia estará en el cementerio de Borriol a media mañana, para acompañar a las 15 personas que reintegran a la fosa. “Cumpliremos con lo que dice la ley de enterrar a aquellos a los que no se reclama. Toda persona tiene derecho a su memoria. Estas 17 personas tienen tanto derecho al recuerdo como los fusilados que buscábamos”, continúa el coordinador del GRMHV

Crowfunding solidario
El expediente de exhumación de José Valls quedó a mitad de camino cuando el Gobierno de Mariano Rajoy cortó toda ayuda a las exhumaciones en España, y la familia acudió al crowfunding, aplicando la solidaridad ciudadana por Internet. La cantidad precisa se cubrió con creces.

Ciudadanos anónimos
“Nuestro último homenaje será devolver los restos de estos vecinos a la tierra que los cubrió e informar a la ciudadanía de que a partir de mañana estarán ahí otra vez 17 ciudadanos anónimos sin etiqueta política alguna más allá de su origen modesto –añadió Alonso- Seguramente si hubieran podido pagarse un nicho su memoria no hubiese desaparecido”.

Llamamiento contra el olvido
El GRMHV hace un llamamiento “a la humanidad del Ayuntamiento y de la ciudadanía de Borriol para que tanto los dos demócratas fusilados como los 17 ciudadanos y ciudadanas que comparten el lugar en que estuvieron aquellos no sean olvidados. Una persona no muere mientras viva su memoria. Por tanto, seguiremos procurando que en ese lugar se pueda construir el Memorial por respeto a todos y según quería la familia. No se abre ninguna herida; al revés, se cierran las que existen, abiertas desde hace décadas”.